Carlos Henrickson, traductor de Charles Perrault

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El narrador y poeta chileno Carlos Henrickson se encargó de traducir al español los cuentos escritos por el frances Charles Perrault en el siglo XVII en Historias del tiempo pasado. Caperucita Roja, Pulgarcito y Barba Azul son algunos de los relatos incluidos en esta edición made in Chile de este libro (editado por Das Kapital), ilustrados por Luis Oñate Garrido.

 

Retrato de Charles Perrault de Mr. Sardinas

Retrato de Charles Perrault por Mr. Sardinas

El francés Charles Perrault (1628-1703) se basó principalmente en cuentos tradicionales orales para escribir su ya clásico libro Histories ou Contes du temps passé. Es por esto que se repiten algunos cuentos de Perrault con los recopilados posteriormente por los hermanos Grimm y el escritor Hans Christian Andersen, también interesados en el rescate de la tradición oral. Y es por esto también que existen distintas versiones de los mismos cuentos.

La imagen que presenta el poeta y crítico literario Carlos Henrickson de Charles Perrualt es diferente a la del imaginario popular: Perrault es descrito por Henrickson como un autor irónico; que no pretendió trascender como folclorista, sino que como escritor; y que no escribió estos cuentos para un público infantil. “Los personajes—y es ésta una ventaja de la versión original— son harto más reales y menos ingenuos que la caricatura que nos ha legado su orientación infantil: léase La Bella Durmiente del Bosque, en que gracias a una magistral sutileza en el dibujo de los personajes y situaciones, se nos revelan dimensiones que sólo a un adulto le es posible entender y disfrutar en plenitud”, escribe Henrickson en el prólogo.

La traducción de Henrickson es directo del francés al castellano de la primera edición de estos relatos publicados por primera vez por Perrault el año 1697. La editorial nacional Das Kapital, agrega a esta edición las ilustraciones de Luis Oñate, quien se centra en los personajes de estos cuentos: la Bella Durmiente, Caperucita roja, Barba Azul, Cenicienta y Pulgarcito, entre ellos. Todos estos elementos hacen que esta edición se convierte a una invitación a leer a Perrault de una manera diferente a cómo se ha leído hasta ahora.

 

¿Por qué considerabas necesaria una nueva traducción de los cuentos de Perrault?

Las traducciones a las que pude acceder estaban, en general, realizadas en España, conservando muchos giros idiomáticos en desuso. Me interesaba poder llevar las historias de Perrault a un castellano más directo, que correspondieran a giros más modernos, sin evitar la redacción organizada y elegante del original francés. Eso implicaba conservar los cambios de tono de Perrault, quien acostumbra hacer comentarios irónicos en el transcurso de las descripciones y el dibujo de los personajes.

Perrault, anotas en el prólogo, se dista del rescate cultural que hicieron los hermanos Grimm; es un autor más bien cercano a los escritores modernos.

tiempoEl gesto de Perrault no es de rescate folclórico, ya que él mismo se consideraba un escritor, en el sentido moderno del término, y acostumbraba desafiar a la ortodoxia académica. Es paradójico que probablemente no deseaba que lo recordaran por estos cuentos, ya que los hace aparecer bajo el nombre de su hijo en la primera edición. El empuje por escribirlos vendría siendo por el gusto de hacerlo. Es mucho después de la publicación de este libro que las colecciones de cuentos infantiles se convierten en un género particular y toman estos relatos. Esto hace que los cuentos de Perrault tengan muchas referencias que sólo pueden entender y disfrutar adultos, no obstante un niño pueda leerlos sin notarlas.

Las versiones infantiles posteriores tendieron a edulcorar las historias originales de Perrault

Sólo en el siglo XIX —casi 200 años después de la muerte de Perrault—, surge lo que se llama “literatura infantil”, y en buena parte por el antecedente de Perrault. Desde ese momento, hay ciertas reglas obvias —el descarte del humor irónico, un lenguaje extremadamente directo—que adoptaron las nuevas versiones de estos cuentos.

¿Cuál es la función de las moralejas que están en todos los cuentos de Historias del tiempo pasado de Perrault?

Las “moralejas” tienden acá a ser más bien un comentario irónico, de forma distinta a la fábula, que ya era un género con reglas fijas. En la época de Perrault, ya hubo autores que usaron las fábulas con intención irónica (La Fontaine mismo lo hace solapadamente), pero las moralejas debían funcionar de la forma en que funcionaban en los autores clásicos (Esopo o Fedro); es decir, referir directamente una enseñanza de la historia. Los cuentos de Perrault no parecen enseñar nada a primera vista, y el mismo autor se da cuenta al redactar irónicamente las moralejas.

¿Por qué creías necesario que esta edición fuera ilustrada?

La decisión de ilustrar el libro tiene también que ver con la puesta al día de las historias de Perrault: separarlas de las tendencias acostumbradas de la ilustración de cuentos infantiles.

Sobre Carlos Henrickson

Carlos Henrickson (Santiago, 1974) es poeta y narrador. Algunas de sus publicaciones son Ardiendo (poemas. Etcétera, 1991), Y si vieras la mañana (cuentos y poemas. SRF Ediciones, 1998); An Old Blues Songbook (poemas. Del Temple, 2006); Ajuste de Cuentas – Jaunesse 1 ( poemas. Alquimia, 2009) y Esplendor (cuentos. Narrativa Punto Aparte, 2012).

 

Autor: Pablo Espinosa (40 Entradas)

Licenciado en Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado, magíster en Periodismo de la PUC y magíster en Literatura de la Universidad de Chile (c). Es uno de los fundadores del proyecto Ojo en Tinta: podcast, revista digital y programa de TV. En la actualidad, es editor del sitio Chile para Niños, del programa Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile.


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