Los recados quincenales de Gabriela Mistral

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Gabriela Mistral fue una gran escritora de cartas y también una colaboradora habitual de distintos diarios de Latinoamérica y Estados Unidos. Su dedicación a estos dos géneros —el epistolar y el periodístico— dio inicio a sus recados *; en palabras de Daniela Schütte, autora de este artículo, “un espacio para relevar aquello en lo que Mistral creía y para denostar con crudeza lo que despreciaba”.

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[Legado Gabriela Mistral, Colección Biblioteca Nacional de Chile]

 

En 1934, Gabriela Mistral publicó su primer recado**. Apareció en las páginas de “El Mercurio” en el mes de mayo y luego, en “Puerto Rico Ilustrado” en junio, pese a que había sido escrito el 20 abril de ese año. Se trataba de un tipo de texto nuevo en su repertorio, nacido de la necesidad, de la urgencia de, en sus propias palabras, evitar la asfixia y de la idea de mantener, a través de sus textos, el contacto con los suyos, donde fuera que vivieran y quien quiera que fueran…

“No quiero renunciar a ser noticiero de los míos, su correo de las novedades que les importan, y miro con cierta vergüenza y con más pena, cómo sigue abultando el archivador de cartas sin respuesta, que ya toca el medio millar, por culpa de viajes, de dolencias y… ahora, de oficina consular.

Pido a mi diario que me consienta, quincenalmente, esta especie de ‘carta para muchos’, aunque no sea para todos, según la orden periodística. Al cabo, director amigo, nadie escribe para todos, aunque así se lo crea.

Pido que me acepte esta posta barroca, donde irán comentos de sucesos grandes y chicos, de algunas lecturas que se quiere recomendar, de eso que llamamos por allá́ “ecos escolares”, y de tarde en tarde encargos duro-tiernos para mis gentes, duros por el ímpetu de hacerse oír y tiernos por el amor de ellas” .**

Desde el mes de julio de 1933, Mistral estaba en España, desempeñándose como cónsul de Chile. También, en esos años, ejercía como delegada de Estado del Instituto de Cooperación Intelectual de París, era miembro del Consejo del Cinema Educacional de Roma y participaba del comité que dirigió la Colección Iberoamericana publicada por la Sociedad de las Naciones, donde compartía con intelectuales de la talla de Valery, Maeterlinck, Mauriac, Unamuno, Maeztu, Alfonso Reyes, entre muchos otros.

Asimismo, y como es sabido gracias a diversas publicaciones que recopilan este material, Mistral era una gran escritora de cartas. Hojas y hojas de papel roneo escritas con lápiz mina, por ambos lados y, a veces también en los márgenes, iban y venía de un lado a otro del Atlántico, trayendo y llevando noticias, encargos, informaciones, alegrías y también desencantos y tristezas. Pedro Aguirre Cerda, Tulio Maquieira, Armando Moock, Armando Donoso, María Monvel, Palma Guillen, Carmen Conde, Dulce María Loynaz, Alfonso Reyes, los hermanos Francisco y Ventura García Calderón y su querido Gonzalo Zaldumbide recibieron sobres con el timbre del consulado de Chile en España.

También, y como por si fuera poco, durante el período en el que estuvo en España, 1933-1935; escribía para –literalmente- una veintena de diarios latinoamericanos y españoles, además de dos periódicos norteamericanos, de la ciudad de Texas. Y fue precisamente en todos ellos donde publicó estos recados.

Los recados de Mistral son el reflejo de una conciencia latinoamericana poco frecuente tanto en el período como en la actualidad

Pero ¿por qué son importantes estos textos? Principalmente, porque son el reflejo de una conciencia latinoamericana poco frecuente tanto en el período como en la actualidad; porque evidencian un programa cultural que trasciende ideologías, posturas políticas e incluso que cuestiona límites geográficos. Abordan desde impresiones netamente afectivas sobre situaciones contingentes, hasta reivindicaciones, reproches y duras críticas a la idiosincrasia no sólo de la sociedad latinoamericana, sino también europea. Son un espacio para relevar aquello en lo que creía y para denostar con crudeza lo que despreciaba. Oportunidad para expresar –como en la carta para los amigos- la satisfacción por los logros de sus queridos y de lamentar los de sus no tan queridos. Espacio también de hacer política, de denunciar las injusticias, de apelar por los derechos de los niños, de los hombres, de las mujeres y de la tierra. El poder de la lengua como capital latinoamericano y la política comunicacional de los diarios europeos frente a la realidad de este lado del mundo. Pocos temas quedan sin ser abordados en estos recados, el conflicto de Leticia, la Guerra del Chaco, la situación de los judíos, las vacaciones en Europa, el gran error de confundir políticas públicas con asistencialismo, o peor aún con beneficencia. Las reformas chilenas, tanto la agraria como la educacional y la inminente necesidad, tanto en ese entonces, como ahora de repensar nuestra educación.

