John Naranjo, editor: “Debemos tener una postura ante esta realidad que nos acontece”

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Rey Naranjo es una editorial colombiana, formada por Carolina Rey y John Naranjo el año 2010. Han logrado notoriedad a nivel internacional sobre todo por sus cómics. Gabo, memorias de una vida mágica, que narra parte de la vida de Gabriel García Márquez, es probablemente su título más reconocido. Su catálogo, sin embargo, es amplio e incluye literatura infantil, periodismo e incluso diccionarios. Hablamos con John Naranjo, actual director del sello, sobre la necesidad de eliminar todo tipo de fronteras.

Carolina Rey y John Naranjo, fundadores de Rey Naranjo [Crédito foto: Revista Caras Colombia]

Rey Naranjo se define como una editorial con una misión: brindarle a los lectores herramientas para su formación como ciudadanos. “Es paradójico –explica John Naranjo–, pero detrás de toda decisión editorial hay una decisión política. Rey Naranjo propende por la igualdad, la solidaridad, el respeto en la diferencia. Y todo esto lo hace a través de distintos géneros, como cómics, libros para niños, ficción, no ficción y ensayos”.

El variado catálogo de Rey Naranjo comenzó con un éxito: el diccionario etimológico “La fascinante historia de las palabras”, de Ricardo Sora, editado e ilustrado por John. Se trata de un best seller, premiado por el Banco del libro de Venezuela y que es hoy una trilogía, junto a “Palabras fabulosas” y “Palabras milenarias”, del mismo Sora. La característica de Rey Naranjo, desde entonces, ha sido idear sus propios libros, antes que dedicarse a las traducciones.

Cada libro de Rey Naranjo tiene tras suyo un largo trabajo. El mejor ejemplo es el cómic Gabo, memorias de una vida mágica, realizado bajo la dirección de John Naranjo. Este libro fue producido por un equipo conformado por un guionista, cuatro dibujantes y cuatro coloristas, además de diseñadores gráficos. Lo que logró fue un importante hito en la historia del sello: ser seleccionado el 2014 por el catálogo White Ravens, de la Internationale Jugendbibliothek de Alemania, y ser traducido a más de veinte idiomas.

El ojo editorial de John –diseñador de profesión–  se entrenó como director de arte de las revistas colombianas Número y El Malpensante. Su cuidado en las ediciones de Rey Naranjo, lo explica así: “Nuestros lectores han encontrado contenidos que aprecian en forma de bellos libros, porque también tenemos un compromiso como editores que responden a una tradición histórica. A la tradición a la que espero responder es a la de editores como Gutemberg y su biblia manzarina, a Aldo Manucio, a la de  William Morris, James Audobon, a Antonio Nariño y su imprenta patriota, a los creadores de la revista Mito, a los editores del New Yorker, a los impresores salesianos que trajeron el oficio de las artes gráficas a Colombia… Una visión amplia del oficio de editor que pasa por iniciativas como el Fondo de Cultura Económica en México, Sudamericana en Buenos Aires y Anagrama, de Jorge Herralde, en Barcelona”.

«El origen de las palabras», de Ricardo Soca. Créditos: Rey Naranjo.

—El catálogo de Rey Naranjo es pequeño, pero muy variado. Hay diccionarios, periodismo narrativo, novelas gráficas y literatura infantil. Como editorial, han optado por la diversidad.

—Hay una evidente presión uniforme de parte de los grandes sellos multinacionales. En su contra se ha levantado un movimiento de resistencia llamado bibliodiversidad, que aboga por una variedad de contenidos y de formatos. Estamos convencidos de que esta diversidad es una de las formas de ganarse un mercado y conquistar a lectores, por ejemplo adultos que muchas veces ni han tenido contacto con el objeto libro. Hay una gran diversidad, pero detrás hay unas intenciones muy claras de llevar contenidos de alta calidad en todo sentido.

—Como editor, ¿cuáles son las complejidades de esta diversidad de géneros?

Cada género tiene sus singularidades, pero al fin de cuentas lo que estamos haciendo es crear los contenidos de la forma más clara para los lectores

—Haciendo cómics es donde nos sentimos más cómodos y bien recibidos por la comunidad internacional, con nuestros libros circulando en más de 30 países y en más de 21 idiomas. En el caso del cómic, su escritura es más cercana a la escritura de cine o de televisión. Va de la mano con los ritmos de la dramaturgia. Fellini, quien era un gran dibujante, decía que hacer cómic era la forma más barata de hacer cine. Afortunadamente hemos logrado reunir un equipo de dibujantes y guionistas, principalmente Óscar Pantoja –quien es mi amigo de más de 25 años–, quien ha logrado una perfección en la composición de los guiones.

Como editores de niños nos sentimos más principiantes. La edición de no ficción o periodismo literario tiene muchas complejidades técnicas por el conocimiento de las diversas formas narrativas dentro del género y el fact cheking… Cada género tiene sus singularidades, pero al fin de cuentas lo que estamos haciendo es crear los contenidos de la forma más clara para los lectores. También es bueno hacerse acompañar de lectores y editores de mesa especializados en los géneros.

—«La biografía de un escritor vendría a ser como la historia de una silla, ¿no?», le preguntaron una vez al cronista Juan Forn. La pregunta refleja un prejuicio: que las vidas de escritores son aburridas. Algo que su catálogo parece querer refutar. Han publicados novelas gráficas sobre la vida de Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo. ¿A qué se debe su interés en las vidas de escritores?

