Libros libres en Barranco

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Una pareja de españoles, Ana y Carlos, ha creado un espacio de libros único en Lima (Perú), con un relato social y político admirable y que ofrece tanto la posibilidad de comprar como de prestar libros. Un foco cultural que se suma a la gran oferta del barrio de Barranco.

Fachada de La libre librería, en Barranco (Lima). Créditos: Yorokobu

Salvo Buenos Aires, me cuesta pensar en capitales sudamericanas donde exista un número importante de librerías independientes, aquellas que suelen ser espacios entrañables abarrotados de tesoros literarios por descubrir y cuya selección está teñida por los gustos personales de sus dueños. Lima no es una excepción, pero Ana y Carlos sí que lo son, o más bien su librería La Libre en pleno corazón de Barranco.

A propósito de la visita a la Feria Internacional del Libro de Lima, tuve el placer de conocer este espacio que funciona además como centro cultural con exposiciones de artistas emergentes, biblioteca y como librería. Sí, suena extraño pero bajo un mismo techo puedes comprar libros y pedir otros prestados. Una fórmula inédita en Perú, que sumada a la calidez de sus dueños emigrantes españoles, han sido los elementos claves para que La Libre se convierta en una visita imperdible para lectores que se dejan caer por la capital peruana.

Por todos es conocido el exilio masivo de españoles en los últimos años, pero ante la pregunta de qué les trajo desde España a Perú y específicamente a Barranco, Ana y Carlos recuerdan que se lo tomaron como una oportunidad de volver a vivir fuera, de conocer otros países, y de escapar de la crisis del modelo imperante en su país.

“Barranco tiene una gran tradición literaria: muchos autores y autoras nacieron y vivieron acá. Después de seis meses viviendo en el barrio, echando de menos una librería, y conociendo a los vecinos y vecinas, nos lanzamos a la aventura”.

Y en una ciudad con unas dimensiones por momentos inabarcables, la vida de barrio de Barranco les pareció la indicada para echar raíces. La librería está en una de las avenidas principales del sector, muy cerca del turístico Puente de los Suspiros y muy bien flanqueada por cafeterías y tiendas de diseñadores jóvenes. Pero La libre está lejos de ser un lugar de tendencias o cool, por el contrario al entrar en ella se tiene la sensación de entrar a la casa de Ana y Carlos, de pasear por las diferentes habitaciones de un hogar donde los libros han sido dispuestos según temáticas tan atractivas como la sección de Los fascinantes, Los tendrías que haber leído ya, Feminismo y LGTBI. El compromiso político y social de sus dueños es evidente, en sus declaraciones y en la curatoría de los libros expuestos.

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Ana y Carlos, los dueños de la librería.

—¿Es diferente el lector peruano del español? ¿En qué lo notan?

Los lectores y lectoras son tan distintos y parecidos entre sí como las personas. Encontramos intereses comunes y distintos, en general por la buena literatura y los buenos ensayos. Pero el panorama editorial en Perú es muy interesante porque hay buenas editoriales independientes que publican maravillas, de autores y autoras peruanas, pero también de Chile, Argentina, Bolivia, México, Uruguay, Colombia, que cada vez se conocen más en España, y que escapan un poco a esa endogamia de autores “peninsulares” que a veces se encuentra por allá en los grandes sellos.

—¿Hay algo en particular que les haya sorprendido?

Nos ha sorprendido muy gratamente, por ejemplo, que acá hay pasión por la literatura japonesa, que a nosotros también nos fascina, porque Perú tiene vínculos históricos por la migración japonesa durante el siglo XIX y forma parte de la cultura del país. Por eso es muy estimulante buscar otros circuitos menos conocidos. Tal vez la diferencia más grande entre el panorama lector en Perú y España es el precio de los libros, que pese a no tener impuesto aquí, siguen siendo casi objetos de lujo por el costo de las importaciones y las enormes desigualdades; eso hace que acceda menos gente que por ejemplo en España. Pero cuando los precios son asequibles, el número de lectores y lectoras, aumenta, y mucho.

Cuentacuentos la libre

Cuentacuentos en La libre

El análisis de Carlos y Ana está validado por esta doble militancia que practican al ser libreros y bibliotecarios a la vez, con la sección de libros en préstamo que tienen funcionando hace algún tiempo y que gana adeptos día a día dado el escaso número de bibliotecas que existen en la ciudad.

“Por eso desde el inicio pensamos en el proyecto de la biblioteca, y de apostar por libros de ensayo con licencia libre que permiten la copia, además de intentar que no sea un espacio elitista y excluyente, sino que la curiosidad y las ganas de leer lo hagan un espacio abierto a todo el mundo, independientemente de si lees o no, si compras o no.”

—Independiente de si lees o no. ¿Independiente de qué es La Libre librería?

