¿Por qué Gabriela Mistral hoy?

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Diego del Pozo, investigador y editor de dos libros de Gabriela Mistral —Poema de Chile y la antología política Por la humanidad futura, ambos de La Pollera Ediciones—, reflexiona en este artículo sobre los 70 años del Nobel entregado a nuestra poeta en 1945. En un recorrido por su obra, del Pozo hace énfasis en lo pendiente: «70 años después del Nobel de Mistral, la impresión que queda es que aún existe una distancia entre los chilenos y nuestra insigne poeta».

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Mal entendida son en ocasiones las efemérides, las cuales así como los premios, muchas veces solo esbozan una sonrisa superficial.

Hace 70 años se le concedió el Premio Nobel de Literatura por primera vez a un latinoamericano; en esa oportunidad a una escritora y poeta, con unos escasos libros de poesía publicados, pero con una larguísima lista de artículos en los que abordó los más variados temas en diarios y revistas de América y Europa. Tenía además una enorme carrera como profesora, y también en defensa de la paz y los derechos fundamentales de los ciudadanos, era nuestra Gabriela Mistral.

Aparte de Chile, en Latinoamérica no existe otro país que goce con el privilegio de tener dos Premios Nobel de Literatura. Este galardón que inmoviliza el nombre del escritor homenajeado para siempre, es quizás lo más alto a lo que se puede llegar en el podio de las letras mundiales. Y es ahí donde se encuentran Pablo Neruda y Gabriela Mistral.

Nuestra poeta tuvo el más alto respeto y admiración internacional, varios años antes que en Chile

En 1945, luego de la Segunda Guerra Mundial, la Academia Sueca descansaba su vista en el otro lado del mundo, en el llamado tercer mundo, quizás por el horror que le provocaba mirar a Europa, y enfrentar la gran crisis que había dejado la tiranía del hombre, entonces la luz de esperanza la daba una mujer. No es entonces cualquier efeméride la de este 2015. La Reina de la Poesía de América Latina, como la denominó el Rey de Suecia en su discurso, era más que eso, era una intelectual que se elevaba al trono de las letras mundiales.

Gabriela Mistral obtuvo el reconocimiento varios años antes que el Premio Nacional de Literatura (1951), es decir tenía el más alto respeto y admiración internacional, varios años antes que en su tierra natal. Así el pago de Chile se venía a demostrar en su mayor esplendor alejando y alejándose al mismo tiempo de la intelectual más significativa que hubiese producido la nación y el continente hasta el momento.

70 años después del Nobel de Mistral, la impresión que queda es que aun existe una distancia entre los chilenos y nuestra insigne poeta, aun falta apropiarnos de ella, conocerla a fondo y entenderla como uno de los pilares fundamentales de nuestra cultura. Aparte del conocido poema “Piececitos” ( Piececitos de niño, / azulosos de frío, / ¡cómo os ven y no os cubren, / Dios Mío! …) que mayormente ha sido leído como un poema de carácter pueril a pesar de su fuerte discurso crítico ante la pobreza infantil, el resto de la obra de Mistral aún permanece distante de los escasos lectores nacionales. Tildada despectivamente de maestra rural (lo cual para ella era un gran honor, sin embargo es muy estrecho en relación al amplio espectro de lo que era), chismoseada por su aspecto tosco y duro, nadie habla de sus tiernos ojos verdes, o su cálida voz, ni de su mano firme y acogedora, esos son rasgos que han quedado en el olvido. Para qué insistir a propósito de su poesía y prosa.

Con un padre tempranamente ausente, expulsada de la escuela, y desde muy temprano dedicada al autodidactismo, Gabriela Mistral ocupó al lenguaje para desenvolver sus avanzadas ideas. Tanto desde la prosa como con la poesía, Mistral marcó nuevos paradigmas sobre la labor del intelectual y del poeta con la realidad que lo rodea.

Mistral marcó nuevos paradigmas sobre la labor del intelectual y del poeta con la realidad que lo rodea

En 1906, con 17 años, publicó en La Voz del Elqui “La instrucción de la mujer”, texto en el que cargada de lucidez denunció la opresión hacia la mujer y la desigualdad desde el inicio de los tiempos, apelando a la sociedad completa a realizar un cambio. Fue un llamado de atención para toda una humanidad que a medida que entraba en el siglo XX se precipitaba hacia las guerras mundiales, quiebres institucionales y todos los horrores conocidos.

