Kitty Crowther: “Amo a las mujeres rebeldes, punk ladies, que rompen los moldes”

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La escritora e ilustradora belga Kitty Crowther —ganadora del Premio Astrid Lindgren el año 2010, el reconocimiento más prestigioso en el ámbito de la literatura infantil— tiene más de 20 años de trayectoria y decenas de libros publicados. Su obra disponible en español, sin embargo, es acotada. El libro El Niño Raíz, del año 2003, fue recientemente publicado por primera vez en español y es uno de los 59 títulos del 2015 seleccionados por el Comité de valoración de libros Troquel. Con Crowther hablamos sobre su formación y trayectoria, y sobre su último libro, Mère Méduse.

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Kitty Crowther [Crédito foto: Paul Duerinckx]

Cuando Kitty Crowther ganó el año 2010 el premio Astrid Lindgren, el jurado destacó su habilidad para crear atmósferas, su lealtad “incondicional” a los niños y su capacidad creativa: “En su mundo, la puerta entre la imaginación y la realidad está completamente abierta. Los paisajes en los que sus historias se desarrollan suelen asemejarse a los que conocemos, pero Crowther ve más allá, hacia un mundo más rico en posibilidades de lo que imaginamos”. Crowther es una autora prolífica. Algunos libros de su autoría, como escritora e ilustradora, disponibles en español son ¿Entonces?, Theo y Dios, Mi amigo Juan y ¡Scric scrac bibib blub!, del sello Corimbo; la serie Poca y Mina, del sello Los Cuatro Azules; y El niño raíz, publicado por Lóguez.

De padre inglés y madre suiza, Kitty Crowther creció en medio de un jardín donde cada detalle daba cuenta de la maravilla del mundo. Ese orden prodigioso y todo su diseño de flores, pájaros e insectos se transformó en el espacio donde podía observar, detenerse y asombrarse. La naturaleza se convirtió en una forma de comprender el mundo y conocerlo, a la que pronto se sumaron los libros. “Cuando pequeña tenía un problema auditivo y no escuchaba nada bien, por lo que tuve que hacer mucha terapia para aprender a hablar y me subrayaban que debía leer mucho para ayudar en este sentido. Fui bastante afortunada pues en casa había muchos libros de mis padres, en francés principalmente que es mi lengua materna. Y claro, entonces me enamoré de los libros y pude ver que existía un mundo  enorme donde podía ir a todos esos lugares sobre los cuales leía y era maravilloso”.

—¿Qué autores recuerdas de aquellos días?

—Arnold Lobel, Maurice Sendak, Kenneth Graham y Astrid Lindgren. No oír bien era terrible por lo que necesitaba reales aventuras, emociones y desafíos. No podía conformarme con libros fáciles que narraran situaciones fáciles. Pueden haber sido bellas historias pero no me hablaban. Necesita emociones mucho más grandes y sentirme muy viva.

—¿Cómo esos libros y esa infancia formaron a la autora que eres hoy y los libros que haces? ¿Ves alguna conexión concreta?

Tengo la impresión de que los personajes me escogen para estar en las historias. No tengo la sensación de estar inventando algo

—¡Oh, totalmente! Ningún artista sale de la nada. Hoy puedo escribir y dibujar porque existen esos otros libros más antiguos que nacieron primero. Lo hermoso de esto es que de alguna forma se quedaron en algún lugar dentro de mí y aparecen luego, de formas diferentes. Todo está conectado, sigue siendo lo mismo. Es como si fueran parte de una familia, vienen del mismo territorio. Siempre digo lo mismo: tengo la impresión de que los personajes me escogen para estar en esa historia. No tengo la sensación de estar inventando algo. La misma historia nunca muere y sigue su curso, con diferentes herramientas y medios. Puede convertirse en una película, en música o en lo que sea. Y por eso somos tan humanos y es tan fascinante ver que desde hace 400 años seguimos contando la misma historia e incluso de distintos lugares de la Tierra. Tenemos la misma necesidad, venimos del mismo lugar.

De niña, Kitty solía escuchar las historias que su padre le contaba. Eran historias sencillas, relata, pero que le son atesorables aún a la fecha porque develaban la mirada de su papá. “Se volvían hermosas, porque daban cuenta de cómo él lo observaba todo. Y creo que eso es algo que uno debe aprender en la vida: cómo observar las cosas. Podemos tener la misma experiencia pero cada cual la vive y la ve de formas distintas y eso es fantástico”.

