2011 Enero


En honor a María Elena Walsh.

Publicado 10 Enero 2011

Yo me nazco, yo misma me levanto,
organizo mi forma y determino
mi cantidad, mi número divino,
mi régimen de paz, mi azar de llanto.
Establezco mi origen y termino
porque sí, para nunca, por lo tanto.
Soy lo que se me ocurre cuando canto.
No tengo ganas de tener destino.

Poeta, novelista, compositora, cantante y guionista de teatro, cine y televisión, María Elena Walsh nació en Ramos Mejía, en el Gran Buenos Aires en 1930. Sus obras se han constituido en verdaderos clásicos de la literatura infantil latinoamericana y sus canciones han sido cantadas por distintas generaciones. Entre sus personajes más famosos sin dudas, sobresale Manuelita, la tortuga que fuera llevada al cine en dibujos animados y que incluso tiene una estatua en la localidad argentina de Pehuajó.

En sus comienzos, junto a Leda Valladares, conformó un dúo, Leda y María, dedicado a la difusión de la música popular española y, en especial, de la música autóctona de la Argentina. A partir de esas presentaciones, María Elena Walsh echa un ancla en la literatura oral de tradición infantil. La otra característica de su obra es la incorporación del nonsense en la literatura infantil de habla hispana, figura literaria que puede ser en verso o en prosa, que busca generar juegos de palabras que transgreden las formas comunes de la sintaxis y la semántica, y del cual resultan juegos extraños, comúnmente humorísticos y absurdos; quizás conservaba los ecos de la lectura de limmericks, poemas humorísticos con una métrica específica, que le hiciera su padre en la infancia. Así, el disparate se extiende por su obra poética y por la narrativa.

Si bien comenzó a publicar desde muy joven, su obra no ha perdido vigencia ya que en la actualidad sus cuentos y canciones se encuentran presentes en jardines infantiles y escuelas, donde grandes y chicos participan del mundo de fantasía e ingenio que propone en sus obras. Pero su trabajo no se limitó solamente a la Literatura Infantil y Juvenil. Escribió poemas destinados a los adultos y su análisis, lúcido y punzante, los expresó en artículos periodísticos, artículos luego recopilados en libros de gran difusión. Su última publicación fue una novela autobiográfica para adultos: Fantasmas en el parque.

En los últimos años había publicado gran parte de su obra en la Editorial Alfaguara, que le había dedicado una colección de autor: “Alfawalsh”. En esta colección, además de reimpresiones de obras ya agotadas, se publicaron textos inéditos de la autora, como es el caso de su obra teatral.

Comentario Crítico.

María Elena Walsh fue, indudablemente, una escritora que marcó un antes y un después, que señaló el inicio de una nueva literatura infantil en Argentina. Por un lado, la obra de la primera etapa destacó por el ritmo. La literatura de tradición oral y su profundo sentido de lo musical, le permitieron dar cualidad a esta característica tan importante en la comunicación con los niños pequeños. Pero además, destaca el humor en esa obra; básicamente de la mano del nonsense, del disparate. Estos dos elementos cautivaron a niños y adultos. En una segunda etapa de su obra ingresa en la narrativa: ya sea como cuentos, donde mencionaremos especialmente a Cuentopos de Gulubú, o con la novela, cuyo ejemplo es Dailan Kifki.

María Elena Walsh fue una artista auténtica, que pisó escenarios como cantante, escribió letra y música para sus obras poéticas, tradujo obras literarias para niños, dirigió colecciones y enciclopedias, escribió teatro, recopiló literatura oral siempre sus agudas opiniones mantuvieron despierta a la ciudadanía.

Fuentes.

García Padrino, Jaime (coordinador): Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil, Madrid, Fundación SM, 2010.

