El zorro en la literatura infantil: un solitario mentor de la transformación

A A

Cinco libros recomendados en nuestros boletines cuentan con el zorro como protagonista o actor crucial en sus relatos. Abordamos su figura simbólica transformadora, que en estas historias tan distintas, nos invitan a reflexionar sobre la herencia del mito y su cercanía/lejanía con el ser humano.

Pax1

El ser humano es la medida para todo. Hombres y mujeres miran al otro, al mundo exterior y todo lo que en él habita, desde su propias coordenadas mortales. Es nuestra forma de conocer y aprehender lo que nos circunda. Así, entendiendo la variedad de emociones que una persona es capaz de sentir y desplegar a través de gestos y acciones, nos valemos de las mismas para poder comprender el mundo y clasificarlo dentro de esos parámetros. El resto, entonces, es un espejo nuestro. Es reduccionista, pero es lo más fácil y nos habituamos a eso.

Nos hemos acostumbrado a entregar ciertos atributos humanos a seres que, o son inanimados o no son humanos. Tal como ya lo hicimos alguna vez con los dioses, los animales han recibido por nuestra parte una serie de atributos que asociamos a la naturaleza humana. Así podemos ver asociar la lealtad a los perros, la sabiduría en los búhos, o la locura a las cabras. Desde tiempos pretéritos, los animales han formado parte de este escenario de seres a veces considerados mágicos, otras veces malévolos, y otros como anuncios de buena suerte.

zorro y la estrella2

En estos últimos meses de trabajo intenso de lectura, diálogos y debate en torno a los nuevos libros que han llegado a nuestro comité Troquel, observamos que en varios de estos textos se repetía el zorro como protagonista o actor clave en las historias. En todas, es un zorro de pelaje rojo, pequeño y huidizo. Un animal, que a diferencia de otros, ha aprendido que para sobrevivir debe habitar cerca del hombre y de su exceso de comida, así en algunas ciudades podemos descubrirlo merodeando en bosques, robando de campings o cruzando una carretera velozmente: es cercano y distante a la vez, pero siempre un zorro solitario.

 

El zorro en la mitología y la literatura

El zorro tiene una fama ambigua. Por siglos se lo ha considerado como un animal inteligente y escurridizo y, que gracias a esa misma ágil astucia, es poco confiable. Basta recordar las fábulas de Esopo con su Zorro y las uvas o El zorro y la cigüeña para darnos cuenta de cómo identificamos a este animal desde nuestra niñez. Un zorro que es capaz de mentir y adular con tal de conseguir lo que quiere, es un verdadero estratega a la hora de lograr un objetivo. El mismo Nicolás Maquiavelo lo menciona en su afamado El Príncipe: “Hay que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos”, aludiendo a la astucia de este animal.

Fox in the Reeds by Ohara Koson

Zorro en las Cañas por Ohara Koson

Kitsune, en Japón, significa zorro y representa a un espíritu del bosque, al igual que lo hace en la cultura celta anglosajona. Es un cuidador de ese espacio y quien mejor lo conoce por lo que es fácil entender que se mueve con agilidad entre sus recovecos, aludiendo así a su actitud huidiza y esquiva. En la mitología japonesa, el zorro es percibido como un ser inteligente y sabio, poderoso a medida que envejece y con una habilidad mágica que le permite converstirse en un anciano, emular a una persona en particular, pero por sobre todo parecer una bella y joven mujer, engañandor más que nada por diversión, como una travesura pues su labor esencial es la cuidador.

En la mitología celta, el zorro es un guardián, un guía de los espíritus del bosque. Los zorros han simbolizado en el folclore occidenteal la astucia, el ingenio y muchas veces el engaño; esa habilidad de observar al otro y preveer sus moviemientos, siempre sin ser vistos ni advertidos. Por ejemplo, en la cultura finlandesa los zorros personificaban el triunfo de la inteligencia por sobre la maldad y la fuerzaordica, el zorro se relaciona con el mito de las auroras boreales, aia por sobre la maldad y la fuerz abruta, no considerandolos bruta, no considerándolos animales malvados, sino ingeniosos y astutos; por su parte los nórdicos ven     al zorro en relación con el mito de las auroras boreales, donde se cuenta que un zorro  al cruzar las mesetas árticas va iluminando el cielo con el destello que se desprenden de su cola, mientras se arremolina la nieve, como pequeñas chispitas como si fueran luciérnagas.

