
Dicen que para todo hay una primera vez. Aquella ocasión mágica y especial destinada a ser recordada por siempre en la que hacemos o nos ocurre algo que nunca antes habíamos experimentado. Y cuando el fútbol se vive de manera tan apasionada como en nuestra cultura, la primera ida al estadio se convierte en todo un acontecimiento. Sin embargo, en Gritar los goles (Pequeño editor, 2003) lo que esta primera vez tiene de memorable lo tiene también de disparatada para dos pequeños que acompañan a su tío, con la simple esperanza de aprender a ser verdaderos hinchas, y que terminan por vivir cómicamente el lado B del deporte más popular.