Garralón, Ana: “María Elena Walsh o el discreto encanto de la tenacidad”, en CLIJ, año 9, número 80, Barcelona, febrero de 1996, pp. 44-52. Disponible en http://www.fundaciongsr.org/documentos/3778.pdf

Origgi, Alicia: “El placer de crear, con integridad”, en Imaginaria, número 19, Buenos Aires, 23 de febrero de 2000. Disponible en http://www.imaginaria.com.ar/01/9/walsh1.htm

En el día de su fallecimiento, reproducimos esta entrevista, otorgada por María Elena Walsh al Diario Los Andes de Mendoza.

Ya está en las librerías Hotel Pioho’s Palace, el nuevo libro de la autora de El Reino del Revés y Cuentopos de Gulubú. Hotel Pioho’s… forma parte de la colección Alfawalsh que, desde setiembre de 2000 hasta ahora reeditó doce títulos de María Elena Walsh. Sin embargo, a modo de cábala, éste no es el libro número trece; la autora prefirió numerarlo como “doce bis”. El libro doce bis cuenta la historia de Dalila, una chica del interior que, junto a su tío, viaja a Buenos Aires y se hospeda en un albergue para artistas y estudiantes. Allí los nuevos personajes se encuentran con otros consagrados, como la tortuga Manuelita, para vivir desopilantes aventuras. Se trata de una narración en la que predominan los capítulos cortos, lo que la torna dinámica y atractiva para los lectores más jóvenes. El relato sirve de vehículo para mensajes que resaltan valores como la tolerancia y la ecología. Mientras que la caracterización de los personajes busca escapar de los estereotipos. Además, hay clara reivindicación del, devaluado, hábito de lectura.

“La verdad asusta a veces. Otras veces, pincha. Y a menudo duele, pero de vez en cuando refresca.” Así hablaba María Elena Walsh, madre y cómplice de Manuelita, cuando se presentaba como una atrevida muchacha que desafiaba con su arte. Walsh era, por entonces, poeta. Era, también, una vanguardista. A los 17 años, cuando el modelo femenino se circunscribía casi exclusivamente al mundo del hogar, ganó un premio nacional de poesía con un libro de título inquietante, Otoño Imperdonable. El encanto de la poesía lo descubrió junto al prestigioso Juan Ramón Jiménez, quien la llevó hasta Nueva York con el título de discípula. Luego, los tiempos de la bohemia la encontraron junto a Leda Valladares en París. El viejo mundo recibió con entusiasmo a estas artistas trashumantes, autoexiliadas durante el predominio peronista.

Ya en nuestro país, durante los convulsionados sesenta, Walsh simbolizó el estilo de la época. Eran los tiempos del psicoanálisis, las diferencias generacionales, la divulgación de Piaget y la nueva pedagogía que fundó Eva Giberti. Y, fundamentalmente, el resurgimiento de la cultura nacional. La música de fondo de toda esta movida, la que acunó a toda una generación de nuevos padres y nuevos modelos, fue sin duda esa mezcla de ternura, humor y transgresión que representó Walsh y que le reportó el éxito y el reconocimiento que la acompañan hasta ahora. Aunque la autora de Dailan Kifki se empeñe en dejar sentado que no está entre sus intenciones hacer “contrabando ideológico” a través de sus cuentos y canciones, en un libro publicado en 1993 por Ilse Luraschi y Kay Sibbald, se analiza el tema que mejor define el estilo Walsh: el disparate. “Según la Real Academia disparatar es decir o hacer una cosa fuera de la razón o la regla. El disparate no sólo implica la ruptura de las reglas, sino que además comprueba la presencia de las mismas y nos da pistas sobre la sociedad que las establece o las respeta”. El disparate, en síntesis, no comunica mentiras, sino alternativas. Y quizá aquí radique justamente el encanto y la vigencia de su obra.

En una charla telefónica con nuestro suplemento la autora se confesó a favor de la lectura electrónica, pero sobre todo a favor de la lectura a secas. También dijo que la aparición de este tipo de libros “es una forma de contrarrestar el efecto que puede tener sobre los chicos la mala programación de la televisión”.

-¿En que medida han cambiado los hábitos de lectura con la aparición de las nuevas tecnologías?

