El sistema Braille: un velero de independencia

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Desde diciembre de 2016 la colección bibliográfica de Biblioteca Viva tiene entre sus libros seis títulos adaptados al sistema Braille para facilitar el acceso a la lectura a las personas con baja o nula capacidad visual. Esta maravillosa adquisición nos vuelve la mirada a este centenario método de lectura hoy muchas veces reemplazado por los audiolibros u otros métodos tecnológicos— pero que hasta la fecha sigue siendo el único código con que niños y adultos no videntes pueden acercarse a la lectura y escritura, y con ello acceder a la alfabetización, la autonomía y, sin duda, a la libertad.

Ilustracion accidente de Braille simplyknowledge

Ilustración que muestra el accidente de Louis Braille cuando pequeño, hecho que lo dejó ciego. Fuente: SimplyKnowledge. 

“A nuestra manera, nosotros, los ciegos, le debemos a Louis Braille tanto como la humanidad le debe a Gutenberg”, leyó la escritora y activista ciega y sorda, Helen Keller, en 1952, en La Sorbonne. “Es cierto que el sistema de puntos es muy distinto del de impresión normal, pero esas letras realzadas son, bajo nuestros dedos, preciadas semillas de donde ha crecido nuestra cosecha intelectual”.

Hoy en día, los avances tecnológicos han permitido que las personas no videntes accedan a la educación a través de computadores que hablan y que escriben lo que se les dicta, y también están los libros que se escuchan en casette, CD o podcast. Pero aún no ha podido ser reemplazado ni mejorado el código ideado en 1821 por Louis Braille, que transforma las letras del alfabeto en puntos con relieve y que permite que los ciegos usen sus dedos para poder leer sin depender de nadie ni del lugar donde se esté.

Seis puntos combinados, un alfabeto varios signos de puntuación

El método braille es, a grandes rasgos, un sistema de lectoescritura ideado para personas ciegas o con discapacidad visual, y que usa como base de uno a seis puntos en relieve que, combinados de distintas maneras, equivalen a cada letra del alfabeto tradicional. El braille se lee pasando los dedos sobre los caracteres elevados, lo que significó una gran revolución para la población no vidente, que antes de este método sólo podía acceder a la cultura y la educación a través de la vía oral.

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Fuente: Wikipedia

Su creador, el francés Louis Braille, no nació ciego, pero perdió la vista a los tres años luego de que accidentalmente se clavara un punzón en el ojo derecho mientras jugaba en el taller de talabartería de su padre en el pueblo de Coupvray, a 40 km de París. La infección rápidamente pasó al otro ojo e hizo inminente el deterioro de su visión, que ya para 1814 cuando tenía cinco años— era completamente nula. Sus padres, determinados a que su cuarto hijo recibiera educación y aprendiera a leer algo poco usual en la Francia rural donde la población no vidente vivía de limosnas lo inscribieron en la escuela local y luego en el Instituto para Jóvenes Ciegos, en París, el único en su tipo, donde el pequeño Louis destacó como alumno y organista.

En París, Braille y sus compañeros aprendieron a leer tocando con los dedos letras que sobresalían en el papel, un sistema ideado por el fundador de la escuela, el profesor Valentin Haüy, que tenía el inconveniente de hacer caros y pesados los libros, y que no les permitía escribir. En ese instituto, en donde las condiciones de higiene y salubridad no eran las mejores, Louis Braille pasó el resto de su vida, primero como alumno destacado y luego como profesor de álgebra, gramática y geometría.

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Fachada del Instituto Nacional de Jóvenes Ciegos de París, ubicado en el número 56 del Boulevard des Invalides.

En 1821, tras la visita del capitán de artillería Charles Barbier, Braille conoció un sistema de comunicación el sonógrafo que utilizaba doce puntos para representar sonidos y decidió perfeccionarlo hasta que llega a la idea de los seis puntos que, combinados de distintas maneras, forman 64 tipos distintos suficientes para representar las letras del alfabeto, los números y los signos de puntuación y que desde entonces se conoce como alfabeto braille en honor a su creador.

los libros tallados, como veleros, pueden transportarnos a los puertos de la educación, de las bibliotecas y a todos los tipos de expresión que aseguran nuestra independencia. Helen Keller 

Veleros de independencia

En 1833, a los 24 años, Louis Braille es contratado como  profesor a tiempo completo en el instituto y comienza a recibir un sueldo de 300 francos al año. Con ese dinero compró un piano y contrató ayudantes para que le transcribieran distintos libros al código suyo. Al año siguiente, presentó su método en la Exposición de la Industria y escribió una segunda edición de su libro. Y aunque su salud comenzó a quebrantarse, siguió perfeccionado su código para hacerlo cada vez más completo lo extendió a las matemáticas y la música, además de desvivirse por crear una máquina que sirviera para escribir.

Braille aspiraba a que todo niño ciego aprendiera a leer a través de su código, pero incluso dentro del mismo instituto encontró detractores a su método. Al parecer el nuevo director temía que si los alumnos utilizaban el braille para leer, tarde o temprano ya no necesitarían de sus profesores ciegos, y por eso decidió prohibir el uso del código en el recinto e incluso mandó a quemar 73 libros escritos con el método de Haüy.

Pero la aversión de Dufau al braille comenzó a ceder gracias a la intercesión de sus asistentes y alumnos, y ya para 1850 reconoce la importancia del método braille en su libro Des aveugles: considérations sur leur état physique et intellectuel. Para esa fecha, la salud de Louis Braille ya estaba muy debilitada a causa de la tuberculosis y aunque permaneció en el instituto, ya apenas puede dar una que otra lección de piano. En 1852, a los 43 años, muere en París, aunque su cuerpo fue enterrado en su natal Coupvray. En 1878 su famoso código es oficialmente promovido como sistema internacional de lectoescritura para ciegos, aunque sólo en 1931 los países de habla inglesa lo aceptaron como código universal. En 1952, a cien años de su muerte, se reconoció su contribución a la humanidad y su cuerpo fue trasladado a París donde comparte el Panteón junto a otros franceses ilustres como Voltaire, Zola y Marie Curie.

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Helen Keller fue una escritora, oradora y activista política sordociega estadounidense. A la edad de diecinueve meses, sufrió una grave enfermedad que le provocó la pérdida total de la visión y la audición. Su incapacidad para comunicarse desde temprana edad fue muy traumática para Helen y su familia, por lo que estuvo prácticamente incontrolable durante un tiempo. Fuente: Wikipedia.

En la Sorbonne, Hellen Keller ciega y sorda desde la infancia fue la encargada de leer en francés el discurso de homenaje a Louis Braille y a su código: “Sin el sistema de puntos braille, ¡cuán incompleta y caótica sería nuestra educación! Las espantosas puertas de la frustración nos dejarían sin conocer los inconmensurables tesoros de la literatura, de la filosofía y la ciencia. Pero, como una varita mágica, los seis puntos de Louis Braille han resultado en escuelas, donde los libros tallados, como veleros, pueden transportarnos a los puertos de la educación, de las bibliotecas y a todos los tipos de expresión que aseguran nuestra independencia”.

Autor: Soledad Rodillo (42 Entradas)

Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Literatura de la Universidad de Chile. Lectora empedernida, dedica su tiempo a escribir artículos culturales para diarios y revistas especializadas. Es colaboradora estable de nuestro blog.


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