Frutas, libros y verduras, la cultura llega a los mercados

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María José Ferrada recorre tres lugares emblemáticos y diferentes, pero que tienen algo en común. En medio de gritos, cajones con frutas y verduras, y del ajetreo propio de los mercados de abastos, emergen tres bibliotecas: libros para saborear y acercar la lectura en medio de lugares impensados.

BiblioVega. Créditos: Plataforma arquitectura

La amistad entre duraznos, lechugas, manzanas y libros. Eso es lo que se aprende en la Bibliovega, El fruto de los libros, ubicada en la Vega Central de Santiago; el Centro Cultural Keren tá del Mercado de la Merced en la Ciudad de México y el espacio infantil O Ganapán del Mercado Municipal de Pontevedra, Galicia. Tres lugares distantes en el mapa. pero cercanos a la hora de entender los libros como extensión de la vida, los libros como diálogo con las cosas, los libros –para grandes, chicos o para quien los quiera­– como pan.

Bibliovega. el fruto de los libros

Yorka Vega Sepúlveda es la directora ejecutiva de la BiblioVega. El fruto de los libros, una biblioteca comunitaria y autogestionada, instalada en el principal mercado de abastos de Chile, la Vega Central de Santiago. Con apoyo de fondos públicos, sumados al compromiso de la comunidad del mercado —ellos se encargan de la electricidad y el pago de honorarios para la persona encargada de atender al público–, la biblioteca funciona desde el año 2005. Y si bien en un principio fue pensada solo para los trabajadores y locatarios, hoy el préstamo de libros y todas las actividades que organizan –talleres, conciertos, clubes de lectura y cuentacuentos– son abiertas a todo público.

“Lo que buscamos es generar instancias de lecturas y valoración de los libros en lugares que habitualmente están desprovistos o alejados de los centros culturales”, explica Yorka. Se trata de un espacio que, según nos cuenta, se ve enriquecido por el contexto en el que nace: una población diversa y multicultural. “El patrimonio inmaterial de la Vega Central se nutre de la tradición de familias veguinas, y con el ajetreo constante propio de un recinto de tránsito”; y es ahí donde los libros se instalan, al alcance de la mano, como si fueran una naranja o una palta más. “La rutina de locatarios, comerciantes ambulantes y trabajadores de mercados de abastos, es ardua. La extensión de sus jornadas es absorbente. Y en ese contexto, la BiblioVega cumple un importante rol comunitario: dar acceso real a la cultura y la lectura, que llega hasta el mismo puesto de trabajo, reduciendo la brecha, un tanto elitista, que siguen habiendo entre libros y lectores”, finaliza Yorka.

Susurradores en la Vega Central. Créditos: BiblioVega

O Ganapán

Y en otro lugar del mundo –Galicia– funciona, como proyecto dependiente del Consello de Pontevedra, O Ganapán do mercado. “Un espacio infantil que nace para ser un punto de encuentro, de ocio, de aprendizaje para las familias y, sobre todo, una conexión del público infantil con la cultura del mar y de la tierra, tan arraigada en nuestra identidad”, explica Eva Mejuto, encargada de este proyecto. Laboratorios gastronómicos donde se enseña a hacer platos elaborados con los productos del mercado, talleres para crear y mantener un huerto urbano, visitas escolares a los puestos, y encuentros con trabajadores del mar y la tierra, son solos algunas de las actividades que se realizan en O Ganapán.

“Los mercados, desde siempre, han sido un lugar de encuentro, un espacio de socialización. Pero vemos que los hábitos de consumo actuales han hecho que los niños y las niñas apenas sepan el origen de los alimentos que comen. Algunos, en las visitas escolares, nos preguntan si las sardinas brillan tanto porque son de plástico. Eso es una señal de que muchos de ellos desconocen la importancia que en Galicia han tenido para la economía, la cultura y el arte, todos los oficios vinculados al mar y a la tierra. Entonces lo que buscamos es darlos a conocer y dignificarlos”, explica Eva y nos cuenta que ahí, entre lubinas, pulpos y róbalos, los libros encuentran un espacio.

“Como el Mercado de Pontevedra es principalmente de pescado, realizamos de forma periódica actividades con libros relacionados con el mar: cuentacuentos y talleres de escritura creativa. Uno de los más exitosos, fue un taller de caligrafía mural a partir de distintos poemas gallegos que hablaban del mar. También tuvimos encuentro con autores e ilustradores que han encontrado en él una clara fuente de inspiración”, señala Eva.

Keren Tá

En la parte superior de la Taquería El Pollo, en la puerta 24 del Mercado de La Merced de Ciudad de México ­—un mercado que cuenta con más de 20 mil puestos– se encuentra el Centro Cultural Keren Tá (infancia en lengua maya), dirijido por Raúl Mejías, un niño del mercado que hoy es adulto y que conserva la memoria de lo que significa crecer en medio del zapote, la guayaba y el mamey.

Se trata de un proyecto que nació tras un incendio que afectó al mercado el año 2013. Había que levantar el ánimo de los locatarios y sus familias, y Raúl pensó que los libros podían ayudar. Transcurridos casi cinco años, Keren Tá, cuenta un espacio físico y también funciona de manera ambulante. “Tenemos un proyecto llamado Al diablo con los libros. Literalmente montamos los libros en diablos (carretillas) con cajas de madera que los niños decoran con frases del tipo: Hoy si te fío, te presto un libro o Bueno, bonito, barato, te presto un libro”, nos cuenta Raúl.

A los libros en movimiento se suman talleres de cine, teatro, fotografía, radio y trabajo con cartón, a los que asisten principalmente los hijos de los comerciantes y los vecinos del barrio. Otra cosa importante: los mismos niños son los ayudantes a la hora de ir, de puesto en puesto, prestando y recogiendo libros, lo que da cuenta del espíritu colaborativo, pero también del cariño y el compromiso que todos en La Merced sienten por Raúl Mejías y su Keren Tá.

Créditos: Alejandra Carbajal / TimeOut

 

Autor: María José Ferrada (14 Entradas)

María José Ferrada es periodista y escritora de libros infantiles. Su trabajo ha sido publicado en Chile, Brasil, Argentina y España, y ha sido premiado tanto en nuestro país como en el extranjero.


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