Lara Meana: La librera más conocida de Gijón

A A

En una pequeña gira por Europa —para recibir el premio New Horizons/ Bologna Ragazzi— la escritora Sara Bertrand estuvo un par de días en Gijón (España) realizando un taller de escritura creativa. En esa ciudad, volvió a cruzarse con Lara Meana, a quien había conocido años atrás en un festival de literatura en Bogotá; librera, cuentacuentista y promotora de lectura, Lara es dueña de una de las librerías más fantásticas de esta ciudad, ubicada a los pies del Mar Cantábrico, a 465 km de Madrid. Y Sara nos cuenta su historia.

Lara Meana

Lara cursó estudios de Psicología y se especializó en literatura infantil cursando un Máster en Promoción de la Lectura de la Universidad de Alcalá. Fue responsable de la Biblioteca Municipal de Santa Eulalia de Oscos durante seis años. Hace siete abrió su propia librería. Créditos: Sara Bertrand

Gijón no es grande, tampoco podríamos decir que es chico, después de todo, estamos en España. No es grande porque es caminable, porque todas las mañanas las mismas señoras de setenta u ochenta años se acercan al malecón, bajan cuidadosamente las escalinatas, se quitan la ropa y en traje de baño o bikini caminan hacia el mar (no hay convencionalismos que les impida usar esas diminutas prendas). A esa hora —ocho, nueve de la mañana— las mareas llevan el borde costero hacia lo inverosímil, así es que caminan un kilómetro, o más, hasta llegar al agua. Para que tengan una idea de la grandeza de su gesto, diré que los vientos que cruzan la playa entran a la yugular y congelan la circulación de la sangre, como le gustaba decir a mi hijo, lo que era el frío verdadero. Ellas como si nada, braceadas hacia un lado, hacia el otro, hasta que vuelven, con el mismo paso cansino conversando acerca del estado de situación y con la misma parsimonia, se visten y vuelven a casa.

Gijón no es grande porque en los bares de cada esquina se reúnen los mismos tipos a desayunar. Comentan los noticieros, porque hace un tiempo desapareció una chica, allá, lejos de Asturias y la familia intenta por todos los medios dar con su paradero, así es que ellos sienten cierto alivio de vivir en la España profunda, en este territorio “jamás conquistado” —dice la leyenda que a Asturias no llegaron los moros—. Les gusta pensar que en esa ciudad enmarcada por el agua no pasan esas cosas. Que ahí, la gente se conoce, se saluda y se despiden con un “ala”. Que ahí existe una librería que cada mañana saca a la calle un pequeño piso en donde pone diez o quince libros, sus mejores selecciones, para que la gente de a pie pueda hojearlos, incluso, si es que no entran en El Bosque de la Maga Colibrí. Detrás del mostrador, o agachada entre sus estanterías, está Lara Meana, la librera más conocida de Gijón, o de España, como me gusta decir a mí.

El bosque1

Fachada de la librería de Lera Meana, con su fantástica vitrina decorada y el banco con las novedades. Créditos: Sara Bertrand

Nos conocimos en Bogotá durante un festival de literatura a donde llegó invitada como tallerista, porque Lara, además de librera, es cuentacuentos, cofundadora de Rutas de lectura, un proyecto de las TresBrujas que promueve la lectura y en el que trabaja junto a Beatriz Sanjuán y Olalla Hernández. Nos gusta pensar que nuestro encuentro fue algo mágico, medio brujeril y que tarde o temprano íbamos a conocernos porque compartíamos tantas obsesiones como gustos literarios. De hecho, los libros se volvieron una especie de punto cero desde donde parten y terminan muchas de nuestras conversaciones. Porque hablar con Lara es asomar el ojo a una estantería gigantesca, llena de referencias, palabras y citas, que le han permitido ese discurso claro y resuelto. Escucharla es un placer. Así, cuando creías que te habías formado una idea de cierto autor, ella te sorprende con un título, un ensayo, un qué se yo que provoca una sensación parecida al hambre o al vacío. Lo que sigue a ese malestar, es un impulso irrefrenable por correr a una librería para comprar el libro restante. Visto de esta manera, entrar al bosque de la Maga puede ser peligroso. Mejor dicho, es peligroso: un salto directo a las adicciones. Y eso, de alguna manera, estuvo desde los orígenes, en la forma singular en que Lara devino en librera.

