Andersen: literatura sin espejismos

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¿Por qué es Hans Christian Andersen el autor que se celebra en el Día del Libro Infantil? Esta columna nos ayuda a comprender el valor de este autor en el panorama de la historia de la literatura infantil.

Estatua de Hans Christian Andersen en Dinamarca [Crédito foto: Steven Glassman]

Estatua de Hans Christian Andersen en Dinamarca [Crédito foto: Steven Glassman]

Celebramos el Día del Libro Infantil en honor a Hans Christian Andersen. Podría parecer extraño ya que Andersen es el «menos» conocido o divulgado de aquellos que entre los siglos XVII y XIX se dieron a la tarea de iniciar el camino de la literatura para niños.
Sin embargo, al sumergirnos en la obra de Andersen, ya no parece tan raro que lo honremos a él -y no a Perrault ni a los Grimm-. Sin desmerecer en absoluto la tarea recopiladora del francés y los alemanes, Andersen tiene la gracia de ser el creador de sus cuentos y de otorgarles personalidad propia. Son obras literarias que no están al servicio de monarquías ni de altas sociedades, sino que al servicio de la literatura y de los lectores. El danés le otorga un nuevo significado al tan mentado «final feliz», despojándolo de artificios y de convenciones.

Sus cuentos indagan en las profundidades del ser humano y ese «final feliz» no llega con fórmulas conocidas ni a través de príncipes azules. Las historias del danés se escabullen por terrenos a veces incómodos y por callejones donde la miseria y la muerte acechan.

La pequeña vendedora de fósforos, por ejemplo, es un cuento que va sobrecogiendo al lector a medida que avanza: sentimos el frío, la soledad, la desesperación en ese último fósforo que se apaga. El final feliz no llega para los lectores, pero sí llega para la niña. La muerte se hace presente a través de la figura de su abuela, quien la rescata de la nieve para llevarla hacia la luz, donde ya no habrá más frío ni soledad.

Andersen es un pionero al hablar de la muerte en un cuento para niños y no le hace el quite al sufrimiento.

Andersen es un pionero al hablar de la muerte en un cuento para niños y no le hace el quite al sufrimiento ni a la tristeza. La Sirenita es otro ejemplo de la fuerza literaria con que Andersen se abre paso en el imaginario infantil. El encuentro entre el mundo submarino y el terrestre está prohibido y no hay hechizo ni magia disneyana* que puedan romper esa ley. La Sirenita y el príncipe jamás podrán estar juntos sin que el sufrimiento atraviese el cuerpo de la protagonista como cuchillos en cada pisada. Este final tampoco llega a ser feliz; muy por el contrario, es un final doloroso, que llega con el sacrificio de la Sirenita, convertida en espuma de mar, para salvar al príncipe.

Así, los cuentos de Andersen se configuran en las estanterías infantiles como historias de una potencia narrativa, existencial y emocional que pocas veces podemos ver. De la mano de su literatura, los lectores encuentran respuestas, se formulan preguntas, reflexionan en torno a lo esencial de la vida, para construir sus propios significados, configurar sus propias creencias y vivir la literatura sin espejismos.

*Fundamental para encontrarse con esta literatura, es acudir a las versiones originales de los cuentos de Andersen y no dejarse engañar por los artificios de Disney.

Autor: Carolina Ojeda (13 Entradas)

Estudió literatura y pedagogía en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Máster en Libros y Literatura para niños y jóvenes en la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente se desempeña como directora del Centro Troquel. Mantiene el blog personal: pensandolalij.com


2 comentarios para “Andersen: literatura sin espejismos

  1. Muy buenos comentarios y comparto lo mismo.

  2. Margarita Oviedo U.

    Me agrada la perspectiva de análisis de la narrativa de H. C. Andersen, felicitaciones, pues es un buen ensayo!

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