Celebrar a Violeta en su ciudad natal

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La folclorista más reconocida que ha dado nuestro país tiene un nuevo lugar en donde ser recordada. Desde hace unas semanas, la casa natal de Violeta Parra en San Carlos (región del Biobío) fue completamente restaurada, gracias a un programa del Ministerio de Obras Públicas, el que busca poner en valor el legado de la artista y con ello, que las nuevas generaciones se empapen de las creaciones de la autora de “Gracias a la vida”.

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Patio de la casa de Violeta Parra en San Carlos, rodeado de higueras y árboles frutales. El lugar, acondicionado para el descanso, será lugar para actividades culturales en honor a la folclorista.

La niña Violeta nace en una modesta vivienda del sur de Chile, una mañana fría de octubre. Así, de esta forma, comienza narrando la vida de la folclorista el libro infantil La niña Violeta, publicado por la editorial Amanuta dedicado a relatar la vida de una de las artistas más reconocidas y singulares de Chile, considerada también una de las principales folcloristas de América.

La modesta casa en donde nació Violeta Parra está ubicada en San Carlos, ciudad de la región del Biobío, fue totalmente restaurada y dio paso a convertirse en un museo el pasado 2 de septiembre, fecha en que inaugurada como parte del inicio de las celebraciones del centenario de la artista, que se celebrará durante el año 2017, según fue anunciado este viernes por el Ministro de Cultura, Ernesto Ottone, en el museo Violeta Parra, de Santiago.

La vivienda de San Carlos cuenta con un patio interior –también rehabilitado- pensado para realizar actividades al aire libre junto a la higuera, los paltos y los naranjos que habitan el lugar desde tiempos remotos. Además se construyó un nuevo espacio con el propósito de difundir y valorizar las artes campesinas.

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Detalle del mural de Violeta Parra, realizado por siete loceras de Quimchamalí, en la tradicional greda negra.

Sobre el muro que une las dos edificaciones se instaló un mural de 18 metros de largo que narra la vida de Violeta. Se trata de una obra realizada por la museógrafa Militzi Agusti con cerámica de Quinchamalí. Humberto Baroni, encargado del museo, cuenta que Agusti trabajó con siete loceras de la Unión de alfareras locales, “porque solo ellas serían capaces de lograr la identidad regional y campesina propia de Violeta”.

Después de vivir un siglo.

El encargado del museo explica que la casa tiene más de 100 años de antigüedad, porque ya estaba construida cuando Violeta nació, el 4 de octubre de 1917. Según palabras de Baroni “la casa pretende transformarse no solo en un lugar de conmemoración de la hija ilustre de San Carlos, quiere ser además un espacio vivo donde se proyecte la obra de la recopilación que realizó la folclorista a lo largo de su vida”.

La construcción realizada en adobe, con techo de teja muslera y fachada continua, la hacen fiel exponente de la arquitectura colonial del centro sur del país. A lo largo de los años su propiedad fue cambiando de dueños, hasta que al fin, en 1992, se la declaró Monumento Histórico. El terremoto de 2010 le causó daños severos, lo que requirió una reparación profunda que se realizó a través del programa Puesta en Valor del Patrimonio, en junio del 2015 y fue liderado por la Dirección de Arquitectura del MOP, con un costo de 884 millones de pesos.

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Gracias al Programa Puesta en Valor del patrimonio, se realizó un cuidado y completo trabajo de restauración a la vivienda, ubicada en Roble 531 en la ciudad de San Carlos.

Violeta Parra nació en estas tierras de la provincia de Ñuble. Que su vieja casa sea hoy un museo, corona el anhelo de los sancarlinos de recordar y homenajear a una de sus hijas más queridas. Una mujer que además de la música, cultivó la poesía, la pintura, el tejido, la alfarería y que con su generosidad y talento ayudó a estimular la creación de otros autores y compositores. Una figura que brilló en la música a nivel internacional, que ya no solo tendrá una estatua erguida en plena plaza central, un liceo, una pequeña plaza, una pasarela que cruza la ruta 5 y un festival folclórico bautizados con su nombre, ahora también está ahí como testigo invaluable la casa que la vio nacer, para recordarle al mundo  que San Carlos es, como reza el eslogan de una radioemisora local, cuna de Violeta Parra.

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La estatua de Violeta Parra, ubicada al centro de la plaza de San Carlos, lleva tres placas de mármol con la leyenda de algunos versos de la canción “Gracias a la vida”, en inglés, francés y español.

En San Carlos tú naciste una florida mañana

Con repique de campana a este mundo viniste

Con un quejido muy triste te recibió la matrona

A la preciosa paloma la cuidaron con anhelo

Que bajó del blanco cielo con un trinar de Bordón.

Tu padre Nicanor Parra, tu abuelo José Calixto,

Guitarreros por lo visto hombrones de mucha garra

Tocan violín y guitarra, profesor de regimiento

Vibran sus instrumentos cuando llegan a sus manos

Bailan moros y cristianos, el sol en el firmamento.

Extracto de un poema escrito por su hermano Roberto Parra Sandoval, inédito hasta 1993 y publicado por la revista de Libros de El Mercurio. 

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