Marta Carrasco, tres acercamientos al mundo infantil

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La obra de Marta Carrasco es un legado que silenciosamente se ha implantado en nuestro imaginario a través de las ilustraciones que hizo de emblemáticas obras de literatura infantil, como Papelucho, Perico trepa por Chile o Los Pecosos. Presentamos a continuación otras obras de la artista, publicadas o reeditadas póstumamente que muestran la vigencia de su trabajo, parte del cual estará expuesto a partir del 7 de julio en Biblioteca Viva Vespucio y desde el 11 de julio en Biblioteca Viva Trébol (Concepción).

Marta Carrasco a fines de los 60, junto a su hija Camila

La obra de Marta Carrasco (1939-2007) es una de las más reconocibles para los lectores chilenos. Su trabajo como ilustradora y escritora ha quedado plasmada en creaciones emblemáticas, como los personajes de la serie televisiva Tata Colores o la renovación de la imagen de Papelucho, el famoso personaje creado por Marcela Paz.

Durante los años 60 y 70 se especializó en la técnica del dibujo y pintura al óleo tras ingresar a la Escuela de Bellas Artes en 1959. Pero es a finales de los años 70 que Marta Carrasco comienza a desarrollar su carrera como ilustradora editorial al ser contactada por Vittorio di Girólamo, artista y director artístico de importantes casas editoras. Este último la invitó a colaborar en editorial Zig-zag, donde creó una popular sección de manualidades para niños en la revista Eva y enseñó a hacer marionetas. Fue también en esta época que la artista trabajó para la editorial Quimantú, haciendo historietas para niños en la revista Cabrochico e ilustrando libros de la colección infantil Cuncuna.

Además de colaborar en la revista Mampato, comienza a trabajar con la Editorial Universitaria para dar un nuevo aire a la serie Papelucho, basándose en los dibujos originales de Yolanda Huneeus. Los Pecosos (1976) y Perico trepa por Chile (1978), escrito junto a Alicia Morel, son algunas de las obras en donde se puede reconocer el estilo de Marta Carrasco, con trazos finos y colores suaves que le entregan a sus personajes calidez y ternura. Hoy en día su obra sigue presente entre nosotros a través de publicaciones o reediciones póstumas, tres de las cuales recomendamos a continuación.

 

«Érase una vez un espacio». Créditos: Canallector.com

«Érase una vez un espacio»

Dos hombres –uno azul y otro amarillo– viven uno al lado del otro, en un espacio perfectamente delimitado. Ambos se miran con desconfianza y amenazan con invadir el espacio del otro, lanzándose manchas de colores azules y amarillas. Luego, con mucha fuerza y determinación, el hombre azul comienza a ensanchar sus dominios hasta que el hombre amarillo apenas cabe en su rincón. Se inicia así una batalla sobre la página en blanco entre estos dos personajes, enfrentamiento que se complica al aparecer las familias de cada uno. ¿Cómo y quiénes ayudarán a resolver esta pugna?  Érase una vez un espacio (Amanuta, 2010) es un libro póstumo de Marta Carrasco que aborda la esencia del comportamiento humano, en su condición más primitiva, reflejada en las ilustraciones simples y colores neutros que demuestran la versatilidad de la autora.

«La otra orilla»

Las relaciones humanas tanto de los adultos como los niños parece ser una constante en la obra de Marta Carrasco. Al igual que en el libro anterior, La otra orilla (Ediciones Ekaré, 2013) nos cuenta la historia de una niña que vive junto a su familia a la orilla de un río. Al otro lado de esta frontera natural se divisa un poblado y, pese a estar tan cerca el uno del otro, las diferencias parecen ser notorias: “Dicen que allí la gente es distinta, que comen comidas raras, que nunca se peinan, que son vagos y bochincheros”, nos cuenta la pequeña. “Y los de la otra orilla, ¿qué dirán de nosotros?”. Un relato significativo, con ilustraciones que originalmente fueron realizadas en témpera sobre cartón piedra, según su autora “con la esperanza de que los distintos de este mundo puedan conocerse y comprenderse”.

«La otra orilla». Créditos: Ediciones Ekaré

«El príncipe feliz»

Este cuento escrito por Oscar Wilde (1854) e ilustrado por Marta Carrasco fue publicado originalmente en 1972 por la editorial Quimantú, bajo la colección de libros infantiles Cuncuna, junto a otros ocho títulos. En 2013, tras casi 40 años, Editorial Amanuta reedita este clásico infantil que cuenta la historia de una lujosa estatua, el Príncipe Feliz, ubicada en lo más alto de la ciudad, y de una golondrina que lo asiste en sus intenciones por ayudar a los más necesitados. Esta golondrina, inicialmente enamorada de un junco, pospone su viaje migratorio al lejano Egipto para mostrarle al Príncipe Feliz las injusticias que ocurren a su alrededor; atrocidades que, en vida, nunca enfrentó: “Cuando estaba vivo y tenía un corazón humano (…) no sabía qué eran las lágrimas, pues vivía en el Palacio Sinpenas, donde el dolor tiene prohibida la entrada”. Un clásico relato de este autor irlandés realzado por las ilustraciones con colores en tonos suaves y el trazo característico de la ilustradora nacional que logran reflejar lo más profundo de la sensibilidad humana.

«El príncipe feliz». Créditos: Amanuta

La muestra Marta Carrasco. El arte de ilustrar, busca poner en valor la vida y obra de esta importante ilustradora chilena. El día 7 de julio a las 17 horas se inaugurará parte de esta exposición en Biblioteca Viva Vespucio y a partir del 11 de julio estará exhibida en Biblioteca Trébol. La investigación y curatoría estuvo a cargo de Claudio Aguilera, María José Guallar y María Isabel Molina, y contó con el apoyo de Fondo Nacional del Libro y la Lectura, convocatoria 2017.

Autor: María Jesús Blanche (17 Entradas)

Licenciada en Letras Hispánicas y diplomada en Edición. Su amor por el libro como objeto y como una fuente inagotable de experiencias lectoras diversas, han sido una motivación constante para seguir trabajando desde distintos frentes en busca de nuevos amantes de la lectura.


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