Deja que los libros sean libros

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Una campaña en Inglaterra busca eliminar las distinciones entre libros “para niños” y libros “para niñas”, para que temas como los dinosaurios, los robots, las princesas y las hadas ya no tengan etiquetas según el género del pequeño lector. La idea es que los libros puedan ser leídos por todos, sin restricciones ni prejuicios de por medio.

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Fotografía de Biblioteca Viva Antofagasta

 

¿No le molestaría entrar a una librería y ver que los libros han sido separados por género, o sea, que la mitad de la tienda estuviera con libros “para hombres” y que la otra mitad con libros “para mujeres”? ¿Ver a Proust, Céline o Auster en una sección masculina y los libros de autoayuda y de cocina en una sección femenina? Yo me molestaría, y mucho. ¿Y no le molesta cuando ve que los libros infantiles —esos que regala o compra para sus hijos— están etiquetados por género? Ver, por ejemplo, librerías que tienen en un lado los libros para niños, donde están las aventuras, los piratas, los dinosaurios; en tanto en otro lado están los libros de portadas rosas y letras rococós, libros de princesas, de cocina, de disfraces, para colorear o hacer pulseras. En un mundo como el actual, donde se habla tanto de la importancia de la igualdad entre géneros, ¿no será el momento de eliminar ciertas etiquetas y dejar que los libros sean para todos, niños y niñas, y sean ellos —los pequeños lectores— quienes decidan entre la diversidad qué es lo que quieren leer?

¿No será el momento de eliminar ciertas etiquetas y dejar que los libros sean para todos, niños y niñas?

En países como Inglaterra este cuestionamiento ha llegado más lejos. Y ya hay una campaña, organizada por Let Toys Be Toys (Deja que los juguetes sean juguetes) —la misma que el año pasado logró que 13 cadenas de jugueterías retiraran las etiquetas de “niños” y “niñas” de sus tiendas—, y que ahora se han unido a librerías infantiles como Waterstones, Letterbox y For Book´s Sake y a organizaciones como Inclusive Minds para persuadir a la industria editorial de eliminar las etiquetas de todos los libros infantiles, sean éstos de actividades, lectura o para colorear.

La campaña —bautizada como Let books to be books (Deja que los libros sean libros)— busca eliminar los estereotipos de “niña” o de “niño” de las portadas de los libros, también los libros para pintar o hacer actividades dirigidos a un solo género y los títulos sesgados como los Clásicos ilustrados para niños o Clásicos ilustrados para niñas de la editorial Usborn. Asimismo busca terminar con ciertos prejuicios que sugieren que los libros de cocina con pizzas y hamburguesas deben estar en la sección masculina, en tanto, los que llevan tortas decoradas y cupcakes rosados deben estar en la sección femenina.

Los típicos temas de libros para niños suelen incluir robots, astronautas, dinosaurios, autos, fútbol y piratas, mientras que los libros para niñas suelen tener temas con princesas, hadas, mariposas, animales tiernos y moda. Y la idea de la campaña es que estos temas sigan existiendo, pero no dirigidos a un género en particular. Porque a las niñas también pueden gustarles las aventuras y los piratas, así como a los niños puede gustarles la moda, los disfraces y la magia. ¿O acaso los lectores adultos tenemos gustos muy diferentes según nuestro género?

 

El derecho a elegir

Cuando uno pregunta por qué regalar o comprar libros a los niños, uno suele encontrarse con respuestas que incluyen las palabras “expandir”, “abrir”, “ampliar”, “horizontes” y “mentes”. Pero al dirigir la lectura de un libro a un determinado género, estamos haciendo justo lo contrario: limitar, cerrar, restringir. Un buen libro debe estar abierto a todos, y los padres debieran ser los primeros en tratar de evitar esta clase de estereotipos que, a futuro, pueden convertirse en fuertes barreras para la igualdad de género en la sociedad.

“Los libros debieran dar a los niños la posibilidad de explorar cosas e ideas nuevas, y el etiquetar los libros y ciertos temas como exclusivos para un género solo evita que puedan hacerlo”, dice Alexandra Strick, del proyecto de literatura infantil Inclusive Minds. Para esta organización estos libros etiquetados refuerzan estereotipos convencionales sobre lo que significa ser un niño o una niña y, por lo tanto, excluye a aquellos niños que no se ajustan a estos estereotipos, haciéndolos más vulnerables a sufrir bullying o a tener una baja autoestima. La campaña quiere además levantar una discusión más amplia sobre el tema del género y los libros infantiles, y ver asuntos como la mayor representatividad que tienen los personajes masculinos en los libros infantiles o ciertas creencias –expresadas por algunos editores- que dices que los niños hombres no leen libros con protagonistas femeninas.

Los libros etiquetados refuerzan estereotipos convencionales sobre lo que significa ser un niño o una niña y, por lo tanto, excluye a aquellos niños que no se ajustan a estos estereotipos.

Quienes están tras la campaña Let books be books buscan que las editoriales dejen de perpetuar en los libros infantiles ciertos estereotipos “limitantes y anticuados” que refuerzan, de manera agresiva, ciertos roles de género del pasado. Y desde su lanzamiento a principios de este año- ya han contado con el apoyo de conocidos escritores infantiles y juveniles como Carol-Ann Duffy, Malorie Blackman, Mary Hoffman, Ros Asquith, Anne Fine (autora de La señora Doubtfire) y Philip Pullman, autor de la famosa trilogía a la que pertenece La brújula dorada, y para quien “ningún editor debiera anunciar en la portada de ningún libro el tipo de lectores para el que va dirigido el libro”. “Dejemos que los lectores decidan por ellos mismos”, sentenció el conocido escritor.

Asimismo editoriales como Parragon e Ivy Press se han adherido a la idea de no etiquetar libros según el género y a trabajar en temas de arte, manualidades y ciencia dirigidos para ambos sexos. Y la propia editorial Usborne, cuyas colecciones ilustradas para niños y para niñas han sido duramente atacadas por los organizadores de esta campaña, se ha comprometido a no seguir produciendo nuevos títulos dirigidos “a niñas” o “a niños” en el futuro.

La iniciativa incluso llevó a que Katy Guest, editora del suplemento literario del Independent anunciara en la edición del 16 de marzo que desde ahora en adelante no reseñará ningún libro infantil donde aparezcan estereotipos de género y “cualquier libro para niñas sobre princesas aburridas que cruce mi escritorio irá directo a la pila de reciclaje junto a cada Gran Libro de Mocos para niños”. Porque la idea es no seguir perpetuando ciertos estereotipos negativos para cada género y abrir la lectura a la diversidad.

Autor: Soledad Rodillo (49 Entradas)

Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Literatura de la Universidad de Chile. Lectora empedernida, dedica su tiempo a escribir artículos culturales para diarios y revistas especializadas. Es colaboradora estable de nuestro blog.


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