Los porqués de Carme Solé Vendrell

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Bogotá fue la ciudad que unió por primera vez a Sara Bertrand con la artista Carme Solé Vendrell. En esa ocasión, Sara pudo escuchar los detalles de la infancia de la ilustradora y escritora catalana, que la llevaron a levantar su cruzada en defensa de los niños. Dos años después de ese encuentro, ya en Barcelona, ambas compartieron historias y recuerdos alrededor de un humeante y delicioso plato de pasta y, luego del café, salieron a recorrer juntas las calles de la Ciudad Vieja para encontrarse con los mismos niños que Carme pinta incansablemente para darles una voz.

Carme Solé. Créditos: Sara Bertrand

La artista catalana Carme Solé ha recibido dos ocasiones el Premio Nacional de Ilustración, la última vez en el año 2013. El jurado ha decidido conceder este premio por “ser una artista ‘faro’ en el mundo de la ilustración del libro infantil y otros géneros”. En la imagen posa con la edición de “Album Familiar” (Seix Barral 2016), de la escritora Sara Bertrand.

El secreto de la salsa Stromboli está en los tomates. Eso me enseña Carme mientras los corta y rebana con una elegancia envidiable, así, van cayendo sobre las anchoas que hace un rato están en el sartén. Con la misma gracia deja caer aceitunas verdes y alcaparrones y, al final, tomillo y romero que ella misma cortó en verano y secó en el departamento en donde vive en Barcelona. Un paréntesis: la cocina mediterránea debe gran parte de su fragancia, ese no sé qué que la hace deliciosa, a las hierbas que crecen en sus cerros. Todas, sin excepción, son de una intensidad que vuelve especial cualquier plato.

Me cuenta que aprendió a hacer esta salsa celestial (cuando la hagan en casa, me entenderán) durante el año que vivió en la isla que lleva ese nombre y que está en medio del mar Tirreno. Ahí fue a parar gracias al teatro, a la pintura, a los niños, o quizás, a las vueltas de la vida, porque es difícil encasillar en un solo quehacer a Carme Solé, aunque se le reconozca por su trabajo en pintura, el apelativo le queda chico. De hecho, hoy mismo su faceta más pública es la de agitadora social, punkie, dice que le dijeron. Porque claro, ¿quién iba a imaginar que la que estaba detrás de esos lienzos que cuelgan en los balcones de Barcelona con la cara de un niño y la pregunta Why eran de una mujer de pelo cano y anteojos?

Taller

Taller de Carme Solé. Créditos: Sara Bertrand

La gente comenzó a especular y dice que cuando llegaron a su casa los del canal de televisión se quedaron boca abierta al comprobar que Solé era una señora, es más, que podría ser su abuela. Imagino la cara del periodista, su confusión, e inmediatamente pienso en Cortázar, en la convicción que mantuvo por cambiar el mundo, en la revolución.

Carme Sole Vendrell retratoLa cruzada de Carme es por los niños. Por dar cuenta del abandono, maltrato, hambre, éxodo, esclavitud. Los monstruos no solo viven en los cuentos, me dice con ese acento gutural típico de los catalanes que aprendieron el español de grandes. Y puedo imaginarme a la joven Carme con el puño alzado como militante de El partit, como le llamaban al partido socialista unificado de Cataluña, a voz en cuello abogando por los derechos de los más débiles.

Nos sentamos a la mesa, en la misma cocina en donde ha hervido pasta fresca, y recordamos que fueron ellos, los niños, los que nos acercaron. Hoy, conversamos como si fuéramos amigas de toda la vida. Porque Carme tiene esa capacidad de entrarle a los temas por la yugular. Nos conocimos en Bogotá, cuando la escuché contar sobre su infancia, su madre enferma durante años y el recuerdo que le quedó de ella, bella y desahuciada, estirando sus brazos para darle los buenos días y la niña Carme sin preguntar por qué. Por qué su madre tenía que morirse cuando ella apenas tenía nueve años.

El digital barcelona

Su trabajo se ha expuesto en más de 60 exposiciones individuales y colectivas, siempre rescatando su mensaje en pro de la defensa de la infancia. Sus obra está presente en más de un centenar de ediciones en distintos idiomas. Créditos: El digital Barcelona.

Carme ilustró La cruzada de los niños, de Bertold Brecht en el 1992 y, desde entonces, no ha parado de pintar niños y niñas de guerras: africanos, bengalíes, rumanos, refugiados que deambulan por Europa, niños de caras tristes —y perdonen la cursilería— de infancias robadas. Fue esa cruzada, la ilustrada de Carme, lo que me llevó un tiempo después a pedirle que se hiciera cargo de la portada de Álbum familiar, la historia de otros niños, los de acá, los que fuimos obligados a contarnos y a hacer filas. Es su cruzada la que explica ese olor a trementina que golpea de entrada, uno que emana de su propia guarida de guerrillera, llena de pinceles, tarros, fotografías y lienzos colgados, y la cara de los niños por todas partes. Me dice que es su forma de darle voz a los que no la tienen, que nunca entendió la vida sin el compromiso social. Suscribo, Why.

Pienso que lo bonito que tiene el nombre Why, es que en España guay  (la forma fonética de why) es algo cool, bacán, guapo, es decir, adjetivos positivos y llenos de luz, porque cuando los lienzos de los niños se hicieron visibles, cuando la gente comenzó a notarlos y a comentar en la calle, cuando todos se preguntaban quiénes eran esos niños guay y la prensa se vio obligada a rastrear la identidad detrás del supuesto “joven grafitero” que estaba llenando a Barcelona de niños, se hablaba de los niños bellos y claro, ¿cómo no van a ser guay? Ni la crueldad más infernal jamás imaginable les resta la belleza de su heroísmo. Han sobrevivido al frío, a la inseguridad de no saber qué los espera al otro lado, en la orilla de la playa, ¿qué más bello puede ser esa fortaleza? Y ella pintó y sigue pintando influida por el mediterráneo, por Cataluña, su tierra.

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Hace rato que nos acabamos los spaguettis y que raspamos las sobras de la Stromboli. Más tarde tomaremos una infusión de Manzanilla de Mahon, o Camomila de Menorca, mientras masticamos mazapanes y mantecados. Y mucho después iremos a recorrer la Ciutat Vella, me llevará al Palau de la Música, según Carme, una de las mejores obras del modernismo, pero entonces será de día y tomaremos un café en el mercado de Santa Caterina y Carme lo pedirá en un perfecto catalán que me suena tanto al francés, y seguiremos por los callejones, y cada tanto, nos detendremos en un balcón para mirarles las caras a ellos, a los niños.

Autor: Sara Bertrand (12 Entradas)

Estudió Historia y Periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Combina la escritura de libros infantiles y juveniles con el trabajo periodístico. Su último libro "La mujer de la guarda", editado por Babel, recibió el primer premio en la categoría New Horizons, de los Bologna Ragazzi Award 2016.


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