La Periferia del Libro: “Sentimos el compromiso de extender la ruta de las ferias”

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Enfocado en la zona norte de Santiago, esta es la cuarta versión que se hace del evento literario. Luego de una radiografía a las otras grandes ferias que se hacen en la capital, los organizadores apostaron por generar un espacio donde el foco está puesto en desarrollar instancias exclusivamente asociadas al fomento lector en un sector donde escaseaban.

2da Periferia del Libro. Créditos: Periferia del Libro

Con la idea de extender la ruta de las ferias del circuito santiaguino, los gestores culturales Ingrid Moreno, Eduardo Partarrieu y César Muñoz desarrollaron una alternativa para esos lugares donde no existían experiencias asociadas a la difusión del libro y el fomento a la lectura.

En ese proceso, coincidieron en crear un espacio en la zona norte de la capital, específicamente en aquellas comunas identificadas como la periferia de Santiago. De ahí el nombre del evento literario La Periferia del Libro, que este año va por su cuarta versión y que se hará en Conchalí el 24 y 25 de noviembre; y en Recoleta el 1 y 2 de diciembre. Lejos de las prácticas de las grandes ferias, la entrada es gratuita y a las más de 60 editoriales que van a participar no se les cobrará dinero por poner su stand, solo se les pedirá una donación voluntaria para las bibliotecas públicas de ambas comunas.

Con el eje puesto en lo comunitario, los organizadores de La Periferia del Libro advierten que es necesario que los eventos literarios trasciendan del evento mismo. Para eso, en esta versión crearon dos instancias centrales: el taller de microrrelatos periféricos, y el ciclo de reflexiones migrantes, con la idea de generar reflexión y aprendizaje cultural.

—Esta versión se hará en Recoleta y Conchalí, ¿qué criterios usan para definir las comunas en que se hará el evento?
—Hemos decidido trabajar en las comunas de la zona norte de Santiago, en la Chimba, al otro lado del río, ya que es un territorio conocido para nosotros: son los barrios donde hemos crecido y trabajado en diferentes instancias asociadas a la cultura. Este año estamos en Conchalí-Recoleta, el 2019 pensamos llevarlo a cabo en Independencia-Renca.

Nos interesa que se pueda mostrar la diversidad de proyectos editoriales chilenos y regionales que están surgiendo

—¿En qué consiste el plan que trazaron para hacer de esta una instancia participativa con la comunidad?
—Pensamos en que contar con recursos nos permitiría desarrollar un concepto de Feria del Libro diferente, donde no solo la venta y comercialización de libros sea lo importante sino también el encuentro comunitario en torno a reflexiones y distintas expresiones creativas que se desarrollan cuando se habla de libros y literatura. Por esto quisimos acercarnos a estas comunas y poder elaborar un proyecto que dura más de 6 meses y que busca que el proceso para llegar a la Feria de editoriales propiamente tal se vaya dando de un modo previo y co-construido con la comunidad, formada por vecinos, lectores, creadores locales, centros culturales y establecimientos educacionales. Esto lo hemos llamado Residencias Creativas, que son diferentes actividades y talleres que se realizan de forma gratuita. Esto consiste en realizar, en esta cuarta versión, talleres de cuentacuentos, encuadernación, creación literaria, fanzines y ciclo de reflexiones migrantes dentro de la cual destaca el Día Internacional del Creole y la convocatoria a participar de los Microrrelatos Periféricos.

—¿Cuántas editoriales van a participar y a cuántas personas esperan?
—Hasta ahora van inscritas alrededor de 60 editoriales. Nos interesa que se pueda mostrar la diversidad de proyectos editoriales chilenos y regionales que están surgiendo, que en la última década ha tenido un gran crecimiento, pero no ha llegado a todos lados. Han quedado más bien en espacios más céntricos de la ciudad en ciertos circuitos ligados a la literatura, la academia y los círculos literarios. Estimamos que sea visitada por 3 mil personas aproximadamente para ambas comunas. Es importante destacar que no cobramos por los puestos, las editoriales solo deben donar libros de su colección para las bibliotecas públicas de ambas comunas haciendo crecer el catálogo de estas y posibilitando que la comunidad se pueda encontrar con estas nuevas obras de las editoriales emergentes.

