Ana Garralón: Lecturas que construyen preguntas

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La española Ana Garralón es una especialista en literatura infantil y juvenil. Ha publicado los libros Historia portátil de la literatura infantil y Leer y Saber: los libros informativos para niños. Sus reflexiones las anota también en su blog Anatarambana. Es frecuente que Garralón salga de su país a dictar conferencias sobre literatura infantil. Su último viaje la llevó a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde aprovechamos de conversar con ella sobre el tema que la ocupa actualmente: los libros informativos para niños y su capacidad de acrecentar la curiosidad de los pequeños lectores.

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Ana Garralón

Hemos quedado en juntarnos una tarde calurosa en un café en Buenos Aires. Pero no en cualquier café; Eterna Cadencia es una librería pero por sobre todo es una editorial con un amplio abanico de títulos tanto en literatura como en ciencias sociales.

Fecha: abril del 2015. Escenario local: una calurosa tarde en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires, quizás el sueño para todo lector compulsivo.
Ana, amablemente había contestado mis mensajes y habíamos quedado incluso antes de cruzar la cordillera en juntarnos por un café y conversar. Habían demasiado temas que tocar, y me alegraba darme cuenta que su estilo era relajado y cálido. Era casi como pensar en reencontrarse con una amiga de años, cuando en la realidad ha sido alguien a quien he admirado y seguido en redes, leído sus libros y blog, y que de alguna forma ha ido tutelando mi camino como lectora y mediadora, y como alguien interesada en el fomento lector.

Ana Garralón es española, madrileña, pero viajera constante, y se ha especializado en literatura infantil y juvenil. Es profesora, traductora y crítica literaria, y atenta bloguera con su sitio Anatarambana. También ha sido librera, algo que de alguna forma me hace pensarla más cercana, tenemos un pasado común de amor profundo por libros y por esas relaciones que se gestan entre lector y mediador. Esto ha dado forma a esa mirada amplia sobre el mundo del libro infantil y sus lectores, logrando que en sus últimos trabajos y charlas se subraye la importancia que tiene la literatura informativa para los más chicos, espacio algo abandonado por la mayoría de los autores en este medio, donde el libro álbum suele ser la estrella predominante.

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Librería Eterna Cadencia

Ana nació en medio de una familia tradicional, en la España franquista, donde los libros parecían no ser lo esencial. Apenas recuerda un libro clave en su biografía lectora, ese primer llamado que la invitó a continuar leyendo y que queda como un hito marcado para muchos. Pero sí recuerda como pronto, durante su adolescencia se volvió una lectora omnívora, devoradora de distintos tipos de literatura. Pasar de esa infancia y juventud de lectora a ser una librera hacia fines de los ochenta parece entonces un camino natural, congruente.

La librería y sus tareas diarias será algo que nos entretendrá un buen rato pienso mientras cruzo el portal de Eterna Cadencia. He llegado unos minutos antes y me dedico a recorrer las estanterías, algo angustiada de tanto título por leer y atesorar. Es la sensación de estar en medio de las tentaciones, en el país de las maravillas, en la casita de jengibre, chocolates y dulces de Hansel y Gretel.

Se tiende a pensar que el libro informativo es aburrido y serio. Me gusta ampliar esa mirada

Hacia el fondo, luminoso, está el pequeño café. El techo es intencionadamente alto, y una luz intensa inunda todo, dando cuenta de ese sol que azota a la ciudad por esos días. A los pocos minutos entra Ana, risueña, cordial y con cierto aire de niña inquieta, tal cual como en sus correos y como uno lee en Anatarambana. Pronto nos traen un té de limón para Ana y un agua mineral para mí, y nos ponemos a conversar un poco de su trabajo, de sus viajes, y de libros informativos para niños.

Ana de negro y femenina, cuenta de lo ajetreado de sus días en Argentina, de su relajo previo a nuestra entrevista. Sonríe y conversa como si de verdad nos conociésemos hace ya un buen rato. Apenas han pasado cinco minutos y entre risas, comenzamos a hablar.

—¿Cómo nace tu librería, Frodo, a finales de los años 80?