En Latinoamérica hay múltiples leyendas que tiene al zorro como animal protagonista, entre ellos la mapuche que bien describe Sonia Montecino en su libro Diccionario de seres, magias y encantos (Sudamericana, 2003), donde el zorro es parte del mito de la creación, subrayando las características favorables de la astucia y prudencia.

tres libros con zorros

Volviendo a la literatura, el Roman de Renart  es otro clásico libro que tiene como protagonista a un zorro. Es más, se hizo tan popular desde su creación en los siglos XII y XIII, que en francés renard -nombre del personaje- pasó a convertirse en la palabra zorro, en vez de la antigua palabra en latín goupil. Este conjunto de poemas en francés fue escrito como una epopeya por distintos autores en un largo periodo de tiempo y donde existían otros animales, y que juntos parodiaban la épica y la novela cortés, todo ambientado en una sociedad animal que imita a la humana.

Beatrix Potter (1866-1943), autora inglesa creadora de El conejo Pedro o La oca Carlota, tiene como figura al señor Tod, un zorro elegantemente vestido que, en El cuento Jemima Pata de Charco,engaña con sus encantos a la confiada Jemina. En Pinocho, del italiano Carlo Collodi (1826-1890), el zorro es un personaje que aparece tentando al pequeño niño de madera en su camino a la escuela, engañándolo y promoviendo en él una serie de malos hábitos, reforzando la personificiación de  lo embaucador del animal en la literatura.

Fox in Socks o el Gato en calcetines del Dr. Seuss

Fox in Socks o el Gato en calcetines del Dr. Seuss

El francés Antoine de Saint-Exupery (1900-1943) refresca la imagen del zorro en su afamado El Principito (1943), dejando de lado la mala fama y haciendo énfasis en el carácter indomable de su naturaleza, pero a la vez pidiendo en alguna medida la domesticación, es decir, la creación de un lazo afectivo que una al Principito y al zorro. Este elemento podremos encontrarlo en Pax (Nube de Tinta, 2017), de Sara Pennypacker, libro del cual ya hablaremos.

El zorro en calcetines (1965) del Dr. Seuss (1904-1991) es otro clásico libro donde el protagonista es este animal y donde su ingenio y gusto por el juego es lo primordial. De ritmo hilarante y caótico, es una invitación al juego, algo que forma parte de la inteligencia aplicada al zorro.

El zorro de El Fantástico Sr. Fox (1970) de Roald Dahl (1916-1990) más conocido en Chile como Superzorro (Alfaguara, 2002) es quizás el mejor ejemplo de un cambio en la mirada del personaje del zorro. En donde se veían características negativas, Dahl implanta su reverso positivo. Siempre elegante y audaz, el fantástico señor Fox es una nueva mirada a la figura simbólica de este animal, resignificando su legado en la literatura infantil; y de cómo percibimos a este animal colorado en su solitaria y escurridiza forma de vida y de superviviencia.

El Fantástico Señor Fox o Superzorro con ilustraciones del gran Quentin Blake

El Fantástico Señor Fox o Superzorro con ilustraciones del gran Quentin Blake

Los cinco zorros de Troquel

Toda esta herencia de mitos, leyendas, fábulas y cuentos da un piso firme y fértil a nuevas historias donde el zorro -si bien mantiene características otorgadas desde siglos en distintos puntos del planeta- suma otras nuevas o más bien renovadas facetas, dando una imagen más amable de su condición como solitario y aparentemente tímido habitante del bosque.

no puedo domir portadaEn No puedo dormir (Barbara Fiore, 2015), de los noruegos Stein Erik Lunde y Øyvind Torseter, el tono es oscuro. El desvelo de un pequeño es excusa para abordar temas significativos. La muerte ronda las páginas de esa historia. Habita en el espacio que ha dejado una madre entre su padre y el hijo, y en una conversación que vislumbramos como un caminar. En muchas culturas, entre ellas la celta, los zorros tienen una estrecha relación con el otro mundo. Habita en el bosque, conoce bien sus recovecos y puede ir y venir a su antojo. Siempre guarda cierta cercanía con los humanos y su abundante comida para luego ocultarse entre los árboles, en otro espacio menos asible para los humanos. “¿También está dormido el zorro?”, pregunta el niño pensando en su madre. Madre ausente, madre muerta, madre que ha cruzado el umbral hacia otro estado. ¿Por qué piensa el niño en el zorro cuando habla de su mamá? Animal que guía hacia otro mundo, aparece en el cuento como el anuncio que podría saber las respuestas a las interrogantes del niño, en un libro que devela casi en susurros, con sutileza y sin adornos el misterio de la muerte, del ciclo de la vida.

