Cecilia Silva-Diaz: “Los libros enseñan a sus lectores cómo leerlos”

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Cecilia Silva-Díaz (Venezuela) es editora de Ediciones Ekaré y coordinadora del Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido también miembro del jurado del Premio Andersen de la IBBY (Organización Mundial del Libro Infantil). En esta entrevista, Silva-Díaz se refiere al rol de los mediadores frente a los libros álbum.

Cecilia Silva-Díaz en el Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil

Cecilia Silva-Díaz en el Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil

—¿Crees que como mediadores de lectura deberíamos ayudar a los niños a comprender a cabalidad un libro álbum*?

—Yo creo que los libros enseñan a sus lectores cómo leerlos. Es verdad que en el caso de la lectura de un álbum, cuando los niños no dominan el código escrito necesitan de una mediación, que el adulto les lea en voz alta, y eso es una ayuda para que se álbum cobre realidad. Ahora, ¿debemos ayudarlos en la interpretación de los álbumes? Aquí yo creo que debemos agregar matices, porque son los mismos libros los que nos enseñan cómo leerlos y nos enseñan sus códigos.

En el libro La sorpresa de Nandi, de Eileen Browne, por ejemplo, hay una secuencia típica del álbum en que aparece la página divida en 3 imágenes. Hay tres momentos de la narración cuando el personaje de la cabra se libera. Es una convención que esa división del espacio en 3 fragmentos —una convención que viene del cómic— corresponde a un paso del tiempo y es una marca temporal. Cualquier niño pequeño dirá: “Primero vino esto, segundo esto y tercero esto”. Y aprenderá así a leer de izquierda a derecha y seguirá esa convención. El mismo álbum le está explicando a un niño, que incluso no conoce esa convención, cómo leerlo. Entender que en el paso de las páginas hay una temporalidad es algo que los niños van adquiriendo.

Entrevista a Cecilia Silva-Díaz from Fundación La Fuente on Vimeo.

Ahora, no está mal lograr explicitar esos códigos, porque a veces el ponerle nombre a las cosas nos ayuda a comprenderlas mejor: somos lectores más competentes en la medida en que también podemos identificar aspectos que tienen que ver con el funcionamiento de la literatura. Un aprendizaje pasa por dominarlo intuitivamente, pero cuando lo explicitas y lo pones en práctica se aprende. Es recomendable, entonces, poner a los niños a crear sus propias historias gráficas. Los aprendizajes son procesos.

Como promotores de la lectura debemos llevar a los niños a pensar cómo está hecho un libro álbum, con qué paletas de colores o recursos literarios.

No es necesario explicar a los niños todo lo que sabemos de los álbumes, pero tenemos que estar conscientes sobre qué tipo de experiencias les están ofreciendo, qué les aporta en su formación como lectores de literatura. Y en algunos momentos, a través de intervenciones, no explicitarles nosotros ese conocimiento nuevo, sino que hacerles pensar sobre el funcionamiento de ese lenguaje específico, sobre las convenciones que tiene el álbum.

En el álbum está la oportunidad de relacionar la historia con la vida. Decir: “Es como lo que me pasa a mí cuando me pongo furioso”, al leer el libro Fernando furioso, de Satoshi Kitamura. Es posible hacer relaciones que vayan del texto a la vida y de la vida al texto, pero también hay una parte de los álbumes que permite pensar cómo están hechos y creo que como promotores de la lectura también tenemos que llevar a los niños a ese lugar, a decir que es una creación y que está hecho de tal forma, que ocupa tal paletas de colores, tales recursos literarios. Y a veces el pensar cómo está hecho significa pasar por el ponerlos a hacer.

—Y conceptos menos convencionales, como la metaficción* y la intertextualidad*, ¿sería necesario explicitarlos?

—En el caso de la intertextualidad, la idea de que te puedes encontrar conocidos en obras nuevas es agradable para los niños. Es como encontrarse con viejos amigos. Entonces creo que la intertextualidad se puede dar de forma natural. Ahora, hay veces en que la referencia los niños no la conocen y el mostrar esas capas de significado que puede haber en un álbum les da idea de la densidad de la literatura. Y en ese sentido, la mediación puede ayudar a los niños a profundizar en sus interpretaciones. Pero de nada sirve que les damos las interpretaciones, eso no tiene sentido.

—Ni tampoco que les hablemos de los conceptos en sí.

—No. Habrá un momento. El metalenguaje* es importante, pero es importante más adelante, para que los niños puedan hablar de las partes de un libro. Que puedan saber qué tipo de narrador es —en primera o tercera persona—, etc. Todo eso ayuda a disfrutar la literatura, pero no tiene un motivo en sí mismo. ¿Qué sentido tiene que los niños puedan decir si un álbum es metaficcional o no? Es algo muy avanzado. Quizás alguien lo ha experimentado muchas veces y puede reconocerlo y decir: “Oye, estos cerditos que antes estaban dentro del libro ahora se salieron” (en el caso de Los tres cerditos, de David Wiesner); es decir, reconocer niveles narrativos, pero no hay necesidad de que se convierta en conocimientos teóricos.

—¿Por qué son recomendables los libros álbum en la promoción de la lectura?

Los libros álbum son obras que favorecen que haya más de una posición y de una interpretación.