Su padre le decía desde chica que ella sería librera, pero Lara no estaba segura. Le gustaba pensar en lecturas, imaginarse leyendo cuando grande, porque claro, las costumbres se pegan y en su casa de pequeña, cada mes llegaba un paquete con tres libros que su madre encargaba “para leer cuando jubilara”, pero que dejaba en cualquier parte que hubiese espacio. Una selección ecléctica, formada principalmente por saldos y libros de promoción del catálogo de ventas por correo, pero que llegaban a casa con regularidad. Esperando ser leídas, esas palabras llenaron de curiosidad a la pequeña Lara. Un murmullo de voces.

Para cuando dejó su casa, los libros formaban parte de su columna vertebral y sin proponérselo, emprendió el camino hacia su librería. Para ponerle fecha a aquel punto de inflexión en su propia historia, diremos que el día en que Lara Meana entró a la librería especializada en literatura infantil Merienda en el Tejado​, en Santander, (España), supo que eso era precisamente lo que quería. En sus palabras: se lió una manta a la cabeza, dejó su plaza de bibliotecaria rural y abrió El Bosque de la Maga Colibrí con el dinero de la herencia de su padre. Lástima que él no estuviera para celebrar su propio oráculo.

El bosque3

Interior de la librería, que se especializa en libros para niños, jóvenes e ilustración. Además, se realizan talleres y cuentacuentos.

Lo que vio Lara entonces se convirtió en el espacio abierto lleno de desniveles que es hoy y que bien podrían usarse como cancha de patinetas —con rampa y demás— con un rincón para cuentacuentos, una sala para talleres y otra para exposiciones, además de las estanterías que van de muro a muro y, lo mejor, una vitrina ancha e iluminada. Dicen las lenguas en Gijón que la gente se reúne para ver cuando ella comienza a desmantelar una e instalar otra, porque las cambia cada tantos meses y cada vez se vuelven más ensoñadoras, narrativas, irreverentes, como los paquetes de regalo. Le gusta personalizarlos, que no solo sean bonitos sino únicos y para eso, al igual que con las vitrinas, echa mano a texturas y recortes, a los timbres con los que inscribe mensajes cifrados, señas para cada futuro lector. Para quien no conoce a Lara estos gestos pueden resultar excéntricos, pero cuando uno se arrima a su lado, cuando la escuchas contar una historia, o escribirla, porque Lara también es autora de bellos libros infantiles, reconoce una voz formada por el cariño a la palabra y el respeto a las historias narradas.

 SelouQuizás eso explica la calidad de su fondo bibliográfico lleno de ejemplares curiosos, esos que llaman a preguntarse acerca de la vida y la muerte, la idea de Dios, el rol de las mujeres, el espacio reservado a los hombres, las especies y un largo etcétera que convierte al bosque de la maga en una librería peculiar. No es infantil, juvenil ni senil. Es literatura. Es el concierto de voces que funciona para niños y grandes. Lara se excusa aludiendo a los años de circo, dice que educó el ojo para escoger libros gracias a las horas de lectura compartida, leyendo para niños y con niños. Al único requisito que le pide a las historias: su honestidad. “Cuando un texto no es honesto —aunque sea ficcional— no me llega. Los niños tienen la capacidad de detectar las imposturas.” Y Lara no está dispuesta a defraudarlos.

Dirección y horarios

Calle Rufo Rendueles, n° 9
(muro de San Lorenzo, entre escaleras 10 y 11)
33203 Gijón – Asturias
Teléfono: 984 19 24 41 / web: elbosquedelamagacolibri.es

Lunes a viernes 
Mañanas de 10:30 a 13:30
Tardes de 17:00 a 20:00

Sábado
Mañanas de 11 a 14
Tardes cerrado

Autor: Sara Bertrand (8 Entradas)

Estudió Historia y Periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Combina la escritura de libros infantiles y juveniles con el trabajo periodístico. Su último libro "La mujer de la guarda", editado por Babel, recibió el primer premio en la categoría New Horizons, de los Bologna Ragazzi Award 2016.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>