El  árbol  de la memoria

El árbol de la memoria

De la alemana Britta Teckentrup, El árbol de la memoria (Hueders, 2015) es uno de esos libros para atesorar. En literatura infantil existen pocos libros que trabajen mejor la manera de la muerte que este texto. A diferencia de No puedo dormir, este no tiene un tono oscuro y, si bien aborda el mismo tema, lo hace en otra clave. La narración comienza con un zorro ya cansado, que se rinde de alguna forma ante el fluir de la vida que es a la vez el fluir de la muerte, caras de una misma moneda. Enroscado sobre su cuerpecillo rojizo, se recuesta sobre la nieve y deja que esta lo abrace y lo cubra. Así, en el silencio del bosque, el zorro muere cobijado por el lugar que ha sido su casa, su nido. Los animales comienzan a despedirlo, en un largo racconto que nos entrega una imagen de quién era y qué le gustaba hacer, de por qué era tan amado por los otros animales. Mientras lo recuerdan, entre la nieve se asoma un brote, el que termina por convertirse en un enorme árbol capaz de cobijarlos a todos y de cuyas ramas cuelgan frutos naranjos, como su pelaje.

El pato y la muerte con detalle zorroLo notable de este libro -y que lo hermana a libros como El Pato y la Muerte (Barbara Fiore, 2007), de Wolf Erlbruch (curiosamente otro libro en el que podemos encontrar un zorro) o Cuando la muerte vino a nuestra casa (Loguéz, 2013), de Jürg Schubiger- es que la muerte aparece como parte integral y constitutiva de la vida misma. No hay desconsuelo, solo una hermosa tristeza que borda toda la historia y nos entreteje un pequeño musgito en el alma, pequeño y atesorable.

Tal como en No puedo dormir, ambos libros abordan la ausencia, la muerte de un ser querido, el paso de una vida a otra, de forma distinta, con texturas y tonalidades muy diversas (nórdicos y alemanas observan la vida de manera tan disímil) y es el zorro -protagonista o no- quien aparece simbolizando un cambio, una transformación. Los zorros de ambas historias nos recuerdan que la muerte es parte de la vida y que frente al miedo del niño por este cambio brutal, está el abrazo contenedor del padre al arrullarlo, y que frente al círculo de los animales al recordar a su amigo, la vida que vuelve a crecer está en medio de ellos; ambos textos nos recuerdan que las muertes no son del todo definitivas, sino que son nuevos caminos hacia nuevas formas desconocidas.

Detalle del libro No puedo dormir

Detalle del libro No puedo dormir

El zorro y la estrella (Nube de tinta, 2017), de la ilustradora y diseñadora inglesa Coralie Bickford-Smith, tiene una edición en español que es un verdadero lujo. Nada en su confección fue dejado al azar y tener un libro en las manos con esta textura, con estas guardas detalladas de un inmenso bosque, nos recuerda un poco a los trabajos del arquitecto y maestro textil William Morris (1834-1896), en la Inglaterra de los prerrafaelitas.

La historia narrada tiene como protagonista un pequeño zorro anaranjado, como todos los que hemos visto en esta selección de Troquel. Un zorro como pintado como Seurat, con pequeñas pinceladas perfectamente trazadas y donde todo el cuidado el mundo del bosque es representado con detalle y honda delicadeza. En medio de las hojas, nos cruzamos con escarabajos, espinas y rosales, y con liebres (otro animal que podemos ver en El Pato y la Muerte y que representan el elemento de la tierra pues ambos viven bajo ella, y que al ser vinculados con otros seres menudos simbolizan el conocimiento oculto, considerándose también animales mágicos).