-Hay una edad en la que no se cambia mucho, sobre todo en cuanto a las fantasías. De todos modos, no es mi intención actualizarme en función de los cambios que puedan demostrar los chicos. Quiero creer que los chicos y los grandes que los acompañan todavía sienten placer en leer libros y en contar cuentos. Supongo que todos estos cambios los afectan.

-¿Qué tendencias se acentuarán en el futuro?

-En cuanto a cómo serán los lectores del futuro, no tengo la menor idea, ojalá los haya. Pienso que va a pasar un buen tiempo para que la lectura se haga exclusivamente a través de medios electrónicos. No obstante, si pudiera ver el porvenir hubiera sacado la plata del banco antes del corralito.

En cuanto a la influencia de la televisión sobre los más jóvenes creo que, en términos generales, es siniestra. Empezando por el lenguaje, que es muy pobre y muy soez. Lo mismo en cuanto a los contenidos. Es una televisión escandalosa, y que no informa.

Volviendo al tema del hábito de leer, veo que hoy existen grandes diferencias sociales entre los chicos que reciben instrucción y los que no la reciben, los que comen y los que no comen. Los niños están viviendo las angustias de los grandes y es un momento ideal para no abandonar los cuentos, las fantasías y en general todo lo que se les pueda brindar a los chicos en materia de libros.

-¿Qué referencias reconoce en la literatura infantil?

-Me gustan los clásicos, los anónimos, las Mil y Una Noches, nuestras coplas, el folclore latinoamericano.

-¿Por qué cree que el gobierno no jerarquiza a la hora de elaborar los presupuestos un tema tan prioritario como la educación?

-Porque no toma en serio ninguno de los temas realmente importantes, están entretenidos en sus temas propios en mantener sus puestos y sus privilegios. Entonces la educación, la salud, los temas realmente importantes, están cada vez más desatendidos. Por eso la sociedad toda ha decidido hacerse cargo y solucionar ese vacío.

-A fines de la dictadura usted publicó un polémico artículo: “Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes”, en el que reflexionaba acerca de lo que nos faltaba crecer como Nación. Hoy ¿en qué etapa ubicaría a nuestra democracia?

-En este momento estamos, según mi percepción, bajo otra forma de terrorismo de Estado, que se manifiesta a través de los abusos financieros y bancarios y de abandono total de los ciudadanos por parte del Estado.

-¿Cuáles serían las deudas pendientes?

-Tener una democracia aceptable en serio y decente, y espero que la consigamos algún día.

¡La cuarta versión del Cuéntate Algo fue todo un éxito!

684 cuentos recibidos – 7 cuentos finalistas – 3 ganadores.

Tras leer las diversas historias contadas por los participantes del 4to concurso de cuentos de Biblioteca Viva, el jurado conformado por: Antonio Ostornol, Marco Antonio de la Parra y Pola Núñez, ha elegido entre 7 finalistas, a los siguientes ganadores:

1er lugar Cuéntate Algo 2010
“Trabajo de hermanos” de Víctor Hugo Bascur

Premio: $500.000

2do lugar Cuéntate Algo 2010
Eolo” de Pedro Mora Sánchez

Premio: Computador portátil.

3er lugar Cuéntate Algo 2010
“Puesta en escena” de Alicia Fontecilla Aravena

Premio: Suscripción anual a Diario El Mercurio

>> PRONTO publicaremos los cuentos ganadores.

¡Muchas felicitaciones a los ganadores!

Agradecemos sinceramente a todos quienes concursaron y los invitamos a que participen en la 5ta versión del Cuéntate Algo. Publicación de bases: viernes 14 de octubre de 2011.

Leemos más en vacaciones, ¡qué duda cabe!

Aprovechamos nuestro tiempo libre, estar bajo la sombra de un quitasol o en nuestra cama, con los pies tapados, para devorar página a página los capítulos de ese libro que dejamos pendiente, justo para cuando estuviéramos de vacaciones.