—Yo había terminado Magisterio y solo podía trabajar en una escuela privada religiosa. Y recuerdo un curso de LIJ que tuve que me gustó muchísimo y de ahí di un salto a mi librería. Parecía lo natural, incluso comercialmente. Duró dos años porque quería comenzar a viajar y tenía obligaciones editoriales, hacer otras cosas y pues con los horarios y todo ese mundo era complicado. Aunque he de decir que yo sigo siendo librera, hasta el año pasado y seguro el que viene, algo que me ha permitido conocer el mundo de la edición, me ha permitido tener una visión más amplia del libro y todas las dificultades que tiene el libro para moverse en un mercado.

—Quizás esa experiencia ha contribuido a que aportes a la LIJ con una perspectiva difrente sobre los libros informativos para chicos, algo que unos pensaban más cercano a la escuela y otros ni siquiera lo pensaban para niños.

—Se tiende a pensar que el libro informativo es aburrido y serio. Me consta que muchos libros informativos para chicos están clasificados como literatura porque son hermosos. Solo por eso son dejados así clasificados en estanterías, por ejemplo. Me gusta ampliar esa mirada y ver qué pasa cuando les presento un título a mediadores en mis charlas o encuentros y se generan discusiones sobre si es un cuento o un libro informativo.

En su libro Leer y Saber: los libros informativos para niños (2013) entrega una buena metodología para conocer, comprender y trabajar con libros informativos, dando razones de su importancia en la formación de los niños y jóvenes y otorgando herramientas para los mediadores. No hay que olvidar que los libros de no ficción, más allá de que traten temas de física, filosofía, jardinería o una biografía, constituyen libros informativos. La literatura es ficción, entonces, todo lo que explica el mundo en que vivimos, desde lo práctico a lo teórico, y cuya lectura permite extraer información, conocimiento, hallazgos y nuevas preguntas, es informativo. Esto es lo que para muchos estudiosos significa la lectura eferente, en la cual el texto proporciona hechos o datos al lector, más allá de que tenga una calidad estética, al igual que lo haría un libro literario.

Durante muchos años Ana trabajó en la revista Educación y Biblioteca (1989 – 2011), espacio donde se maravilló con el mundo de la literatura informativa para chicos, que muchos colegas dejaban de lado, como meros textos de aula, y los observaban sólo como textos instrumentales sin fin en sí mismos. Ya en Francia el género estaba bastante avanzado con colecciones como la editada por Fleurus y su colección La petite imagerie, aún vigente, mientras en el mundo hispanohablante era terreno aún por explorar. Desde entonces, comenzó a centrar su atención en esta literatura de no ficción, investigando, reuniendo miradas y discutiendo sobre su real importancia en la formación de nuevos lectores. Durante nuestra conversación cita a la destacada autora Betty Carter, tal como lo hace en su mencionado libro: los libros informativos para niños: “La no ficción es importante y hasta vital, en la vida de los jóvenes. Provee información que conduce a la satisfacción, al respeto. Introduce libros que muestran modelos para ordenar el conocimiento y a menudo sirven como punto de partida para inquietudes que duran toda la vida”.

Conferencia de Ana Garralón en México sobre el libro informativo [Crédito foto oaxaca.me]

Conferencia de Ana Garralón en México sobre el libro informativo [Crédito foto oaxaca.me]

—¿Cómo nace tu libro Leer y saber?

—Ese libro buscaba abrir la discusión, buscaba formas de ayudar como mediadores para los niños y a ampliar sus lecturas. El libro informativo, a diferencia del literario que nos lleva a un mismo espacio, dispara en distintas direcciones. Me interesa esa variedad, y los libros informativos muestran esa pluralidad. A algunos les interesa las ciencias, a otros los animales, y quizás eso asusta a los mediadores, pero la realidad del mundo es así y los libros informativos amplifican esas realidades distintas, que nos llevan a lugares distintos, amplían las posibilidades de los chicos de descubrir. Además, estos libros generan nuevas preguntas. Y creo que nos hacen falta las preguntas de todo tipo, alimentar esos cuestionamientos, como un entrenamiento. Porque incluso algunos me dicen que con internet ya está, pero es que internet no hace preguntas. Y es justamente lo que los chicos necesitan: cuestionarse el mundo. Ahí los libros informativos pueden ayudarnos muchísimo. Muchas de esas lecturas alimentan la curiosidad, a la par con la importancia de la imaginación en la literatura.