Los escritores, por cierto, no quedaron fuera: libros, revistas literarias, premios, encuentros, traducciones. Estos recados fueron también espacio para cuestionar instituciones culturales, como la academia, el Nobel y los premios o reconocimientos literarios en general.

Mistral logró articular, a través de sus recados quincenales, el panorama completo de sus preocupaciones sociales, políticas, académicas, ecológicas y económicas. Logró también –y quizás esto sea lo más importante-, hacerlo extensivo a los lectores de todos los países en los que escribía. Probablemente, en más de alguno introdujo alguna idea, o al menos una inquietud. Quizás, sembró alguna molestia o provocó derechamente ira. También, puede haber puesto en el escenario de nuestras escasas lecturas algún nombre desconocido que llamó la atención o hizo a alguien cambiar de opinión respecto del último libro leído. Lo cierto es que, tanto en el momento de su publicación como en la actualidad, cada uno de estos recados resulta no sólo contingente sino también son un paso más para conocer el pensamiento y los referentes de una de nuestras más profundas y complejas intelectuales.

“Los tiempos se van cargando tanto de trabajos, hasta para el más vacante, que se nos viene poquito a poco encima la tragedia de no poder comunicarse”.

Leer los recados

Fragmento de uno de los recados de Mistral

Fragmento de uno de los recados de Mistral

La Biblioteca Nacional de Chile depositaria del legado de Gabriela Mistral conserva casi la totalidad de estos recados, la mayoría de ellos mecanografiados:

Recados quincenales: Bosque, Escándalo literario, Poema, Francis Thompson
[manuscrito, 4 h., enero de 1934, Madrid].

Recados quincenales: Ímpetu de comunicación y brevedad, Cruz y raya, Conferencia
franco-española de cultura, Fines y comienzos” [manuscrito, 2 h. 20 de abril de 1934,
Madrid].

Recados quincenales ii: Doña Isabel, Un poema, Antorcha en isla mía, Bolívar en
Roma, Escuelas rurales, Libros colombianos, El mar” [manuscrito, 3 h. 1934 mayo 13,
Madrid].

Recados quincenales: Soldados-obreros, Premios literarios, Romanos, Amigos de
Quevedo, Lengua argentina, Un poema: el ciprés de Silos/Gerardo Diego” [manuscrito,
5 h., 10 de julio de 1934, Madrid].

Recados quincenales: Hojas volanderas, Reemplazos, Feria del libro, La India habla
[artículo], El Mercurio, (Santiago), 16 de julio de 1934.

Recados quincenales: Un partido latinoamericano, Filipinas, Corporaciones, Oficios,
Pan” [manuscrito, 3 h., julio de 1934].

Recados quincenales: Repasar, Colonias marítimas de niños, Platería, Colombia y
Perú, Madame Curie” [manuscrito, 3 h., julio de 1934, Madrid].

Recados quincenales: Palabras prohibidas, Purificaciones, Europa, Una revista internacional, Poetas italianos, Los ríos (poema de Allegria di naufragi, Giuseppe Ungaretti)” [manuscrito, 7 h.].

Recados quincenales: Campo, Cajal, Otro poema, Fiebre de mar: John Masefield
[manuscrito, 3 h., 20 de octubre de 1934].

Recados quincenales: Volver sobre, Elogio del adversario, Españoles, Unamuno
[manuscrito, 9 h.].

Recados quincenales: Tristeza americana, Fiesta de la Raza, Guerra del Chaco
[manuscrito, 3 h. 21 de noviembre de 1934, Madrid].

Recados quincenales: Poco y Poema de Neruda” [artículo], El Mercurio (Santiago),
10 de diciembre de 1934.

* La investigación y recopilación de estos recados, fue realizada en el marco de la investigación del libro Gabriela Mistral. Carta para muchos. España, 1933-1935. Edición y Prólogo: Karen Benavente; investigación: Daniela Schütte González. Santiago: Origo, Ediciones Universidad de La Frontera. 559 p.

** Mistral, Gabriela. “Recados quincenales: Ímpetu de comunicación y brevedad, Cruz y Raya, Conferencia franco-española de cultura, Fines y comienzos” [manuscrito, 2 h. 20 de abril de 1934, Madrid], Colección Biblioteca Nacional de Chile, Archivo del Escritor AE0015167.

Autor: Daniela Schütte (1 Entradas)

Licenciada en Letras por la Pontificia Universidad Católica de Chile y máster en Edición por la Universidad de Salamanca. Ha participado como coinvestigadora en numerosos proyectos sobre literatura chilena, entre ellos "Gabriela Mistral: Vivir y escribir, prosas autobiográficas" (UDP, 2013). Desde el año 2008 trabaja como coordinadora de Memoria Chilena, Chile para Niños y Biblioteca Nacional Digital, en la Biblioteca Nacional de Chile.


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