Locke & Key: más que una historia de terror

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El cómic Locke & Key, serie escrita por Joe Hill y dibujada por el chileno Gabriel Rodríguez, va ya en el tercer tomo de su cuidada edición chilena. A partir de la tradición del terror y lo fantástico, la historia de una familia enfrentada a los secretos de una casa ha conseguido el éxito de público y de crítica en el mundo entero, trascendiendo los límites del género.

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El pasado 22 de marzo, la editorial Arcano IV lanzó Corona de sombras, el tercer volumen de Locke & Key. En el Café Cómics (Manuel Montt 275, Providencia), el dibujante Gabriel Rodríguez firmó su obra durante toda la tarde para los lectores ansiosos por conocer cómo continúa la historia de la familia Locke y su enfrentamiento con los secretos de la vieja casa familiar. De la mano del escritor Joe Hill, el cómic se ha convertido en una serie imprescindible para los amantes de la fantasía del mundo entero, aunque los méritos que la han hecho destacarse escapan al encasillamiento que se le ha querido dar como una obra de terror y la convierten más bien en un clásico moderno de la narrativa gráfica. ¿Cuáles son esos méritos? ¿Qué es lo que ha logrado conectarse con un público tan diverso y conquistar a la crítica especializada?

La historia: más allá del terror

STK620503La primera impresión puede llevar a error. Así de entrada, todo en la serie escrita por Joe Hill (1972) resulta conocido para el lector habitual de relatos terroríficos: una casa que parece salida de “Psicosis”, una familia rota que llega a vivir a ella y un secreto oculto en el pozo de la casa que abre las puertas a hechos sobrenaturales, sorprendentes y aterradores. Nada que no se haya visto ya en cientos de novelas, cuentos y películas. Nada que no se haya repetido hasta convertirlo en un cliché o una parodia. Entonces, ¿cuál es la gracia de esta serie que comenzó a publicar el año 2008 la editorial estadounidense IDW y que el año 2011 se hizo merecedora del premio Eisner —el Oscar de los cómics— a mejor escritor?

Vamos por partes. Joe Hill toma los elementos clásicos del terror —ahí están la sangre, los fantasmas y monstruos, la noche y los cuchillos afilados—, pero no los hace el centro de la historia. Lo que hace Hill es ofrecer un mundo nuevo y desconocido a partir de la trillada imagen de una casa embrujada: Keyhouse, la mansión familiar a la que los personajes llegan tras el cruento asesinato del padre, oculta poderosas llaves mágicas que entre otras cosas permiten a sus usuarios convertirse en fantasmas, cambiar de sexo o abrirse literalmente la cabeza para sacar o poner cosas en ella. Y es a partir de esta premisa que el guionista da rienda suelta a los tres hermanos Locke, protagonistas de la serie, para explorar ese mundo, sacar ocasionalmente provecho de los poderes de las llaves y enfrentarse al ambiguo y carismático villano de la serie, Dodge, quien es liberado por el menor de los niños de su prisión en el pozo de la casa y hará todo lo posible por encontrar la enigmática llave negra. A partir de esto, la trama comienza lentamente a revelar las conexiones con el pasado de la familia y con parte de la ciudad, oportunamente llamada Lovecraft. Y es justamente en la calma con que Joe Hill aborda la historia que se encuentra su principal atractivo, ya que permite el desarrollo de los personajes más allá de su papel de víctimas en una historia de terror clásica.

Joe Hill ofrece un mundo nuevo y desconocido a partir de la trillada imagen de una casa embrujada.

La fantasía y el suspenso van de la mano con el proceso de maduración de los tres jóvenes protagonistas. Así, en el primer tomo (Bienvenidos a Lovecraft), vemos el culposo duelo de Tyler, el hermano mayor, por la muerte de su padre. En el segundo (Juegos mentales), el relato se centra en Kinsey y su intento por superar la pérdida sacándose de la cabeza —literalmente— sus miedos e inseguridades. Y es en el tercer tomo editado por Arcano IV, Corona de sombras, en el que los dos hermanos mayores salen en defensa de la inocencia de Bode, el menor de los tres, ante el ataque frontal de las fuerzas de Dodge y el alcoholizado proceso autodestructivo que ha emprendido la madre.

Quizás es este último punto el que revela el verdadero interés de Hill: narrar la pérdida de un ser querido y sus consecuencias. El último capítulo de Corona de sombras es un buen ejemplo. Muestra narrativa y visualmente la fractura que vive Nina Locke, la madre que ha perdido brutalmente a su esposo y que ve cómo lo que queda de su familia es asaltada por fuerzas oscuras que apenas logra comprender. Es la historia de una mujer destruida que intenta recomponer su vida por medio de la magia de la casa y que termina hundida en el trago. La historia de terror ya no viene, entonces, de los fantasmas de la casa. El terror nace del dolor y la pena. Y eso es algo con lo que todos nos podemos conectar.