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Ilustración interior de “Mi amigo Juan”

Madre Medusa

Kitty Crowther se emociona al hablar de las medusas, que inspiraron su último libro, Mère Méduse (Madre Medusa). Se impresiona con ellas y las ha estudiado a fondo, no tan solo para dibujarlas, sino para entender aquello insondable que en ellas habita. La emoción se evidencia al verla gesticular y sonreír al narrarnos un poco de ese título del año 2014, que aún espera traducción al español.

mereTiene su génesis en un antiguo mito griego, en el que la bella Medusa es raptada y violada por Poseidón en el templo de Atenea quien, furiosa, convierte la larga cabellera de la víctima en cientos de serpientes y su mirada adquiere el poder de transformar a los héroes en estatuas de piedra. La Medusa de Kitty tiene largos cabellos dorados y es madre de una hija, una pequeña perla a quien mantiene primero alejada de otros niños, pero que luego, a pesar de sus reticencias, comienza a relacionar con el pueblo, e incluso llevarla a la escuela. La pequeña no es una niña cualquiera: su madre es un personaje extraño, distinto, temido incluso y en esta metáfora, Kitty habla de la diferencia, de esas mujeres fuertes que tanto le atraen y que también se delinea en Leslie, protagonista de El niño raíz, quien solitaria vive en un bosque y una vez que se encuentra con la criatura que es el mágico Niño raíz, aprende a convivir con otros, sin dejar jamás de lado su libertad.

—Meduse y Leslie son mujeres fuertes, independientes. ¿Es algo consciente el que sean mujeres con ese carácter y a la vez, algo marginales de la sociedad?

Para mí es importante tener personajes femeninos muy fuertes en mis libros

—Para mí es importante tener personajes femeninos muy fuertes en mis libros. Me rehúso a pensar en la mujer en un segundo plano, más abajo que el de los hombres. Feminismo es un palabra algo fuerte la verdad, pero no veo por qué yo debiera obedecer o dejar que el hombre siempre decida. Es lo que me pasa con la publicidad por ejemplo, con la cual me irrito bastante pues convierte a las mujeres en objetos y a nuestras niñas en muñecas, y así los hombres pueden usarlas a su antojo y decidir por ellas. Así que estoy muy interesada en esas borderline women, porque en cada época ellas existieron. No me interesan porque sean borderline —adjetivo que la sociedad les ha dado en realidad—, sino porque amo la libertad y quiero ser libre para ser quien soy y no ser de tal o cual forma especial para un hombre. Quizás por eso me gusta que sean tan independientes, para mostrarles a nuestras niñas que es posible y que hay muchas posibilidades.

—Los niños están muy curiosos por conocer personajes mayores porque ellos saben que van a crecer y es importante darles distintos modelos de adultos con sus distintas posibilidades. Yo quiero darles todas las opciones, no solo las de una revista o los de la  publicidad. Por lo demás ¡es imposible ser como esas personas que nos muestra la publicidad! ¡Y yo misma fui criada con el libro Pippi Calzaslargas y me encanta! Amo a esas mujeres rebeldes, punk ladies, que rompen ciertos moldes y algunas mañanas yo misma me despierto algo más salvaje y como una mujer fuerte.

Ilustración interior de Mere Meduse

Ilustración interior de Madre Medusa

—En tus libros notamos un juego de sombras, donde la oscuridad tiene un gran protagonismo.

—Me encanta ese momento cuando la noche está cayendo y no estás del todo seguro de lo que ves, o cuando nadas bajo el agua y no ves realmente lo que se acerca. Me gusta que existan tantos misterios, y el hecho de que no entendamos todo.

—Encuentro peligroso pensar que todo debe ser explicado. Me encanta cuando hablo con los niños y ellos tienen sus propias ideas. ¿Por qué el adulto debiera entender mejor que el niño? Y ver qué entienden ellos del libro, qué observan. Me gusta que ellos vean cosas que yo no veo. ¡Eso es maravilloso! De eso se tratan los libros. ¿Cuál es el sentido de escribir una historia donde todo sea explicado y no haya ningún asombro? Creo que por eso me gusta que los bordes no sean demasiados claros.

