La poesía de la sutileza: Tres libros recomendados de María José Ferrada

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No es usual que en un lapso de doce meses un autor presente tres libros, menos aún que esas tres creaciones sean de tal nivel que ameriten ser recomendados en un mismo boletín. Pues esto ha sucedido con la escritora chilena María José Ferrada y la selección de sus títulos en la última publicación de Troquel y sobre las cuales queremos contarles.

Los autores

Los autores de “El árbol de las cosas” (A Buen Paso, 2015), María José Ferrada y Miguel Pang Ly en la gira de presentación por librerías.

El árbol de las cosas está ilustrado por Migue Pang Ly, autor catalán de padres camboniano y chino, fue editado por la española A buen paso a finales del pasado año, y apenas fue leído por nuestro comité quedó entre los seleccionados del primer semestre. La historia narra las visitas de María a un jardín donde puede disfrutar y observar distintos árboles y sus frutos. De algunos cuelgan manzanas, de otros ciruelas, pero hay uno donde  crecen estrellas, peces, incluso brotes de mariposas nocturnas; es el árbol de las cosas. Con el paso del tiempo, de cada estación los árboles mutan y de flores los cerezos y manzanos se vuelven frutas que María, un jabalí, un oso y un conejo pueden degustar pero el árbol de las cosas queda desnudo y todo aquello que brotaba en sus ramos desaparece. María visita una y otra vez el jardín, tratando de entender hacia dónde van todo lo que de ese árbol crece hasta perder sus frutos.

Portada El Arbol de las cosasA medida que la vemos, María va creciendo y de una pequeña la vemos crecer y envejecer siempre con las mismas preguntas incesantes en su cabeza, intentando develar un misterio que se enraíza cada vez más en su enigma. Y es que a medida que madura vamos comprendiendo, a fuerza de interrogantes más o menos intensas, que perder, dejar ir, soltar es parte esencial de la existencia. Como si el árbol de la vida fuera la vida misma y cada rama, cada brote un trabajo nuevo, un nuevo amor, la casa que siempre soñó, un vestido, ese libro ansiado, cosas que finalmente van quedando en el camino a medida que pasan los años, que pasan las estaciones de la vida y lo cambios inevitables que ellos conllevan. Quizás sólo al envejecer María comprende que nada perdura, y uno se ha de desprenderse de la idea de no entenderlo todo a cabalidad y que algunos silenciosos enigmas, por bellos y extraños que sean, han de permanecer así. Pang Ly dibuja este bosque como salido del inconsciente, un bosque surreal, voluptuoso y húmedo, como si todo fuera parte de un sueño, una marea de sucesiones de estaciones, de frutos, de años a cuestas

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Un jardín de María José junto a Isidro Ferrer, es otro libro editado por A buen paso, y que bien parece un haiku en su propuesta narrativa, donde el texto es mínimo, preciso y la maravilla de la naturaleza se desborda en una presentación inusual que se va desplegando, como capas o pétalos y donde le protagonista termina por fundirse con la naturaleza. “Por las mañanas el señor Wakagi era solo un señor. Pero por las noches era todos los seres que habitaban en su sueño” comienza narrando, dejando un espacio enorme y perfecto a la imaginación. ¿Todo el libro es un sueño nada más? ¿El señor Wakagi termina por perderse en la espesura de sus sueños poblados de la lluvia, el viento y brotes? ¿Es acaso él mismo el zorro solitario, el saltamontes? Isidro Ferrer nos introduce en cada pliego que vamos extendiendo como si fueran alas en un mundo de ligeros zorros, de una pequeña chinita colorada, de arbustos y árboles enraizados, de un conejo, de un bosque, de la delicada lluvia sumergiendo todo y un señor Wakagi embelesado en su jardín donde finalmente decide desaparecer. Libro delicadísimo y elegante, fluye como si texto e ilustración se fundieran cual higuera sobre el papel.

portada-otro-paisEn Otro país, María José se acompaña del trazo de Francisca Yáñez, con quien ya había trabajado en Notas al margen y aparece publicado Planeta Lector, editado en Chile, lo que en sí ya es un ejemplo notable de literatura complementaria de calidad. En este caso el libro surge a la par que una exposición de la ilustradora donde da cuenta del mismo tema: los niños migrantes, ampliando la discusión e instalándola por fin en el escenario LIJ nacional. La mirada infantil en estas decisiones forzadas o no, en esos espacios de silencio en que se anida la nostalgia y esas maletas cargadas de lo poco que uno se lleva de ese otro lugar, sea que se retorne o no, pero que en alguna medida siempre convierten a los migrantes en personas sin tierra firme bajo sus pies. Toda esa nostalgia tiñe la infancia y a la misma narración. La extrañeza de reconocer y no esa bandera nueva, de esos otros niños que se parecen pero a la vez son tan distintos y la imposibilidad de una identidad definida, precisa. El libro tiene un tono triste, el de aquellos que parten sin querer y que viven añorando su patria y bajo la premisa de volver, aunque quizás nunca lo hagan.

Autor: Astrid Donoso Henríquez (40 Entradas)

Periodista, Técnico Bibliotecario, Diplomada en Fomento a la Literatura Infantil y Juvenil (PUC) y Máster de Literatura Infantil (UAB). Lectora voraz y nada monógama de libros clásicos, contemporáneos, poesía, ensayos y rarezas. Desde el 2012 trabaja en Fundación La Fuente.


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