Papelucho y los libros olvidados de Marcela Paz

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El 29 de febrero se celebra el nacimiento de la escritora chilena Esther Hunneus de Claro, más conocida como Marcela Paz, Premio Nacional de Literatura y creadora de Papelucho. Aunque Papelucho se sigue leyendo hoy, casi 70 años después de su primera publicación, el resto de la obra de Marcela Paz ha sido ignorada por los lectores actuales. Afortunadamente, una nueva investigación rescata y revalora libros de su autoría, como Soy colorina y Tiempo, papel y lápiz.

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Marcela Paz

 

Papelucho —el personaje más célebre de la literatura infantil chilena— ha sido un éxito desde que se publicó por primera vez en 1947. Según Memoria Chilena, cuenta con más de 70 reediciones. Esther Huneeus empezó a escribir el diario de Papelucho en 1935, cuando ella tenía poco más de 30 años, en una agenda que le regaló su esposo, José Luis Claro (al que llamaban Pepe Lucho). En 1947, la editorial Rapa Nui organizó un concurso de escritos para niños y Esther Hunneus participó con Papelucho, usando el seudónimo de Marcela Paz (Marcelle Auclair, era una de sus autoras favoritas). Hunneus ganó un lugar honorifico en el concurso —el primer lugar fue para Cocorí, de Joaquín Gutiérrez—, el libro se publicó ese mismo año y logró tanto éxito que se completó una serie de 12 aventuras del personaje, hasta 1974.

Primera edición de Papelucho

Primera edición de Papelucho

La particularidad de Papelucho —ilustrado por la hermana de Paz, Yolanda Huneeus— es que no es un niño ejemplar. Es divertido y creativo, pero también travieso. Fácilmente los niños lo sienten como uno de ellos. Papelucho, además, habla en chileno coloquial, un idioma que les es cercano. Marcela Paz era consciente de la importancia del lenguaje: “Cuando empecé a leer a los clásicos españoles para adquirir mayor riqueza de lenguaje, le puse después puro lenguaje (a Papelucho) y perdió la cosa espontánea, la vena humorística y mi propio lenguaje se fue a la pailas; así que preferí seguir escribiendo como me nacía”, dijo la escritora en una entrevista.

Papelucho tiene mucho humor, pero es también un personaje complejo. Es solitario, no vive una infancia idílica. “El mundo de Papelucho, en su primera encarnación, es hostil, helado. El niño está tan solo que escribe para para paliar su desconcierto, para comprenderse a sí mismo”, escribe Álvaro Bisama en Cien libros chilenos. A Papelucho le obsesionan temas como la muerte y la enfermedad, y no hay figuras paternas que le den consuelo. “Inicialmente Papelucho era hijo de padres divorciados. Pensó la autora que una historia así pensada para los niños, podría tener problemas con la censura, la educación y la iglesia católica. Sería un libro perturbador. Así, Marcela Paz reescribe Papelucho y junta a los padres separados en el libro, suprimiendo el divorcio que era un tema tabú en la vida social, aunque mantiene la idea de unos padres lejanos y distantes”, escribe sobre Papelucho el investigador Manuel Peña.

Papelucho es lo opuesto a Harry Potter, que tiene acceso a un mundo de magia; Papelucho es como el Quijote, que choca contra la realidad

Papelucho tampoco encuentra consuelo en la fantasía, lo que lo diferencia de otros personajes infantiles. “Papelucho es diametralmente opuesto a Harry Potter —ha dicho el escritor chileno Darío Oses—, que sí tiene acceso a un mundo de magia; Papelucho es como el Quijote, que choca contra la realidad. La realidad le produce molestia, siempre está en conflicto con los adultos. No con los adultos del mundo popular, si no que con los que representan autoridad: con los padres, con los curas del colegio, con los profesores”. Esto explica por qué para muchos adultos no fue bien visto Papelucho en un comienzo.

En sus distintas aventuras, Papelucho nunca creció. Nunca cumplió más de 10 años. Cuando Marcela Paz intentaba escribir sobre Papelucho adolescente, le resultaba un personaje insoportable. Tampoco podemos imaginarnos de grandes a personajes como Pipi Calzas Largas, de Astrid Lindgren, o a Max, el protagonista de Donde Viven los monstruos, de Maurice Sendak. Coinciden en ser personajes con cierta rebeldía que, presumiblemente, no estarían en armonía con el mundo adulto. Cuando a Sendak le preguntaban qué le pasó a Max cuando creció, él respondía con humor: “Bueno, está en terapia para siempre. Tiene que usar camisa de fuerza cuando está con su terapeuta”.

Marcela Paz más allá de Papelucho

“Marcela Paz no ha sido reconocida en toda su dimensión sino solo como la autora de las novelas sobre Papelucho”, leemos en el artículo de la académica Isabel Ibaceta en el nuevo número de la revista Umbral, dedicado a Marcela Paz. Ibaceta recupera otras obras de Paz y recalca que, antes de publicar Papelucho en 1947, la escritora ya tenía  cierto reconocimiento literario. En 1927 fue galardonada por Pancho en la Luna (Premio Sanidad) y en 1934 por un conjunto de cuentos titulado Ensayos para un concurso (Premio Club Hípico). También es elogiado por la crítica su primer libro de cuentos, Tiempo, papel y lápiz” de 1933. Más adelante, en 1954, Paz publicó un libro de poesía, Caramelos de Luz.

El cuento “Hojas de un diario”, publicado por Paz en su libro Soy Colorina (1935) —e incluido íntegramente en la revista Umbral—, no es pensado para niños, pero sí tiene como protagonista a una niña. Lo que deja claro es que la mirada crítica a la familia y a la infancia que tiene Paz no es exclusiva de Papelucho, sino que, como dice Ibaceta, es algo transversal en su obra. “Soy de mala raza—escribe la joven protagonista del cuento “Hojas de un diario”, de padres divorciados—. Mi sangre no es muy legítima ni pura. Lo siento, porque tengo que luchar continuamente contra malos instintos. Mis malos instintos por ahora me inclinan a no querer a mi madre. Leí anoche: Cuando los hijos juzgan a los padres, rara vez los perdonan. Y yo juzgo a mi madre. La encuentro frívola y egoísta y no la quiero. Es decir, desde hace una semana he descubierto que no la quiero, y es muy triste no querer a nadie. Soy una mujer agria y malsana. Soy mustia y poco comunicativa”.

Marcela Paz no ha sido reconocida en toda su dimensión

¿Por qué Marcela Paz ha sido encasillada en Papelucho? ¿Por qué gran parte de su obra permanece hoy desconocida? Ibaceta aventura una respuesta: “El hecho de que Paz fuera mujer, de que se hiciera conocida por su serie de novelas para niños y niñas, y de que tuviese una posición crítica con respecto a temas de sexo-género y clase, entre otros, probablemente ha contribuido a que sus textos hayan recibido poca atención”. Todavía queda una atractiva parte de la obra de Marcela Paz por explorar.

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