Detalle interior del El zorro y la estrella

Detalle interior del El zorro y la estrella

El zorro de este libro recorre todo el libro en busca de su amiga estrella que se ha perdido en el cielo. Toda la búsqueda es un deambular, preguntar a la copa de los árboles y a la lluvia, una verdadera travesía en pos de esa amiga perdida. ¿Qué le ha pasado a su amiga estrella que ya no está brillando en el cielo? ¿Sabrá acaso el zorro que cuando miramos las estrellas miramos el pasado? Esas estrellas que parecen alumbrar desde el cielo son el paisaje ya desparecido, y a menos que se utilice un telescopio, están todas extintas a simple vista. La bóveda celeste, que aparece hacia el final, es un alegre recordatorio del paso del tiempo, de las transformaciones nuevamente, de ver cómo somos capaces de cruzar los umbrales hacia nuevos estados. Un mar de estrellas iluminando el rostro del zorro es a la vez un evocar el paso de la vida. Las estrellas, como los humanos, vivimos y desaparecemos, iluminando por un tiempo -breve o no tanto- la existencia de otros.

Jane, el zorro y yo libro

Jane, el zorro y yo (Salamandra Graphic, 2016), de Fanny Britt,es un abrumador libro donde podemos ver el simbolismo de un animal como el zorro rojo en una historia tan intensa y provocadora. Las magníficas ilustraciones pertenecen a Isabelle Arsenault, ganadora del premio al mejor ilustrador de The New York Times Best Illustrated Children’s Books Award, por su libro Migrante.

La historia narra la atormentada vida de una joven, Hélène, que es acosada por burlas y menosprecio de sus pares en la escuela. Ella se refugia en la lectura, pero aún así todo ese bullying que recibe, todo ese odio y violencia termina por calar cada fibra de su vida. Solitaria, se cree espantosa, se ve así misma con esa mirada hiriente que la ven los otros y aún en sus lecturas no encuentra del todo consuelo. Toda esta novela gráfica hace un paralelo entre lo que le sucede a la protagonista y a la de su lectura favorita: Jane Eyre, de Charlotte Brontë. No es casualidad este encuentro. Jane Eyre es descrita no como hermosa, pero sí con un fuerte carácter y tenaz, además de una soledad inmensa. Jane Eyre está sola en el mundo hasta que se va como institutriz y conoce al huraño y oscuro Mr. Rochester. Hélene no está sola: tiene a su madre, pero el intenso acoso que recibe en la escuela es diario y ahonda esa sensación de soledad que quizás le recuerda a Jane.

Detalle de Jane, el zorro y yo

Detalle de Jane, el zorro y yo

Ambas protagonistas han sido niñas que han sufrido de agresiones, de malos tratos durante su infancia y adolescencia. Jane Eyre se cría en medio del odio de una familia que no la quiere y luego de una escuela que intenta doblegar su fuerte personalidad. De alguna manera, la protagonista de esta novela gráfica –Hèlene- se siente conmovida por esa fuerza, por ese carácter e intenta emularlo, pero no termina por creérselo y sigue desconfiando de su valía hasta que es necesario alguien externo que la anime, que le entregue su confianza. En las dos historias es la amistad con otra chica, otro par lo que reconstruye la confianza en sí mismas y con el mundo. En Jane Eyre es con Helen Burns y en esta - Jane, el zorro y yo- es con Géraldine, una alegre chica que conoce en un camping escolar.

Jane Eyre de editorial Alba

Jane Eyre de editorial Alba

Es justo antes de esto, como un anuncio, como el mensajero que simboliza en muchas culturas, aparece un pequeño zorro que se encuentra con Hélène. Se observan y el tiempo parece deternerse por instantes entre la mirada asombrada de ambos, de ese encuentro mágico tan cercano. Hélène logra encontrar a un otro con un alma similar a la suya, se siente hermanada con este zorro y aunque este encuentro dura muy poco (una compañera termina por espantarlo) cambia radicalmente la vida de la protagonista. De alguna forma, el zorro -como animal mensajero, como animal transfomador- anuncia el quiebre en su vida anterior, quiebre que en este caso no es dramático, pero sí intensamente significativo. El zorro le anuncia la llegada de la amistad, de otro que la aprecia y la valida, que la entiende y la acompaña, alejándola de las burlas del resto, haciendo que toda esa violencia sufrida termine por no importar, por desaparecer.

En esta novela gráfica cada detalle está cuidado: el uso de los colores y las tonalidades grises, donde estas últimas revelan la cotidiana tristeza en que habitaba la protagonista mientras que el libro de Brönte que lee en el cual se esconde; todo parece luminoso y colorido (muy distinto al acento basal del libro de Brönte). Hacia las escenas finales, donde Hélène por fin se siente cómoda y disfruta, entre pares que la aprecian, y donde ella misma se quiere, se cuida y valora, los colores aparecen algo tímidos, tiñendo de colores algo más suaves su entorno, pero colores al fin que cambian su realidad.

