
Stéphane Hessel (Berlín,1917) es el único redactor aún vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Y son los mismos valores escritos en la declaración, los que hoy hace un llamado a defender en su libro “Indígnate! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”. Se trata de valores éticos de justicia y libertad que ve amenazados. Por eso, escribe: “Todos juntos debemos velar por que nuestra sociedad sea una sociedad de la que podamos estar orgullosos”.
Cuando Hessel dice estar en contra de la indiferencia, lo dice en serio: Toda su vida ha sido un luchador. Primero combatió el nazismo —como miembro de la Resistencia francesa—, luego defendió la independencia argelina y actualmente permanece atento a la causa palestina. Pero aunque Hessel ha sido un luchador, su mensaje es pacífico. “Hay que comprender —dice— que la violencia da la espalda a la esperanza”.
Este pequeño libro, casi un panfleto, ha contagiado a gran parte de Europa y su mensaje pareciera que se expande. Abajo, un fragmento:
“…el poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general. Nunca había sido tan importante la distancia entre los más pobres y los más ricos, ni tan alentada la competitividad y la carrera por el dinero”.
¡Indígnate!, de Stéphane Hessel.
Editorial Destino, 2011, 60 páginas.