Créditos: Periferia del Libro

—¿Cuál es la relación que ustedes observan de las llamadas comunas periféricas con la lectura?
—Creemos que en los sectores periféricos de la ciudad se encuentran más lectores de lo que uno cree. Muchos son niños que se sorprenden a entrar en la biblioteca pública por ejemplo, estudiantes y gente adulta que tiene deseos de leer. Nosotros buscamos aportar a ese proceso y poder acercar el libro a las comunidades en estos territorios. La televisión y las redes sociales han socavado los momentos de encuentro del ciudadano con los libros y la lectura, pero nos hemos dado cuenta que existe mucha gente que visita las bibliotecas públicas, que se encuentra en estas, que reflexiona, que quiere aprender a contar cuentos, escribir, reflexionar y que quiere desarrollarse a través del mundo de los libros. De más está decir que grandes poetas y escritores de Chile surgen en las comunas periféricas del gran Santiago y también en las regiones o pueblos periféricos de las regiones, donde se encuentran una gran cantidad de poetas, cantores, recitadores y una gran gama de relatores que es importante fortalecer y visibilizar.

—¿Cuál fue el diagnóstico que hicieron sobre las ferias de los libros que se hacen en Santiago?
—Nuestro punto de referencia fueron ferias como la Furia del Libro, la Primavera del Libro, FLIA y Yo me libro organizada por la Editorial Quimantú junto a diferentes organizaciones sociales. Nos parecen todas interesantes como proyectos de difusión y comercialización del libro. Compartimos y valoramos las diferentes iniciativas que le da protagonismo a los creadores y editores independientes, pero sentimos el compromiso de organizar y extender la ruta de las ferias y los encuentros más allá de Santiago Centro o Providencia. Era necesario gestar un proyecto de feria diferente, con nuevos elementos en la periferia donde existe menos acceso al libro.

—Este año la Filsa no contará con la participación de una parte importante del gremio de editoriales. ¿Cómo se lee esa situación?
—Como lectores y visitantes asiduos de diferentes ferias del libro, nos hemos podido dar cuenta de la mercantilización de esta gran feria, donde los últimos años lo importante se ha centrado en la comercialización de los libros con altos precios. Los costos de las entradas son altos, eso se viene cuestionando con los años. Además se ha evidenciado que las propuestas en lo cultural y literario son poco relevantes e interesantes. Para nosotros, el panorama que se ha dado a raíz de la decisión de una parte importante del gremio nos parece una buena señal que los editores discutan y generen tensión en este plano si es por el bien las comunidad lectora y no lectora para poder atraerlos. Nos parece, también, que es un buen síntoma que permite que aparezcan otras ferias alternativas que se organizan, financian y se realizan en otros espacios de la ciudad. A pesar de la crítica y tensión que pueda haber a la Filsa, esta tiene que ser constructiva en la medida que pueda mejorarse y que esta logre ser un espacio al servicio del país.

—Para su realización (Filsa), el gobierno dio 81 millones de pesos. ¿Cómo se financia La Periferia?
—La Periferia del Libro en sus tres primeras versiones fue un proyecto autogestionado. Fueron muy lindas experiencias. Para la versión actual contamos con el financiamiento del Fondo del Libro y la Lectura de la línea Apoyo a festivales y ferias de editoriales. Por supuesto no existe cobro de entradas ni pago por participar de los talleres, esperamos que llegue público de todas las comunas de Santiago, pero donde además están representadas la identidades locales de los territorios.

Como parte de la programación, se mostrarán todos los talleres y experiencias previas que se desarrollaron durante el proceso de Residencias Creativas con la comunidad, talleres de creación literaria, cuentacuentos, encuadernación, fanzine y una micro con microrrelatos periféricos que se podrá visitar.

