«Las Chicas», de Emma Cline: Una historia adolescente inspirada en un caso macabro

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La escritora norteamericana Emma Cline se ha convertido en el mejor descubrimiento literario de los últimos años. Por su primera novela, Las Chicas (Anagrama, 2016), la multinacional Penguin Random House pagó un adelanto de 2 millones de dólares. Pero la apuesta no fue en vano, su texto ya ha sido traducido a más de 35 idiomas, y pronto podremos verlo en la pantalla grande de la mano del director Scott Rudin, ganador de un Oscar el año 2008.

Ema Cline The New York Times

Emma Cline es licenciada en Bellas Artes y cursó un máster en escritura creativa en la Universidad de Columbia. Ha trabajado como lectora para The New Yorker y ha publicado textos de ficción en revistas como Tin House o The Paris Review. Créditos: The New York Times

Cada cierto tiempo aparece algo que nos vuelve a recordar los macabros asesinatos perpetuados por Charles Manson y los seguidores de su secta en California, en 1969. Puede ser una noticia desde la cárcel donde todavía cumplen su condena o una canción (aunque suene inverosímil no falta quien ha erigido a Manson como un personaje de culto) o una serie como Aquarius, que fue creada y dirigida por John McNamara para la NBC, y que por estos días puede verse en Netflix.

O una novela como Las chicas, un exitazo traducido al español por Anagrama, y que tiene convertida a su autora, Emma Cline (Sonoma, 1989), en uno de los debut más impresionantes de estos últimos años: con una primera novela por la que Penguin Random House pagó en Estados Unidos 2 millones de dólares como anticipo de publicación y que, tras ser subastada en la Feria del libro de Frankfurt el 2014, ha sido traducida a 35 idiomas y ha recibido elogiosas críticas de escritores como Richard Ford y Mark Haddon, y de la actriz Lena Dunham.

Pero en la novela el tema de la secta de Charles Manson no es lo principal. Sino más bien una excusa para contar otra cosa: la historia de una adolescente de catorce años que se siente sola e incomprendida (como muchos jóvenes a esa edad), que entra a una secta por aburrimiento, rebeldía y soledad, entre varias razones, y que se siente atraída por esta especie de comunidad hippie y, en especial, por una de las jóvenes que ahí vivía.

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Famoso criminal y músico estadounidense, conocido por liderar lo que se conoció como «La Familia Manson», un grupo de seguidores de Manson que surgió en el desierto de California a finales de los años 60. Fuente: Wikipedia

Con saltos del pasado al presente, la protagonista, Evie Boyd, una mujer de mediana edad que pasa sus días en la casa de playa de unos amigos, recuerda sus años de adolescencia —un tópico bastante recurrente en la literatura—, su paso por esa secta y las razones que la hicieron caer ahí. Y la historia de Charles Manson aparece (al igual que en esos pies forzados que se usan en los talleres literarios) como una excusa para hablar de adolescentes solas y confundidas, ávidas de atención y de emociones, sin entrometerse totalmente en la historia sórdida de la secta y de los macabros asesinatos.

Emma Cline utiliza nombres ficticios en la novela (Manson, por ejemplo, se llama Russell) y aunque hay ciertas cosas que ocurrieron en la realidad, también hay personajes y situaciones artificiales, como las macabras circunstancias que rodearon la muerte de la actriz Sharon Tate.

Porque quizás, para Cline, hay historias escabrosas que más vale no contar. O quizás porque lo que quiere contar es la historia de las chicas: las jóvenes que llegan a vivir a esta comunidad y que son abducidas por esta especie de gurú que las hace mendigar y robar, además de mantenerlas alejadas de sus familias.

Portada Las chicasLa historia se centra en Evie, una adolescente solitaria e inestable, sin amigos y con padres recién divorciados que cae en una secta sin que nadie de su entorno lo note. Una joven que se reconoce insegura y dependiente, que reconoce haberse sentido halagada cuando un hombre la había acosado en la calle, una niña de catorce años deseosa de llamar la atención y atraer el deseo de los hombres, ansiosa por tener una amiga y una vida más interesante. Su fijación no es con Russell, sino con la líder de las chicas, una joven de aspecto desaliñado llamada Suzanne que sabe mandar y seducir.

Evie es una niña deseosa de protagonismo y drama, una heroína de novela adolescente con una historia que podría interesar a otras jóvenes de esa edad. Como la serie 13 Reasons Whyde Netflix, aquí encontramos muchas razones por las que una joven cae en un hoyo (acá no termina en suicidio, eso sí), y la protagonista de la novela tiene claro por qué ella y las otras chicas habían llegado a la secta de Russell, depositándole todo lo que tenían: «Le entregaban los papeles del coche, libretas de ahorros, una vez hasta una alianza de oro, con el alivio aturdido y exhausto de alguien a  punto de ahogarse que se rinde por fin a la succión de la marea. A mí me entretenían sus historias tristes, relatos conmovedores, y banales a un tiempo. Quejas sobre padres malvados y madres crueles, historias tan similares que nos hacían sentir a todos como víctimas de la misma conspiración».

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Sharon Tate fue una actriz y modelo estadounidense. Se casó en Londres con el director de cine Roman Polanski. Estaba embarazada de ocho meses y medio, cuando fue brutalmente asesinada, por seguidores de la secta “La Familia” del líder Charles Manson. Fuente: Wikipedia

A ratos este libro te vuelve a llevar a la adolescencia, ese período que a la distancia no se ve terrible, pero que es por lejos el momento más difícil de la vida, con tantas contradicciones e incertezas, con tantas confusiones. En un capítulo de Las chicas, la protagonista lleva a un joven universitario a conocer la secta y este queda impresionado con la inmundicia y miseria del lugar. «Es un basurero», le dice, «Es que no lo ves?».

«Señaló la casa ruinosa, la maraña de malas hierbas. Todos los coches desguazados, los barriles de gasolina y las mantas de picnic abandonadas al moho y las termitas. Y yo lo veía todo, pero no asimilaba nada: ya me había blindado contra él y no había nada más que decir». Y quizás esa ceguera juvenil es uno de los elementos más creíbles de esta novela, una historia de la que Scott Rudin, el realizador de Sin lugar para los débiles y The Truman Show, ya prepara su adaptación al cine.

Autor: Soledad Rodillo (38 Entradas)

Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Literatura de la Universidad de Chile. Lectora empedernida, dedica su tiempo a escribir artículos culturales para diarios y revistas especializadas. Es colaboradora estable de nuestro blog.


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