La arquitectura de las flores

—Hay escenas de tus libros donde vemos esto: decenas de flores distintas, de pequeños detalles que distinguen una de otras. Hay un sentimiento siempre de asombro ante la maravilla de la naturaleza.

—Recuerdo los Diarios de Beatrix Potter, amo cómo ella miraba la naturaleza. Hay un mundo dentro de otro mundo del cual ella da cuenta –dice Crowther entusiasmada, mientras delinea un espiral en el aire- ¡y es una historia sin fin! Es tan extraordinario y han debido pasar millones de años para tener una evolución, saber cómo comenzaron las plantas, cómo comenzaron los animales y cómo se desarrollaron. Cómo lo hicieron y todas las combinaciones. Estaba completamente fascinada sobre las estructuras de las flores. Claro, puedes decir esto es una flor, por supuesto, pero hay millones de formas de dibujarla, delinearla. Su arquitectura es asombrosa si uno piensa que está hecha de una célula, luego dos células y en las formas en que se desarrolla. Existe ese mundo dentro de otro mundo del cual hablaba y eso es una maravilla.

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“El niño raíz”

—Un mundo pleno de misterios, con su propia mitología y códigos.

Para mí la naturaleza, las flores, las piedras tienen un carácter, una personalidad y un protagonismo

—Creo que todo es un lenguaje: las flores lo son, los animales lo son, el color lo es, el sonido… Todo es muchísimo más de lo que aparenta ser o se ve. Entonces para mí la naturaleza, las flores, las piedras tienen un carácter, una personalidad y un protagonismo en sí mismos, y esto se traduce en mis libros, es muy importante que sea así. Nunca me canso de dibujar la naturaleza. Es como una forma de meditación. Empiezas a dibujar y me gusta eso de que no sepas hacia dónde vas y te imaginas que puedes hacer esto o esto otro distinto. Puedo hacerlo por horas.

—Recuerdo cuando era niña y estaba leyendo el libro La telaraña de Charlote de E.B. White que habla sobre un cerdo que va a ser sacrificado pues se lo van a comer. Su mejor amiga es esta araña llamada Charlotte que, ante la inminencia de la muerte del cerdito, escribe en su telaraña: este cerdo es maravilloso. Y claro, todos creen que es un milagro y deciden no matar al cerdo. Es una historia de empatía. Hace muchísimo tiempo teníamos gran intuición y cercanía con la naturaleza, y es algo que hoy hemos perdido. De alguna forma mi manera de trabajar las historias de mis libros es retornar un poco a esa conexión de que existe algo mucho más grande que nosotros. Y que si encontramos a una pequeña araña o pájaro, puedes fascinarte y  vincularte sin tener que pensar que es tan solo un insecto.

Nuevos proyectos

Para este 2016 Kitty estrena un nuevo libro de la serie Poka y Mina, llamado Un regalo para la abuela. Trabaja también en un encargo del Museo de Holanda sobre Jan Toorop, pintor nacido en Indonesia y formado entre Amsterdam y Bruselas, que logró combinar su mundo infantil de Java con un estilo simbolista y modernista. Crowther, además, está organizando una serie de conferencias sobre Mère Méduse donde se profundizan todas las conexiones acerca de las medusas, su mitología y simbolismo. “Será hecho en la oscuridad, con la gente acostada en el suelo, y haremos proyecciones en el cielo con distintas imágenes de medusas mientras les cuento historias sobre ellas”.

Poka y Mina

Poka y Mina

En la mesa de noche de Kitty Crowther están:

  • Una breve historia de casi todo (A Short History of Nearly Everything), de Bill Bryson.
  • Los espejos de Medusa: Biología y Mitología (Les miroirs de Méduse. Biologie et mythologie), de Jacqueline Goy.
  • Yo quiero mi gorro, de Jon Klassen.
Autor: Astrid Donoso Henríquez (46 Entradas)

Periodista, Técnico Bibliotecario, Diplomada en Fomento a la Literatura Infantil y Juvenil (PUC), Máster de Literatura Infantil (UAB) y estudiante del Diplomado de Edición de IDEA (USACH). Lectora voraz y nada monógama de libros clásicos, contemporáneos, poesía, ensayos y rarezas. Trabaja en La Fuente desde el 2012.


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