Los chicos necesitan cuestionarse el mundo. Ahí los libros informativos pueden ayudarnos muchísimo.

—Para los mediadores de LIJ siempre el foco está centrado en la literatura, especialmente el libro álbum.

—Sí. Y es que uno va a muchos congresos o charlas y la lectura literaria está muy presente, pero no así las lecturas informativas. Como lectura eferente, pensando en el libro de Louise Rosenblatt; Lectura como Exploración. Y pues así, para muchos se han pensado como lecturas que a diferencia de la experiencia estética que produce la lectura literaria, solo se puede extraer información. Hay que formar lectores críticos, donde el lector no sea sólo un receptor sino un co-creador y que dé significado a lo que está leyendo. Y mientras más sabe un chico del mundo, más interesante se vuelve este. Por eso hay que ayudarlo, mediando a que tenga acceso a distintos libros, de diversos temas. La satisfacción que dan estos libros son estímulos para aprender y saber, incluso si son libros complejos. Alimentan, llevan a nuevos libros, a nuevas preguntas.

—¿Qué relación ves entre los libros informativos en la escuela y fuera de ella?

—Pues las lecturas de escuela se ajustan a las temáticas relacionadas con el currículum y parecen no innovar demasiado. En cambio, en librerías los chicos encuentran mucho más que las sagas o los best sellers, ya que hoy en día hay una gran variedad de autores, ilustradores y de distintos tipos de libros; hay una mayor oferta para que los chicos puedan escoger, ya sea por las recomendaciones de sus compañeros o por la publicidad.

Un lector no nace solo de las “buenas lecturas”.

—Muchos creen que los best sellers que leen los niños suelen ser de mala calidad, aunque esos lectores luego deriven en nuevas lecturas. ¿Qué opinas sobre esto?

—Y sí, es que hay un discurso de muchos mediadores que he conocido que piensan que estas son lecturas son basura, “chatarra” y es que un lector no nace solo de las “buenas lecturas”.

—En muchas de las bibliotecas escolares en Chile, lo más leído es la revista Condorito. Y esto es lo que los lleva a la biblioteca, a volver y luego pedir otras revistas o libros.

—Claro, y es que uno necesita todo tipo de libros y los chicos van adquiriendo herramientas que les permite ir comparando unos libros con otros. En el libro A Defence of Rubbish (Una defensa de la basura). Peter Dickinson habla a favor de que los chicos crezcan con libros de distinta calidad, no solo con libros complejos.

Apenas esbozo la pregunta a Ana, ella sonríe. Fue durante fines del año pasado que su trabajo se hizo extrañamente notorio entre un grupo de jóvenes a raíz de una de sus columnas aparecida en Letras Libres: Retrato del reseñista adolescente, donde comentaba el mundo de los booktubers (comunidad de jóvenes, generalmente adolescente, que comentan libros a través de youtube), fenómeno creciente en el mundo de habla hispana y que ya tiene varios años en el mundo anglosajón. Se generó entonces una discusión. Lo entretenido es que el debate fue a raíz de la lectura y la crítica con jóvenes lectores. Lo malo: derivó en un agrio escenario a través de las redes sociales, con jóvenes demasiados fervorosos de sus autores predilectos y de sus canales de Youtube.

Lo que los booktubers hacen no es crítica, es sólo una opinión que se queda en la superficie.

“Es común que el comentario [de un libro] no traspase la capa superficial del argumento—escribió Ana en el artículo—, pero sospecho que eso sucede porque el libro no tiene una segunda capa siquiera. Teniendo en cuenta que hay videos que duran quince minutos sorprende que los booktubers no hagan reflexiones sobre narradores, tiempo, espacio, figuras literarias… en fin, todo eso que la crítica por escrito se cuida de observar y valorar. Pero, claro, estos comentadores conocen muy bien a su público, lector o no lector al que hay que animar, y es mejor hablar ligero. Por eso utilizan un lenguaje común donde pueden decirse cosas como “novela autoconclusiva”. Si es un libro que se titula Héroes comentan que se trata de una “fantasía heroica”, o “va de dragones” si el título es Dragón. No les importa que sus profesores de la universidad lleguen algún día a sus canales de video. “Es muy mono”, dicen también, y hablan de sus autores favoritos como si fueran amigos: “Como todos los libros de John…”

Las reacciones no se hicieron esperar y revolucionaron un poco el mundo de Anatarambana, recibiendo comentarios agrios, críticas e incluso insultos por parte de algunos de estos chicos. Hoy, Ana se sonríe, de alguna forma, su labor como especialista de LIJ avanzó más allá de las fronteras de mediadores y estudiosos, siendo leída por jóvenes apasionados de escritores como John Green, autor de Will Grayson, Will Grayson, entre otros.