El arte de Gabriel Rodríguez

El otro elemento que deslumbra en Locke & Key y que la diferencia de cualquier historia de terror a la que estemos acostumbrados, es el dibujo del chileno Gabriel Rodríguez (1974). No es habitual en el mercado estadounidense que una serie cuya publicación se extienda por cinco años sea dibujada por el mismo artista. El hecho de que Rodríguez se haya hecho cargo íntegramente de Locke & Key le da una identidad visual distintiva que contribuye a definir por completo el universo en el que se mueven los hermanos Locke. A diferencia de lo que ocurre con los cómics en los que hay cambio de dibujante, aquí los personajes son vistos siempre de la misma manera, en este caso con un trazo sencillo y fluido que recuerda ciertas ilustraciones clásicas. Sus rostros son muy expresivos y permiten no solo seguir la acción externa, sino que también los procesos internos que viven.

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Nominado a los Eisner como mejor dibujante, Rodríguez crea viñetas imaginativas para dar soluciones visuales a los conflictos dramáticos o las escenas de acción.

Los espacios, fundamentales en una historia en la que la casa es tan protagónica como los tres hermanos Locke, son representados con detalle y cuidado preciosista. Nominado a los Eisner de 2011 como mejor dibujante, el artista chileno crea viñetas imaginativas para dar soluciones visuales a los conflictos dramáticos o las escenas de acción. Así, cuando en Juegos mentales una llave permite abrir la cabeza del pequeño Bode y ver lo que contiene, lo que vemos es una colorida representación de la imaginación infantil, sus miedos y sus afectos. En cambio, cuando una llave le permite a Tyler aumentar de tamaño y pelear contra la gigantesca amenaza que está a punto de acabar con sus hermanos en Corona de sombras, Gabriel Rodríguez se deleita en una seguidilla de splash pages o páginas enteras con una sola ilustración. La viñeta, entonces, se hace cargo del cambio de proporciones de los personajes y se adapta a ellos. O en el caso antes descrito del último capítulo de Corona de sombras, las viñetas van progresivamente rompiéndose a medida que el alcohol y la tristeza consumen a Nina Locke. La fractura emocional se hace quiebre visual. El dibujo y la historia se hacen un solo relato.

La edición chilena

En Estados Unidos, la serie terminó de publicarse el año pasado. Son seis tomos en total de una serie que ha conquistado a lectores y crítica de todo el mundo, que ha consolidado a sus autores en el mundo de la narrativa fantástica y de la que ya se habla de una serie de televisión o una trilogía de películas, dependiendo del rumor que uno quiera escuchar. Mientras tanto, Arcano IV anuncia que los tres tomos restantes de la edición chilena (Las llaves del reino, Mecanismos de relojería y Omega & Alfa) aparecerán durante este 2014 en junio, septiembre y diciembre respectivamente. Un proyecto ambicioso para un mercado pequeño como el de nuestro país y que muchos ven con cierto escepticismo. Ya en el pasado la editorial debió cambiar los planes con respecto a las fechas de Locke & Key a causa del trabajo de Gabriel Rodríguez en los números finales de la serie y su primer trabajo dibujando al superhéroe por antonomasia, Superman, para DC.

El cuidado puesto en la edición chilena y la supervisión de Rodríguez en el proyecto harán que los lectores que asistieron al Café Cómics el pasado marzo estén sin duda presentes en las fechas propuestas —o en las que terminen siendo— para seguir las aventuras de Tyler, Kinsey y Bode Locke. No solo porque quieran ver cómo termina una siniestra historia de terror, sino porque también querrán conocer el destino de unos personajes que trascienden el género y resultan entrañables en su humana fragilidad.

Locke & Key: Bienvenidos a Lovecraft, Locke & Key: Juegos mentales y Locke & Key: Corona de sombras (Arcano IV), disponibles en Bazinga! (Moneda 611, oficina 22), Shazam Comics (Providencia 2198, local 49; Huérfanos 714; Marín 0279), librería Qué Leo (Pedro de Valdivia 40) y galería Plop! (Merced 349, local 7).

Autor: Rodrigo Costas (21 Entradas)

Licenciado en Literatura de la Universidad Católica de Chile. Es fanático de los cómics desde niño. Además, pinta, ilustra y escribe. Ha ganado diversos concursos de cuentos. Actualmente trabaja como profesor.


3 comentarios para “Locke & Key: más que una historia de terror

  1. Antonio

    Notable el comentario… again!

  2. VÍCTOR

    Había leído varias veces de las virtudes Gabriel Rodriguez como dibujante, sin embargo no conocía mucho de Locke & Key. Este artículo ha estimulado mi curiosidad.

  3. Catalina

    Excelente tu artículo. Concuerdo con las apreciaciones que haces. La novela no me llamaba mucho la atención hasta que llegó a mis manos el primer tomo y me lo leí de una sentada en la micro. Muy oscuro, intrigante y adictivo. Y los dibujos de Gabriel Rodríguez le aportan muchísimo al guión. Es una gran obra literaria.

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