Crónicas de Santiago a Mil: Othelo en versión clown

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Una de las obras que se presentaron en el Festival Santiago a Mil fue Othelo, un clásico de William Shakespeare escrito en el siglo XVII, adaptada a la técnica teatral del clown, que es el método de actuar del payaso trasladado al universo del actor. Es una técnica que trabaja sobre la corporalidad, y consiste (muy a groso modo) en contactarse con el público rompiendo la cuarta pared, la que separa al actor del espectador, algo que postuló el director y teórico del teatro Peter Brook, que buscaba inquietar al espectador y hacerlo participe de la obra vista.

Esta versión de Othelo, dirigida por el argentino Gabriel Chamé —escritor, director, actor y pedagogo de teatro—, nos presenta una re-visión y adaptación del clásico de Shakespeare. Es una obra que imbrica la adaptación y la re-flexión desde la actualidad, desde la corporalidad y desde el sarcasmo. Esta tragedia cuenta la historia del amor y los celos de Othelo (el moro) por Desdémona. Lo interesante de Othelo es que es visceral y busca indagar sobre los sentimientos más nefastos del ser humano, que no son particularmente inventados para la obra, sino que son de todos nosotros y han trascendido en el tiempo, como la envidia, el odio, los celos y el racismo. Los cuatro actores que componen la obra, sin embargo, van desarrollando esta tragedia desde una interpretación que mimetiza el dolor y la oscuridad con la comedia.

Esta versión de Othelo mimetiza el dolor y la oscuridad de la obra con la comedia.

Desde la configuración del espacio vemos que no hay camerinos ni asistentes que acomoden los objetos. No hay cortes, ni se cierra el telón en ningún momento porque todo sucede en el escenario: los cambios de ropa, la utilización de los objetos (cubos de madera, mesas), telas de colores diversos. Un trozo de tela puede ser el mar, como puede ser una cama, puede ser un bote y puede ser tristeza; los cubos pueden ser ventanas, pueden ser mesas de cantinas, sillas, etc. De modo que toda la composición del lugar es aprovechada ágilmente e incluso para lograr mayor cercanía se utiliza el recurso de la música y el video para ver las caras de los personajes en momentos claves donde el mensaje se torna intenso, de manera que la corporalidad de los actores confluye junto a los objetos y la música de la obra de manera sincrética y ágil.

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Shakespeare está siempre presente en la obra. Al costado del escenario hay un retrato suyo al que siempre vuelven los actores. “¡Eso es Shakespeare! ¡Qué diálogo, papá!”, dice Yago en uno de sus monólogos, e incluso llegan a hablar de la propia conformación del espacio mencionando a Peter Brook (que mencionamos más arriba) y claro, la cuarta pared que separa a los actores y la acción del espectador no existe porque hemos estado todo el tiempo como público llamados a participar, cuestionado  incluso por el lugar en el que estábamos: “Esto es para vos Vitacura, Las Condes, La Pintana”, dice Othelo retirándose del centro del escenario.

La apuesta teatral se dirige a un público que no necesita haber leído a Shakespeare, sino a un público que puede leer a Shakespeare desde el teatro, de un público que ha sido inquietado por el clásico que volverá a él, que tomará el libro, que sabrá y entenderá el horror y el dolor de Othelo, de los celos y de la manipulación de Yago, del desamor y la entrega de Desdémona, porque esos sentimientos y esta obra nos trasciende y lo seguirá haciendo estemos donde estemos y vengamos de donde vengamos.

Ficha técnica de Othelo

País: Argentina
Disciplina: clown
Recomendación: Todo público
Adaptación: Gabriel Chamé Buendía
Elenco: Matias Bassi, Justina Grande, Hernán Franco, Martín López.

AvatarAutor: Fundación La Fuente (181 Entradas)

Institución privada sin fines de lucro creada en el año 2000, con el fin de promocionar e implementar iniciativas educacionales y culturales que beneficien, principalmente, a sectores de escasos recursos en Chile.


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