—Hay un momento germinal y es el momento en que el escritor logra su estilo. Nabokov decía, y es un conocimiento que nos ha acompañado desde el principio de nuestro ejercicio, que los sucesos en la vida de un escritor son pertinentes en la medida de que iluminen su estilo literario. Es curioso pero lo que hacemos en nuestras novelas gráficas de autores es explicar la génesis de su obra. Por eso vemos a un Rulfo con grandes tragedias en su infancia y una existencia más bien oscurecida, o a Gabo como luchador y sobreviviente de las adversidades, o a Borges que se entrega a las letras condicionado por un rechazo amatorio.

Viñeta de «Borges, el laberinto infinito». Ilustración de Nicolás Castel.

—Gabo es colombiano, Borges argentino y Rulfo mexicano. Como señalaste en una entrevista, pareciera que desde Rey Naranjo quieren “ser un puente entre culturas”.

Nuestro interés es mirar otras culturas, pero que esas otras culturas se fijen en nuestros contenidos y a través de ellos en nuestra cultura

—La cultura editorial es un puente de dos vías. Eso se les ha olvidado a las grandes editoriales que nos inundan con su burbuja de contenidos artificiosa. Cuando empezamos como editores había, hace ocho años, un promedio de 800 novedades al mes. Ahora se ha llegado hasta 1.300 novedades, de las cuales tal vez ni el 10% es producción local. Nuestro interés es mirar otras culturas, pero que esas otras culturas se fijen en nuestros contenidos y a través de ellos en nuestra cultura. Lo hemos logrado con los libros infantiles y con los cómics. Ha sido más difícil cruzar las fronteras con la ficción. Pero estamos convencidos que es un proceso que se construye al igual que se construye nuestro catálogo.

Hemos hecho unas cuantas traducciones de ficción del holandés, del francés, del inglés. Estamos trabajando con autores chinos y turcos, siempre esperando y trabajando para que el puente sea de dos vías.

—El compromiso más fuerte, sin embargo, pareciera ser con Colombia, su país.

—Nuestro compromiso con Colombia es total. Como cultura somos el resultado de una élites ladronas y abusivas. Unas élites asesinas… Casi que es la misma historia de Chile, Argentina, México. Somos sociedades muy jóvenes que aunque vivimos sumergidas en lo digital, muchas veces pareciera que estamos en el medioevo. Allí es donde el libro emerge como un baluarte del conocimiento, de la civilización. Pero claro, el estado de Colombia es lamentable y nuestro oficio es aportar a la discusión de la formación como país y de la formación de ciudadanos. Como editorial es innegable que somos el resultado de un mecanismo cultural y que debemos tener una postura ante esta realidad que nos acontece.

Es así como con Juan Miguel Álvarez, nuestro gran autor de no ficción, hemos desarrollado un trabajo útil para vislumbrar la complejidad de Colombia desde su violencia, la cual se origina en la lucha por la tierra y el narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares en contubernio con una clase política corrupta, como sus hijos mayores. Pero también le hablamos al niño de Tumaco, que es una ciudad abandonada por el Estado, cuna de grandes deportistas. Pese a la pobreza y a la muerte hay esperanza, así tenga forma de balón de fútbol, o en la historia de un niño de Aracataca, otro pueblo fuera de la mente de Dios, que se convierte en un premio Nobel de Literatura. Eso es lo que somos, una estirpe condenada a luchar para cambiar el destino, ya sea en novela, cómic o en cualquier género.

Viñeta de «Tumaco», de Óscar Pantoja y Jim Pluk.

—Pese a su esfuerzo por tender puentes, ¿es difícil la circulación de los libros entre países latinoamericanos?

La circulación es un tema en el que los españoles nos llevan 40 años de ventaja y ellos muy temprano se dieron cuenta de que nuestros mercados eran su imperio

—Hay un tema coyuntural y es el balance de una editorial entre sus estados financieros y sus estados culturales. Poco a poco ha empezado a existir una colaboración entre editores similares para coeditar y para lograr las compras públicas (algo que existe con gran notoriedad en nuestra región). Creo que es una de las formas en que empieza a circular el libro de los editores pequeños. Son distintos modelos que se empiezan a aplicar y a perfeccionar. América es un continente atravesado por tres cordilleras, casi que partido por mitades, nuestra geografía de por sí es una limitante para la circulación del libro. ¡Entre Buenos Aires y Bogotá son casi 7 horas de vuelo!, y entre Ushuaia y Buenos Aires son otras 4 horas… Y a todo esto se le deben sumar las barreras mentales que muchas veces son más difíciles de superar.

La circulación es un tema en el que los españoles nos llevan 40 años de ventaja y ellos muy temprano se dieron cuenta de que nuestros mercados eran su imperio. Es más fácil encontrar cualquier libro de saldo español que una novedad uruguaya o venezolana. Con el poder de lobby que han tenido los grandes grupos han impedido el desarrollo de editores locales, pero no se puede negar que en el último lustro ha habido una explosión de toda clase de editores.

Somos una cultura joven y en expansión. Con organización de cooperativas distribuidoras y centros de producción focalizados, entre muchas otras soluciones que aparecerán, en las barreras de circulación que con el tiempo se vencerán.

Autor: Pablo Espinosa (40 Entradas)

Licenciado en Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado, magíster en Periodismo de la PUC y magíster en Literatura de la Universidad de Chile (c). Es uno de los fundadores del proyecto Ojo en Tinta: podcast, revista digital y programa de TV. En la actualidad, es editor del sitio Chile para Niños, del programa Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile.


2 comentarios para “John Naranjo, editor: “Debemos tener una postura ante esta realidad que nos acontece”

  1. Javier

    Muy buen artículo explica claramente la visión de REY NARANJO Jhon millón de bendiciones y éxitos

  2. No sabía que existían novelas gráficas de autores latinoamericanos. Las encargaré para la biblioteca en la que trabajo. ¡Gracias por la información!

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