—¿Cómo reaccionaron ellos?

—Fue más bien un choque, con reacciones desproporcionadas por parte de ellos. Insultos, hackeos de cuenta, en fin. El blog estaba escrito en clave irónica y fue leído como un insulto. “Al menos leemos” decían. Y lo que cuestionaba era que lo que los booktubers hacían no era crítica, era sólo una opinión que se quedaba en la superficie. Además, existe mucha homogeneidad en estas opiniones: los mismos libros y los mismos comentarios. Es fácil encontrar actualmente en la web una serie de videos de booktubers contestando de forma más o menos airada al blog, ya un anecdotario de situaciones que crecieron como una bola de nieve entre estos jóvenes lectores.

ekare-pablo-neruda-oda-bella-desnuda-y-otros-escritos-de-amorLa vida de Ana es ya hace un buen tiempo un sinfín de idas y venidas, de viajes dando charlas, asistiendo a ponencias, colaborando con especialistas y mediadores de distintos países. Ana Tarambana lleva viajando por Latinoamérica desde 1992, en países como Colombia, Argentina, México, Brasil e incluso Chile, lugar al que llegó a vivir por apenas un año, o quizás menos, a mediados de los 90, momento en que aprovecha de trabajar junto a Verónica Uribe de editorial Ekaré en la elaboración de un hermoso librito de poesía para jóvenes con poemas de Pablo Neruda: Oda a la bella desnuda (1998). El Chile de aquellos años no entusiasmó mucho a Ana, quien conoce Santiago por motivos familiares, y pronto decidió marcharse a retomar su trabajo en una estimulante España, siempre colaborando con editoriales, traduciendo y escribiendo artículos especializados.

De pequeña, Ana quería ser antropóloga, y si bien no recuerda el primer libro que la impactó, es de alguna manera una observadora por oficio de todo aquello que sucede en este mundo de la LIJ, trabajando en terreno, cercana siempre a mediadores. Hoy Ana está trabajando con talleres online, siempre sumado a sus talleres en terreno como el que se anuncia ahora sobre álbum informativo: Orbis Pictus, vanguardias rusas, los 40,50 y 60s. Todo dirigido desde su blog.

Nos levantamos y recorremos la librería Eterna Cadencia recomendándonos libros, autores, descubriendo otros nuevos y viejos. Armamos pequeñas pero crecientes torrecitas de libros frente a la caja ante la mirada atenta del librero que nos mira de reojo, como si debiera cuidar a dos niñas en una juguetería. Los montoncitos crecen y decrecen, indecisos y ansiosos. Nos sonreímos de esta adicción compartida y luego de pagar unos cuantos libros, tomamos rumbo hacia otra librería café, cercana en Palermo, Libros del Pasaje. Toda esa travesía de callecitas con sabor a tango y media luna se balancea entre autores, viajes y aventuras. Ana peregrina camina a paso firme y uno la sigue entusiasmada de ese aire fresco que ella transmite. Pronto la divisamos, llena de promesas en el horizonte de un Buenos Aires querido.

Autor: Astrid Donoso Henríquez (46 Entradas)

Periodista, Técnico Bibliotecario, Diplomada en Fomento a la Literatura Infantil y Juvenil (PUC), Máster de Literatura Infantil (UAB) y estudiante del Diplomado de Edición de IDEA (USACH). Lectora voraz y nada monógama de libros clásicos, contemporáneos, poesía, ensayos y rarezas. Trabaja en La Fuente desde el 2012.


Un comentario para “Ana Garralón: Lecturas que construyen preguntas

  1. Daniel

    Felicitaciones por tu trabajo Astrid. ¿sabes dónde encontrar aquí en Chile el libro Leer y saber, de Ana Garralón?

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