Si en su prosa podemos encontrar a una intelectual que se refiere a los más diversos temas con gran ímpetu y una vasta cultura, es probablemente en su poesía donde se encuentre la mayor sensibilidad y potencia de su pluma. Totalmente abastecida por la naturaleza de Chile y del continente americano, con unos escasos cuatro poemarios publicados en vida y tres más de manera póstuma, su obra poética es en todo caso enorme, llegando a alcanzar más de seiscientos poemas.

desolacionEl primer libro publicado por Mistral es Desolación (1922), un poemario que tiene como centro al amor y al dolor, y es más, quizás son estos dos temas los que marcarían la pauta más certera de todo lo que vendría en adelante, resguardando la idea de que Mistral pensó su obra como un todo, donde son los mismos hilos de los que se desprende toda su poesía, de ahí que viajara con sus maletas llenas de papeles, ya que siempre estaba trabajando aún más sus escritos. Pero volviendo al dolor de Desolación, el suicidio de su primer amor Romelio Ureta —que sirviera de inspiración para los Sonetos de la Muerte (1914)— es el principio de una larga lista de pérdidas de grandes amores; humanos, divinos, íntimos, históricos y ficticios. Y así es, ya que fue capaz de sentir por toda una humanidad en crisis, perturbada por los grandes dolores del Siglo, y con esto me refiero ya no solo al dolor personal por las pérdidas íntimas de la madre o de Yin-Yin, sobrino e hijo adoptivo de Gabriela Mistral, sino que a las dos Guerras Mundiales y a la Guerra Civil Española. Mistral vivió las tres temporalmente, y frente a las tres tuvo una posición crítica. No obstante es en su poesía donde se puede leer claramente el dolor que le causaron, debido al infinito poder empático con la humanidad que siempre la caracterizó. Así, además del Dolor, aparecen la Guerra y el Luto, como dos piedras angulares que se suman a su obra poética. De ahí que ambos sean una sección en Lagar (1954), y hayan tantos poemas dedicados a los temas bélicos y la heroicidad de las resistencias a las tiranías fascistas y nazis. Será esta empatía la que haga que Mistral reconozca que ya no podrá cambiar su forma de escribir poesía, o incluso sentir de otra forma que no sea la de la tristeza y el dolor, una emoción que ya venía abrazando desde el comienzo de su obra, pero que en Lagar ya es un hecho absoluto, dice en el poema “Luto”:

“ (…) Sobre hombros, sobre espaldas,
echó hojazones y ramas,
y en tres días estuve cubierta,
rica de él como de mi sangre.
¿Dónde me palpan ahora?
¿Qué brazo daré que no sea de luto? (…)”

De esta manera, hoy que tan en boga está en nuestro país la necesidad de recuperar la memoria histórica, la obra, tanto poética como en prosa, de Gabriela Mistral nos ayuda a recorrer la primera mitad del Siglo XX, mostrándonos las atrocidades cometidas y apelando a que no vuelvan a ocurrir, esperanzada en pequeñas luces de humanidad para que otra fortuna nos depare el futuro.

La obra de la poeta nos ayuda a recorrer la primera mitad del Siglo XX, mostrándonos las atrocidades cometidas

Y a propósito de Chile hoy, recuperar a Mistral es también recuperar nuestra memoria cultural, nuestra identidad más íntima. A lo largo de toda su obra se puede apreciar el profundo amor que sentía hacia su Patria, quizás el libro que mejor lo plasma es el póstumo Poema de Chile (1967 1º Edición – 2015 última edición extendida), que vendría a ser quizás un equivalente al Martín Fierro de Argentina, es decir un poema épico, fundacional y reflejo directo de toda una identidad latente, que sin embargo incluso hoy está lejos de ser reconocido como merece. El viaje de una mujer fantasma, un niño indígena y un huemul, por todo Chile desde el desierto norteño hasta los hielos patagónicos, esquivando los poblados y la historia bélica (exceptuando el genocidio indígena), pero recorriendo esplendorosamente la naturaleza enorme y bella que se extiende por la larguísima geografía chilena.

