Es verano: ¡Lee con tus hijos!

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Muchos padres nos escriben a diario preguntándonos qué hacer con los niños durante las vacaciones. Nosotros contestamos: ¡fácil! Vayan a una biblioteca y lean libros con ellos. Aprovechando que es verano, que se oscurece más tarde o que estamos de vacaciones, entonces, le damos algunos consejos para fomentar la lectura de libros en sus hijos.

Si bien, hay niños y jóvenes que se acercan a los libros por inclinación casi natural, en la mayoría de los casos, es el empeño y el interés familiar el que convierte a un niño en lector de libros. Por esa razón, hay algunas recomendaciones básicas, que son transversales a cualquier edad:

  • Interés familiar en la lectura de libros: padres o adultos con quienes vivan que sean u modelo de lectura. Acá la familia cumple un rol primordial. Y en el caso de sectores de escasos recursos, la escuela.
  • Vivir rodeado de libros: casas en donde los libros sean familiares, que formen parte cotidiana de los objetos de un hogar.
  • Visitas a las bibliotecas: aprovechar las vacaciones para inscribirse en una biblioteca y asistir a talleres gratuitos, a leer o a escuchar de cuentos. Alternativas hay muchas. ( ver agenda de Biblioteca Viva)
  • Asistir a encuentros culturales: La lectura de libros siempre debe estar asociada a otras manifestaciones recreativas, para que los niños y jóvenes puedan hacer una construcción más integral de los temas: títeres, música, asistir a conciertos, visitar exposiciones, teatro, cine, leer diarios, en fin, son actividades que contribuyen a la comprensión amplia de la sociedad que los rodea, y por cierto, a la comprensión de los libros que leen.

Por edad.

Desde 0 años: es vital que las futuras madres comprendan la importancia de los libros desde antes del nacimiento. Acá es fundamental dedicarle tiempo a la lectura y leerle libros al niño que está por nacer, como una rutina. Una vez nacido, los libros deben estar presenten de forma cotidiana así como los juegos didácticos. Se recomienda crear el siguiente hábito: amamantamiento, baño tibio, leer un cuento y a dormir. Esta rutina afianzará no sólo el vínculo con los libros, sino también con la madre.

Desde los 5 años: aprovechar las vacaciones para hacer de los libros un juego. Es vital para niños de esta edad, que recién entran al sistema escolar (Kinder), que no pierdan esa asociación. En esta etapa, las manualidades pueden ser un aliado: por ejemplo, jugar a los títeres con calcetines viejos e inventar una historia con ellos. O representar un libro a través de estos personajes.

Desde los 10 años: En esta etapa, las diferencias ya son visibles entre niños y niñas. Acá, más que las actividades, predominan las temáticas; y en esto, el rol de los adultos es vital para reconocer los gustos de los lectores pequeños. Llevarlos a las librerías o a las bibliotecas para que elijan lo que quieren leer, sin importar si tiene poco o mucho texto, si es una novela o un cómic, si es un libro de princesas o de dinosaurios. Según los estudios sobre preadolescentes, es en etapa en donde ellos comienzan a abandonar la lectura de libros, eligiendo otras actividades de entretención en su reemplazo: videojuegos, computador, smartphones, etc.

Desde los 14 años: en esta etapa, en niños no lectores de libros, se puede estimular la lectura de revistas. Por su formato, más visual, con menos textos, de temáticas más ágiles y contingentes es apropiada. También, los cómics son una puerta enorme a un mundo muy interesante, que habitualmente los padres rechazan, pero que son muy efectivos para lograr (re) conquistar a un lector.

Por Claudio Aravena G.

Fotografía: Diario El Mundo de España

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