—¿De qué manera debieran articularse los eventos literarios?
—No creemos que haya una sola forma de articularse. Depende de las visiones y objetivos que se planteen quienes están trabajando en este mundo. Nosotros nos planteamos con mucho respeto con quienes están editando libros por ejemplo y también con los creadores-escritores. Lo que sí, para nosotros es sumamente importante que los eventos literarios trasciendan al evento mismo y para esto el carácter comunitario nos parece fundamental, donde todos se sientan invitados a ser parte y puedan reunirse académicos, creadores, poetas, profesionales, dirigentes barriales, dueñas de casa y trabajadores en un espacio donde las letras y los libros tengan protagonismo.

—Esta será la IV Periferia del Libro y uno de los focos del evento es la inmigración, tema que aparece poco en la literatura chilena pese a ser una realidad latente. ¿Qué teclas les interesan tocar?
—Nos interesa realizar una feria donde exista una gama importante de editoriales con contenidos claves para los lectores. No quedar cortos en contenido, formas y formatos. En las periferias hay muchos migrantes y es de suma urgencia generar espacios de aprendizaje, reflexión y acercamiento cultural. Es por esto que una las actividades centrales es el Ciclo de reflexiones migrantes, que está a cargo del escritor y poeta Jean Markenson Baptiste que incluye ciclo de cine, encuentros literarios, aprendizaje de técnicas de slam, el uso de una aplicación T-zen, además la realización del Día internacional del Creole, el 28 de octubre en Recoleta.

Es de suma urgencia generar espacios de aprendizaje, reflexión y acercamiento cultural.

—¿Cómo se proyecta La Periferia del Libro?
—Se proyecta con muchas ideas interesantes. Por ejemplo, nos escriben mensajes para visitar regiones, que dejemos de ser periféricos, y eso motiva. Por ahora nos hemos propuesto trabajar en las comunas del norte de Santiago donde hay un capital cultural importante que hay que resignificar, fortalecer y difundir. Quilicura, Conchalí, Renca, Independencia, Recoleta son lugares con vasta experiencia en lo cultural, en lo político y que nos interesa hacer visible en nuestro proyecto.

—En Chile existe el imaginario generalizado de que se lee poco. ¿Coinciden con esa visión? ¿Qué elementos contribuyen a esa realidad y qué podría hacerse para superarla?
—Sí existe aquel imaginario que se lee poco, pero creemos que se lee más de lo que se piensa en Chile en estos tiempos. Existen diferentes formatos, cada vez más editoriales con diferentes propuestas. Lo que habría que analizar es el alcance, dónde y qué se está leyendo. Ahora tampoco nos gusta esa posición inquisidora que se tiene en muchas  familias de Chile. Esa figura de que hay que leer, porque leyendo y en exceso, te volverás inteligente. Para nosotros la idea es que la gente pueda leer por deseo y cuando quiera, sin imposiciones.

2da Periferia del Libro. Créditos: Periferia del Libro

 

Autor: Consuelo Olguín (5 Entradas)

Periodista UC de medios escritos. Ha trabajado en El Mercurio y en El Dínamo, transitando por las secciones de actualidad y cultura. Cursó el diplomado en Periodismo en Cultura, Crítica y Edición de Libros, de la Universidad de Chile. Luego participó en el taller de narrativa contemporánea que dicta la editorial Los Libros de la Mujer Rota.


Un comentario para “La Periferia del Libro: “Sentimos el compromiso de extender la ruta de las ferias”

  1. valeria

    Me encantan las ferias, a pesar que soy de lejos. Para mí la feria del Parque bustamante y Mapocho eran ideales porque el traslado era directo en el metro. El acceso a una lectura libre la tengo implementada en la Playa de Punta de tralca desde el verano de 2016 y efectivamente, subestimamos a niños y adultos con respecto a la lectura. Faltan más ferias que den acceso a los libros, que entreguen ofertas muy buenas, El Litoral Central necesita este tipo de Fomento lector a través de Ferias del Libro más contínuos. Decepcionada del Mapocho, malo

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