Trazos de una realidad autóctona que permanece en el tiempo, el viaje es un aprendizaje épico vigente hoy y siempre. Junto a los personajes es posible una unión quizás de todos nosotros, independiente de nuestra temporalidad o momento histórico. Y de parte de Gabriela Mistral, el haber escrito este libro que reinventa a una nación, es sin duda un acto político íntimo, es la redacción de la Carta Magna de nuestra identidad, redactada aquella a la que hoy le conmemoramos su septuagésimo aniversario del premio que otros le fueron dar, bajo otros ojos de reconocimiento, y que del lado de acá del mundo todavía no hemos sabido escuchar.

Queda finalmente hablar del legado inédito, hallazgo ocurrido en 2007, donde se develó que gran parte de la obra de Mistral estaba aún oculta en miles de manuscritos, y que la tarea de recuperarla estaba pendiente. Así apareció Almácigo (2008) y seguirán apareciendo aun más. Muchos mistralianos hemos trabajado arduamente para cumplir con la tarea pendiente que nos dejó Mistral, y consumar la labor inconclusa que es una deuda con ella y con todo el país, y a pesar de que parte de la faena sigue irresuelta, esperemos que esta efeméride sea el principio de los mil pasos de gigante que aun nos quedan pendientes con Mistral.

Autor: Diego del Pozo (1 Entradas)

Magíster en Literatura y estudiante de doctorado en Patrimonio cultural en la Universidad de Helsinki, Finlandia. Es editor de los libros de Gabriela Mistral "Poema de Chile" y "Por la humanidad futura" (ambos publicados por La Pollera Ediciones).


3 comentarios para “¿Por qué Gabriela Mistral hoy?

  1. Palomeque Norma

    Al fin encuentro a alguien que le da la importancia que se ganó a pulso la escritora más hermosa de América, a quien quizás por su aspecto físico muchos no quisieron investigar su belleza interior e intelectual. Recuerdo que en la primaria,cuando nos entregaban los libros, lo primero que hacía era hojear el de «Lengua Nacional» y buscar los poemas, pero primero, los de Gabriela Mistral. Los leía una y otra vez. Sentía que la amaba. Un día que fui a la papelería del pueblito a comprar una biografía (eran figuritas como de cuatro por cinco centímetros que tenían la fotografía del personaje enfrente y los datos atrás), el tendero me dio el paquete para que yo misma buscara; iba viendo, estaba muy entretenida, viendo el frente y volteando rápidamente para ver el nombre, Agustín de Iturbide … Banito Juárez … : Josefa Ortiz de Domínguez … y, ¡uy!,¡y esta qué! parece una bruja, pensé, y cuando volteé, ¡Dios! ¡no puede ser! «»Gabriela Mistral» y entre paréntesis, Lucila Godoy … poetisa Chilena ….. No podía perdonarme por lo que dije, Con los ojos llorosos terminé mi búsqueda, llevé la biografía que necesitaba y también la de Gabriela Mistral, y en mi casa hice una oración para que Dios me perdonara y también ella. No teníamos televisión y nunca había encontrado un libro en donde apareciera su fotografía. Así que la había idealizado con un rostro diferente. Hasta la fecha sigue siendo mi poetisa preferida y me ha inspirado para escribir. Porque escribo poemas como entretenimiento. Es lo que más me gusta hacer en mis ratos libres. Felicidades Maestro Diego, y gracias por dedicarle su tiempo a la Maestra Lucila, por difundir sus escritos, muchos niños se lo van a agradecer en el futuro. : ,

  2. Roberto Salinas Morán

    Felicitaciones Diego por poner sobre la mesa el tema de Gabriela en el chile de hoy, Yo curso un Master en la Universidad de Barcelona, y ese precisamente es el tema que quiero desarrollar. Me parece muy interesante tu punto de vista, leeré tus libros y espero después tener la oportunidad de conocerte y compartir ideas al respecto.
    Cordialmente.
    Roberto Salinas

  3. Soy Chilena, me encanta Gabriela Mistral les agradezco a todos por mantenerla vigente, es una deuda nuestra enorme a Gabriela.

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