Creo que el hecho de no formar parte de ninguna cadena, y de ser un poco kamikazes. Tenemos los libros que nos gustan a nosotros, con un criterio muy personal al que por suerte los y las lectoras están respondiendo con interés. Intentamos tener una oferta lo más variada posible, pero potenciar sobre todo esas editoriales pequeñas de las que hablábamos y no tanto las novedades y los bestsellers.

—¿Cómo hacen la selección de los libros que podemos encontrar expuestos?

Como somos un espacio chiquito, seleccionamos mucho qué tener, y por ejemplo priorizar el feminismo en lugar de autoayuda. Eso desconcierta, a veces, pero intentamos que quienes nos visitan, si no encuentran lo que buscaban descubran cosas nuevas y algo diferentes. Nos gustaría tener más variedad y sobre todo de América Latina, de hecho el sueño siempre pospuesto es poder viajar buscando esas editoriales chiquitas que hay desde México hasta Patagonia. Recientemente estamos recibiendo libros de una editorial artesanal argentina, Barba de Abejas, que además de un catálogo de autores increíble tiene un gusto por el papel, por la tipografía, por el libro en sí que es una maravilla y fascina a quien lo ve. Eso nos alucina de este trabajo, la red entre quienes editan, quienes escriben y quienes leen.

Barba de abejas

Edición de la editorial argentina Barba de abejas

—Barranco se ha convertido en un foco cultural muy atractivo en la ciudad, y es uno de los espacios más literarios de la ciudad, ¿cómo ha respondido el público a la apuesta de ustedes?

La verdad es que estamos contentos. Es un trabajo muy precario, porque siempre tienes la duda de si al mes siguiente seguirá viniendo gente o ya se cansaron. Competir con los descuentos de las grandes librerías o con las campañas de marketing, no siempre es fácil, pero creemos que el hecho de ser una librería de barrio, donde ya te conoces con los lectores, donde puedes conversar y apoyar en buscar “eso que te apetece ahora leer”, es la ventaja. Vamos construyendo un público que la verdad es que se vuelca, y nos apoyan con mucho entusiasmo y mucha conciencia también, dicen “sé que está en otras librerías pero prefiero esperar y comprárselo a ustedes”. Eso es increíble porque te das cuenta de que va más allá de comprar y vender, sino de apoyar otro concepto de librería que no es un supermercado, sino un espacio más colectivo.

—Carlos, tu madre es librera también. ¿Qué te enseñó ella del oficio y qué recuerdos tienes de su librería?

Mi madre debe llevar unos 40 años trabajando en una librería madrileña, NAOS, especializada en arquitectura. Recuerdo desde pequeño que nos llevase mi padre a mi hermano y a mí a recoger a mi madre del trabajo para ir a comer a casa, y mientras recogían y saludaban a los amigos, mi hermano y yo nos quedábamos en la zona infantil mirando todos los libros. Luego, cuando era estudiante trabajaba allí los sábados en la mañana, y posteriormente, algunas tardes, aunque mi trabajo allá no era tanto de cara al público como el de hacer esas otras tareas necesarias (dar de alta libros, hacer reposiciones, organizar envíos, etc.), lo que me permitía estar cerca a los libros, y significaba que gastase lo que ganaba en crear mi propia biblioteca. Mientras trabajaba allí nunca pensé en ser librero en un futuro, pero al acabar y comenzar mi carrera profesional me daba cuenta de lo que había perdido. De mi madre he aprendido muchísimas cosas, sobre todo en cómo ser una mejor persona, y esa formación se aplica en todos los aspectos la vida, incluido el laboral. Mi madre siempre tiene una sonrisa para cada cliente, les escucha, les sabe recomendar, crea una relación de confianza, y al cabo del tiempo, una relación de amistad. No es una estrategia comercial, es una manera de ser, y creo que un poco es lo que ponemos en práctica en La Libre.

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Librería Naos, Madrid. Créditos: www.traveler.es

—He leído que La Libre se define como una librería feminista y que tienen un espacio dedicado especialmente a literatura LGTB, algo impensable hace algunos años seguramente en sociedades más tradicionales como las sudamericanas. ¿De dónde viene esta decisión y cuál ha sido la respuesta de los colectivos que trabajan por la igualdad de derechos de mujeres y homosexuales?