—Yo creo que hay varias cualidades que los hacen apropiados para la iniciación de lectores. Uno, la extensión. Puedes en un breve tiempo experimentar una historia completa, como un efecto shock. Dos, la posición en la que coloca a sus lectores. Lectores que aún no codifican y no pueden leer solos el código escrito, están en una posición de poder frente a la interpretación que no tienen al estar frente a otro tipo de textos. Y creo que parte de la promoción de la lectura es demostrar que sí se puede, decir: “Tú eres lector”. El libro álbum da la oportunidad de experimentar la lectura. Tres, son fructíferos para la discusión. En el álbum siempre hay dos narradores, uno visual y otro textual, por lo que, por su dialogismo, casi siempre hay en ellos posibilidades de discusión. Son obras que en muy poco tiempo favorecen que haya más de una posición y de una interpretación alrededor de ella. Y de eso se trata la discusión literaria. Cuatro, están dirigidos a una doble audiencia: niños y adultos. Hay guiños para unos y otros. De manera que de una forma breve y sencilla se pueden tratar de temas que son de interés para un amplio público de edad. Hay guiños para el padre que está leyendo, para que se sienta incluido, y otros para que los niños se sientan incluidos. Creo que los álbumes son muy inclusivos, lo que los hace muy apropiados.

Entiendo por qué el álbum tiene un lugar privilegiado en las acciones iniciales de promoción de la lectura. Pueden mostrar mucho de cómo funciona la literatura. Además, de que muchos son muy atractivos visualmente.

—Como editora, ¿qué buscas en los libros que publicas?

—Como editora, siempre me gusta pensar los libros como una experiencia para un lector. Tanto en los libros que recomiendo en el trabajo académico como en un libro que me ha tocado editar. Por supuesto que hay libros muy bellos y muy vistosos, pero en eso creo que soy una editora bastante convencional y estoy en una editorial que tiene mucha claridad con eso: nos gusta la coherencia en la narración y una historia bien contada está pidiendo ilustraciones que funcionen para esa historia. Queremos hacer libros bonitos, nos interesa el disfrute estético, pero nos interesa la coherencia narrativa y que sea una historia emocionante y bien contada. Y esa es la línea editorial de Ekaré, el poder de la historia.

—Cuando tienes que trabajar en un álbum escrito por un autor e ilustrado por otro, que es lo más frecuente ¿Hay mucha dificultad en ese trabajo a la par?

—En la manera en que trabaja Ekaré, no es un trabajo a la par. Siempre que llega un manuscrito, una historia, el autor sabe que si nuestro interés es hacer un álbum posiblemente deberá modificar el texto en función de las ilustraciones. Una vez que el ilustrador ha hecho su interpretación de la historia —ilustrador elegido por la Directora de Arte para ese texto—, a veces te encuentras con cosas que aparecen redundantes. Y frente a eso casi siempre lo que hay que contener es el texto para no dar esa sensación de redundancia. Casi siempre hay mucha edición del texto. No conozco ningún caso en que lo que llega a la editorial Ekaré como propuesta sea exactamente igual a lo que se publica. Siempre pasa por un trabajo editorial, incluso lo que parece muy acabado. Con la idea de que el libro sea lo mejor que nos parece que puede ser.

Glosario

*Libro álbum: Obra literaria compuesta por texto e imagen, en la que ambos códigos (el visual y el literario) establecen una relación de dependencia (que puede ser complementaria, contradictoria, superpuesta, de subordinación, etc.) para el significado final. Como señala Shulevitz (1980) “un libro álbum no puede leerse por la radio.”

*Metaficción: Concepto que refiere a la manera en que la obra de ficción nos hace conscientes, como lectores de la brecha existente entre ficción y realidad. Es decir, la obra se ocupa –a través del texto, de las ilustraciones o de marcas paratextuales- de hacerse ver como un artefacto de ficción. En su libro Metafiction (1984), Patricia Waugh la define así: “aquellas obras de ficción que de forma autoconsciente y sistemática, llaman la atención sobre su condición de artificio creado para así plantear cuestiones sobre las relaciones entre ficción y realidad.”

*Intertextualidad: Concepto acuñado por la filósofa búlgara Julia Kristeva, en base a las definiciones de Mijaíl Bajtín acerca del diálogo que todo texto establece con otro. “Todo texto se construye como un mosaico de citas”

*Metalenguaje: Refiere los discursos que definen conceptos –literarios en este caso- para entender el análisis que se está haciendo. La teoría literaria y la crítica literaria son manifestaciones claras del metalenguaje pues, a través de ellas, se explican los conceptos que definen y bajo los que se analiza la literatura.

Autor: Carolina Ojeda (13 Entradas)

Estudió literatura y pedagogía en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Máster en Libros y Literatura para niños y jóvenes en la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente se desempeña como directora del Centro Troquel. Mantiene el blog personal: pensandolalij.com


Un comentario para “Cecilia Silva-Diaz: “Los libros enseñan a sus lectores cómo leerlos”

  1. JESUS ENRIQUE REYES RAMOS

    muchas gracias, por tan util informacion. Tengo dos años con un circulo de lectura, para la promocion del habito de lectura en los niños ( tengo desde 4-5 hasta 12-14 años) los hemos divido por grupos de edades, el presente texto es clave para la iniciacion del proceso, del la lectura por placer y considero que aplica para todas las edades el texto con dibujos ( utiliza la vista y la imaginacion).

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