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María Baranda, poeta mexicana: «El amor por los libros es contagioso»

Fundación La Fuente Por Fundación La Fuente

De paso en Chile, la poeta mexicana María Baranda se reunió con nuestra fundación. Conversamos con ella en Biblioteca Viva y le hicimos algunas preguntas. Acá va un fragmento de esta conversación, en donde hablamos de poesía infantil y de cómo la lectura puede cambiar el mundo. A María Baranda no le gustaban los libros...

De paso en Chile, la poeta mexicana María Baranda se reunió con nuestra fundación. Conversamos con ella en Biblioteca Viva y le hicimos algunas preguntas. Acá va un fragmento de esta conversación, en donde hablamos de poesía infantil y de cómo la lectura puede cambiar el mundo.

A María Baranda no le gustaban los libros que leía a los 9 años.  Siempre los protagonistas eran hombres. Entonces, se le ocurrió una idea: Reescribir los libros y cambiar los protagonistas hombres por mujeres. Les cambiaba los nombres primero y, después, reinventaba la historia con la mentalidad de los nuevos protagonistas que ella creaba. Su primer libro reescrito fue Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne. Su siguiente paso fue escribir sus propias historias. Hoy, Baranda tiene 49 años y una larga carrera dedica, particularmente, a la poesía infantil. Algunos de sus libros son: Digo de noche un gato y otros poemas y la antología Hago de voz un cuerpo.

—¿Qué causa en los niños la poesía? ¿Qué la diferencia de la narrativa?

—La poesía tiene una condición distinta a la de la narrativa. Lo que la diferencia, es que la poesía se puede utilizar en momentos determinados. Cuando se necesita desarrollar algo emocional, la poesía logra tocar el imaginario y las emociones del niño. Por ejemplo, un maestro me decía hace poco: “Yo no tengo  una manera de hablar de la muerte, como sí lo tiene un poema”. En este sentido, la poesía puede tener un poder sanador. Tú lees un poema a un niño y sucede algo mágico, porque la metáfora de la poesía tiene esta doble o triple función de abrir varias imágenes dentro de ti y de llevarte a lugares insospechados. Y la narrativa tiene que hacer un doble trabajo para llegar a esto. La poesía tiene un mundo muy rico para trabajar con los niños, por eso es tan efectiva y tan necesaria.

—¿Cómo lograr acercar la poesía a los niños?

Para lograr un primer acercamiento, me gustan las rimas y los juegos de palabras. Creo que hay una etapa en que el lenguaje tiene que ser muy plástico y que hay que acercar a los chicos de esta manera. Con la lengua es igual a como cuando se juega con barro o con plastilina. Hay que jugar con las palabras, saborearlas. Hay que hacer rimas, canciones, rondas. Eso me parece maravilloso.

—¿Crees que es difícil para los niños comprender poesía o esto es, más bien, un prejuicio de los adultos?

Me he topado con que los adultos se asustan un poco más de los libros de poesía para niños. Un niño nunca, en toda mi experiencia de escritora, me ha dicho la palabra “No entiendo” ¡Nunca! Cuando les leo un poema a los niños, se me quedan viendo y comprendo que algo sucede en ellos. En cambio, los adultos creen que hay algo que deben entender de un poema. Por eso trabajar con niños es una dicha, porque la mente de un niño es deliciosa y sorpresiva. Los niños son seres excepcionales para recibir arte. Lamentablemente, muchas veces la educación que recibimos en la escuela nos va despojando esta capacidad de asombro y de la creatividad que tenemos dentro.

¿Por qué crees necesaria la lectura?

Creo que es lo único que va a salvar a nuestros países.  Yo misma vengo de un país (México) que está sumido en una guerra absurda, que ha cobrado más de 50 mil vidas. Lo único que creo que puede salvar a mi pueblo es la cultura y la educación. Y ahí la lectura tiene un rol fundamental, es un arma muy importante.

Es increíble lo que ha sucedido en Medellín, una de las ciudades más violentas del mundo. Lo que hizo en esta ciudad el gobernador, fue poner música, teatro, lectura y organizar uno de los mejores festivales de poesía del mundo. Y ahora tú vas a Medellín y te inunda una gran dicha. Hay una explosión cultural en esa ciudad, gracias a lo que también ha hecho el grupo Espantapájaros de Rolanda Reyes, por ejemplo. Ellos entendieron que es a través de la educación y cultura que se puede cambiar el país.

He aprendido que de nada sirve que los gobiernos hagan programas de lectura si no hay una persona cercana que realmente contagie el amor por los libros.

Al hablar de promoción lectora,creo que lo que mejor funciona es que exista una persona cercana a ti que sea lectora, porque esa persona transmite el amor por los libros. Es algo que tiene que ver con el afecto. Los niños son lectores naturales, pero deben ver en su casa ese amor por la lectura. Aunque esto también puede suceder en la escuela. Me ha tocado ver maestros que aman los libros y todos sus alumnos comienzan a amarlos también.  Y el impacto que esto tiene, cambia la vida de alguien. Entonces, hagamos lo que hagamos regresamos al individuo y a que la lectura tiene que ver con el afecto. En mi experiencia, he aprendido que de nada sirve que los gobiernos hagan programas de lectura si no hay una persona cercana que realmente contagie el amor por los libros.

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Fundación La Fuente

Institución privada sin fines de lucro creada en el año 2000, con el fin de promocionar e implementar iniciativas educacionales y culturales que beneficien, principalmente, a sectores de escasos recursos en Chile.

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