Es un tema que nos parece esencial, casi la clave de todo. Ya conocíamos allá a colectivos feministas peruanos, de hecho una de las primeras feministas que escriben libros es Flora Tristán, ¡que es peruana! y hoy es el nombre de una organización que lleva muchos años luchando por los derechos de las mujeres, aquí y en todo el mundo. Como es la librería con los libros que nos gustaban, no podían no estar  libros de teoría y ensayo LGTBI, queer y feminista, desde clásicos como Un cuarto propio de Virginia Woolf hasta los de Mujeres Creando, de Bolivia, porque es lo que nos gusta leer. Y realmente, hemos visto que había esa demanda por ese tipo de títulos, y como la gente se pasaba la voz, se leen y se venden mucho. Nos escriben muy a menudo de provincias para hacer envíos, porque muchos son libros muy conocidos pero que no siempre es fácil encontrarlos en papel. También ves como hay una demanda por saber, una curiosidad. Se vende mucho un título que es Feminismo para principiantes, porque hay mucho desconocimiento y mucho estigma sobre qué es el feminismo. Y lo bonito es ver que a partir de ese libro, o de Todos deberíamos ser feministas, que es una belleza de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, quien se lo lleva vuelve a por más.

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Flora Tristán es escritora y pensadora socialista y feminista francesa de ascendencia peruana

Pero también aquí falta por hacer porque paradójicamente es más fácil encontrar textos de feminismos clásicos o europeos que latinoamericanos y eso es porque se suele publicar en fanzines, o editoriales muy chiquitas donde la distribución es más difícil de exportar o de que lleguen a librerías. Pero quizás somos un enlace entre un público que no conoce lo que es el feminismo y que poco a poco se va acercando y leyendo más y más. En cuanto a la sección LGTBI consideramos que es importantísima, no sólo el ensayo, sino también la novela de temática gay y lesbiana. Ahí hace unos años fue pionera una editorial peruana, Estruendomudo, al publicar Voces para Lilith, una preciosa antología de poesía y cuento lésbico latinoamericano, con clásicas como Cristina Peri Rossi hasta contemporáneas.

—De ahí imagino el lema “más libros, más libres”…

Sí, nos lo creemos. Pensamos que seguimos sin ser libres en sociedades patriarcales y ultraconservadoras que persiguen a la gente por tener una opción sexual diferente, que siguen teniendo un modelo de masculinidad del “macho machísimo” que se traduce luego en las enormes tasas de violencia en la región, y especialmente en Perú, que tiene el índice de violaciones más alto de Latinoamérica.

Otra de las secciones que llama la atención a diferencia de la distribución típica de las grandes librerías es que se puede encontrar una columna integra de libros cuyas autoras son mujeres.

“Desde el principio también decidimos diferenciar a las autoras, y que tengan su propio espacio, para visibilizar que se publica a menos mujeres, que conocemos a menos escritoras (aunque eso está cambiando rapidísimo, afortunadamente) y para que los lectores se pregunten ‘¿a cuántas autoras he leído?’ ‘¿Por qué no leo a mujeres?’ y de ahí se dan conversaciones muy interesantes porque parten de prejuicios y estereotipos patriarcales como el concepto de literatura de mujeres que es un absurdo, porque la literatura es literatura.

—¿Cómo es eso de vender y prestar libros en un mismo lugar?

Nuestra mayor preocupación es el nivel de precios de los libros. Ante la escasa red de bibliotecas públicas, y como las librerías son o centros comerciales o se perciben como “templos de sabiduría” a los que hay gente que no entra, decidimos desde el principio instalar una biblioteca. Funciona con una suscripción anual, y los vecinos pueden llevar los libros a sus casas por un periodo acordado de tiempo. El fondo de la biblioteca crece con donaciones y compras que realizamos gracias a las membresías. De esta manera, desde que comenzamos el proyecto tenemos más de seiscientas personas registradas, y la biblioteca cuenta con más de dos mil títulos. Estamos muy contentos porque es una relación cercana, casi semanal con un montón de personas con las que compartes lo que están leyendo (cuando tienen ganas de hablar) y es un intercambio bonito de saberes y de vida en torno a los libros. Y eso te garantiza que el precio nunca va a ser un obstáculo para que alguien lea lo que le apetece leer.

Autor: Paulina Retamales (14 Entradas)

Periodista de la Universidad de Viña del Mar. Gran parte de su vida la vivió en España, en donde se graduó en las universidades Autónoma de Barcelona y Oberta de Catalunya. Encontró su pasión por los libros y el mundo de la edición, dirigiendo la FILSA de Santiago por casi cinco años. Amante de los viajes y de los proyectos culturales, hoy trabaja de forma independiente en gestión relacionada al mundo editorial, la literatura y el arte contemporáneo.


2 comentarios para “Libros libres en Barranco

  1. Sonia Henríquez Gil

    Soy Barranquina de nacimiento y me ha gustado conocer la propuesta vuestra de “La Libre” . Deseo donar unas novelas cuyas autoras son latinoamericanas y mujeres, y ando buscando una biblioteca que les dé buen uso, quizá les puede interesar, por lo cual me gustaría conocer vuestro horario de atención y vuestras posibilidades al respecto. Quizá si ustedes tienen un catálogo, me agradaría compartirlo y poder cotejar con las novelas que tengo para ponerlas a disposición de ustedes. Muy agradecida por vuestra atención. Saludos cordiales, Sonia HG

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