Así también, creemos que es el tiempo adecuado para leer libros con nuestros hijos, nietos o sobrinos. Aprovechar de llevarlos al parque con un libro bajo el brazo o a la biblioteca a pedir uno y otro.

Pero, ¿qué libros debemos elegir para ellos? Acá, recomendamos algunos títulos para disfrutar en este tiempo. ¡Es verano, lee!

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Es verano: ¡Lee con tus hijos!

Publicado 3 Enero 2011

Muchos padres nos escriben a diario preguntándonos qué hacer con los niños durante las vacaciones. Nosotros contestamos: ¡fácil! Vayan a una biblioteca y lean libros con ellos. Aprovechando que es verano, que se oscurece más tarde o que estamos de vacaciones, entonces, le damos algunos consejos para fomentar la lectura de libros en sus hijos.

Si bien, hay niños y jóvenes que se acercan a los libros por inclinación casi natural, en la mayoría de los casos, es el empeño y el interés familiar el que convierte a un niño en lector de libros. Por esa razón, hay algunas recomendaciones básicas, que son transversales a cualquier edad:

  • Interés familiar en la lectura de libros: padres o adultos con quienes vivan que sean u modelo de lectura. Acá la familia cumple un rol primordial. Y en el caso de sectores de escasos recursos, la escuela.
  • Vivir rodeado de libros: casas en donde los libros sean familiares, que formen parte cotidiana de los objetos de un hogar.
  • Visitas a las bibliotecas: aprovechar las vacaciones para inscribirse en una biblioteca y asistir a talleres gratuitos, a leer o a escuchar de cuentos. Alternativas hay muchas. ( ver agenda de Biblioteca Viva)
  • Asistir a encuentros culturales: La lectura de libros siempre debe estar asociada a otras manifestaciones recreativas, para que los niños y jóvenes puedan hacer una construcción más integral de los temas: títeres, música, asistir a conciertos, visitar exposiciones, teatro, cine, leer diarios, en fin, son actividades que contribuyen a la comprensión amplia de la sociedad que los rodea, y por cierto, a la comprensión de los libros que leen.

Por edad.

Desde 0 años: es vital que las futuras madres comprendan la importancia de los libros desde antes del nacimiento. Acá es fundamental dedicarle tiempo a la lectura y leerle libros al niño que está por nacer, como una rutina. Una vez nacido, los libros deben estar presenten de forma cotidiana así como los juegos didácticos. Se recomienda crear el siguiente hábito: amamantamiento, baño tibio, leer un cuento y a dormir. Esta rutina afianzará no sólo el vínculo con los libros, sino también con la madre.

Desde los 5 años: aprovechar las vacaciones para hacer de los libros un juego. Es vital para niños de esta edad, que recién entran al sistema escolar (Kinder), que no pierdan esa asociación. En esta etapa, las manualidades pueden ser un aliado: por ejemplo, jugar a los títeres con calcetines viejos e inventar una historia con ellos. O representar un libro a través de estos personajes.

Desde los 10 años: En esta etapa, las diferencias ya son visibles entre niños y niñas. Acá, más que las actividades, predominan las temáticas; y en esto, el rol de los adultos es vital para reconocer los gustos de los lectores pequeños. Llevarlos a las librerías o a las bibliotecas para que elijan lo que quieren leer, sin importar si tiene poco o mucho texto, si es una novela o un cómic, si es un libro de princesas o de dinosaurios. Según los estudios sobre preadolescentes, es en etapa en donde ellos comienzan a abandonar la lectura de libros, eligiendo otras actividades de entretención en su reemplazo: videojuegos, computador, smartphones, etc.

Desde los 14 años: en esta etapa, en niños no lectores de libros, se puede estimular la lectura de revistas. Por su formato, más visual, con menos textos, de temáticas más ágiles y contingentes es apropiada. También, los cómics son una puerta enorme a un mundo muy interesante, que habitualmente los padres rechazan, pero que son muy efectivos para lograr (re) conquistar a un lector.

Por Claudio Aravena G.

Fotografía: Diario El Mundo de España