La novela gráfica no tiene recursos colosales, no recurre a novedosas formas de narración ni de gráfica; y en alguna medida es conservadora en su estructura y en su rescate literario al buscar a Jane Eyre como una especie de refugio, un libro clásico y con una historia dramática, avasalladora y dolorosa. Jane, el zorro y yo es una novela gráfica intensa, bien narrada, poderosamente conmovedora, donde la soledad y la tristeza no necesitan estridencias. Y menos el consuelo de ellas. Sino tan solo un pequeño zorro y el anuncia de un vínculo afectivo, un encuentro que recuerda a Exupéry.

Ilustración de Jon Klassen para Pax

Ilustración de Jon Klassen para Pax

Por último, Pax (Nube de tinta, 2016) de la autora estadounidense Sara Pennypacker es -a diferencia del resto de los relatos destacados- una novela. Algo más de 300 páginas de la historia sobre la estrecha amistad entre un zorro rojizo llamado Pax y un niño, Peter, quien lo ha criado desde pequeño casi como si fuera un perrito. El vínculo entre animal y niño se rompe cuando el padre de este abandonar al animal en el bosque con un truco macabro de lanzarle un juguete lejos que debe ir a buscar para luego volver y no encontrarlos. Esta artimaña no sólo desconcierta el zorro sino que atormenta a Peter, que no se perdona el haber permitido que esto sucediera.

Aprovechando que debido a la guerra debe abandonar su casa e irse a vivir con su abuelo, mientras su padre se va a trabajar como parte de esta maquinaria bálica, Peter emprende un viaje en busca de su amigo-animal, que lo hará vivir una serie de aventuras y encuentros. Mientras Pax vive las suyas, y ambas historias son contadas en paralelo hasta que logran reunirse.

El zorro espera pacientemente a “su chico” que no es como los otros humanos dice, defendiendo a su amigo frente a otros zorros con quienes entabla amistad, a pesar de las desconfianza de ellos porque desprende de su cuerpo rojizo un olor a humano. Peter, por su parte, sabe que la búsqueda será difícil y aún con un accidente a cuestas decide ir a su encuentro en un bosque plagado de potenciales peligros a los que se suma la guerra donde su padre, un adulto, un humano, es protagonista. Una notable novela, conmovedora y muy bien narrada, que es intercalada por discretos y hermosos dibujos del premiado ilustrador Jon Klassen, a quien se extraña un poco con la posibilidad de una mayor intervención que solo la portada y alguna imágenes en tonos grises.

pax libro

En Pax, toda la historia es una invitación a la transformación. Es inevitable pensarlo así pues a medida que ambos personajes: Pax y Peter caminan, van transformando sus vidas, van creciendo, van cruzando fronteras que antes desconocían y se sorprenden con sus propios avances. Ambos entablan relaciones en este trayecto, aprenden a abrirse y a confiar, a pesar de que primero tienen sus reticencias, se ven obligados a hacerlo y estos vínculos terminan siendo cruciales para cada uno, transformadores a tal nivel que terminan por entregarles a cada uno un nuevo sentido a sus vidas.

El zorro, animal que provoca y subvierte el orden con sus bromas y engaños sin maldad pero con astucia y que se mueve entre las sombras, es poseedor de sabiduría y magia. Sigiloso vive en el bosque, su espacio por excelencia y que bien conoce y usa en su beneficio, siempre mutando y guiando a otros hacia nuevos encuentros. El zorro es de alguna forma entonces un recordatorio del constante cambio en que se vive en la naturaleza, inherente al ser humano con todo lo misterioso y oculto que aún habita en ella. Así como señala el antropólogo Joseph Campbell.

El zorro es uno de los animales sagrados, que como figura ha sido recurrente en la historia y aparece como un trickster, un arquetipo, cuyas travesuras son de origen divino y que ponen de cabeza todo el mundo para que este se mueva y se transforme, siempre en una dinámica de continuo movimiento, de continuo fluir, como el paso de las estaciones y como la vida misma.

 

Autor: Astrid Donoso Henríquez (41 Entradas)

Periodista, Técnico Bibliotecario, Diplomada en Fomento a la Literatura Infantil y Juvenil (PUC) y Máster de Literatura Infantil (UAB). Lectora voraz y nada monógama de libros clásicos, contemporáneos, poesía, ensayos y rarezas. Desde el 2012 trabaja en Fundación La Fuente.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>