Puño y Letra: Milton Mahan

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Milton Mahan, ex Dënver, actual solista con su alter ego Milton James, no solo ha estrenado Pop Barroco, una primera entrega de lo que será una trilogía de EPs, sino que además inaugura nuestra sección Puño y Letra, en la que indagaremos la influencia que los libros y su lectura han tenido en artistas de otras áreas y cómo se ha concretado eso en sus obras.

Si las canciones del recientemente extinto dúo de San Felipe, Dënver, fueran una novela, sería una de personajes adolescentes, abrumados hasta la convulsión por sus emociones, extraviados en un pueblo de provincia, árido y arisco, en la búsqueda incansable de una revelación que desconocen cómo reconocer. En algún punto de la historia, los personajes escaparían, a escondidas de sus padres, guiados por el instinto y la necesidad de encontrar un lugar acogedor en el mundo y se refugiarían en una lejana y afiebrada fantasía de amor salvaje y sin prejuicios, se rodearían de bikers, vampiros y gimnastas. Sin embargo, esta historia no tendría un final feliz, porque no hay finales felices posibles, en ese escapar, algo en ellos se habría fracturado, dejándolos perdidos y solos, acompañados por un puñado de canciones tristes y bailables, en medio de una discoteca vacía, a la espera de la próxima aventura.

–Vivo por acá cerca –indica Milton Mahan, del lado de la pileta en el café literario del Parque Bustamante, su bicicleta aguarda a un costado, unos estudiantes en sus uniformes de colegio, besándose, jugando y escuchando reggaetón, serán los personajes incidentales de este capítulo. Son las 10:15 de la mañana–. Podríamos corrernos más hacia el sol, hace frío.

Milton luce entusiasmado, sabe que hablaremos de libros, según lo acordado previo a esta entrevista, reconocerá su gusto por la lectura en varias ocasiones, durante nuestra conversación. Desde fines del año pasado ha decidido adoptar un nuevo nombre, el de Milton James, para desarrollar su nuevo proyecto musical, epílogo de lo que fue el dúo que formó junto a Mariana Montenegro y con el que dio vida a cuatro discos, reconocidos y valorados dentro de un momento en que el pop chileno llamó particularmente la atención. Pop Barroco, la primera muestra de una serie de tres EPs, que se reunirán bajo el título de Pretemporada, podría ser una continuación natural de su paso por Dënver o una rebelión contra su propia historia: “Todavía me lo estoy preguntando”, reconoce. “Musicalmente no puedo decir que sea completamente distinto, el productor de estas canciones, Fernando Herrera, ha ayudado a distanciarme, por eso se llama Pretemporada, porque es una introducción a algo que quiero desarrollar aún más, en profundidad, es un disco de transición, espero ya en el segundo tener las cosas más claras”.

Dënver. Créditos: Francisca Alvarez/ Se siente Valpo.

– Venía escuchando Pop Barroco ahora, es un ep de tres canciones que será parte de algo más grande, como un disco conceptual por entregas ¿cómo lo calificarías tú?

– Es un disco que fue gestado en casi dos años, entonces fuimos tirando las canciones en cada mundo y ahí fue saliendo esta idea de separarlo como en movimientos artísticos. Yo estudié arte, me salí al primer año, no terminé por muchas razones, pero en verdad me hubiese gustado terminar, entonces creo que la vuelta era vincular el disco con estos otros discursos, darle otra lectura, más allá de solamente subir canciones. Separamos el disco en tres movimientos que después juntaremos en un solo disco, primero Pop Barroco, el segundo que sacaremos en mayo que se va a llamar Pop Impresionista, y un tercero del que aún barajamos el nombre, hay interludios que van hilando cada uno de estos momentos. Tomamos elementos de la música docta, no puedo negar que una influencia para mí es Bryan Wilson, que es como también está configurado su disco Smile, como movimientos musicales.

– Y de alguna forma es una suerte de investigación en el pop, ¿no?

– Eso he indagado todos estos años, en la producción, desde mi visión, pero sí. Las estructuras, cómo funcionan, el manejo técnico en una canción pop, son cosas que uno investiga cuando uno se mete en un disco. Por eso está el prefijo pop, porque tiene esa vestidura, pero al mismo tiempo indagamos en otras cosas más ajenas como lo barroco, por las texturas, alegres, el segundo por el impresionismo, las instrumentaciones y las imágenes que te da esa música.

– Es bien variado igual, lo que nos muestras en estas canciones, hay por ahí sonidos más similares a Dënver, en esta veta pop con música disco, por otra parte la balada de tema amoroso en “Tu pelo peinar”, y “Tanta devastación”  que por ahí la describen como progresivo pero que me parece más cercana a una rapsodia, una canción que cambia de estructura a medida en que avanza. ¿Cómo llegaste a cada una de ellas?

– El trabajo fundamental fue dar con la textura adecuada para cada canción, hacer una canción pop que parezca diferente. “Tanta Devastación”, por ejemplo, siento que no es una canción tan progresiva ni tan distinta, podría ser bien convencional, pero al ir quitando elementos y agregando otros, te sugiere algo distinto. También pasa en “6,6”, en donde el coro final es el que estalla, quizá se nota menos la dilatación en su introducción, pero en ambas hay atmósferas, sugerencias de ritmos, generando que la canción esté en parte empantanada. Ambas, también, juegan con eso apesadumbrado que al final explosiona. Sobre “Tu pelo peinar”, me han dicho harto que es como romántica, quizá fue error mío y me quedó así, para mí es más existencialista, también tiene está esta idea de la sugerencia, de invitar a viajar, jugar con esta idea de viaje en el tiempo, de pensar el mundo en dos mil año más. Lo primero que suena es el motor de una nave, uno que se mantiene constantemente, que acelera a medida que la canción se va desarrollando. Como productor me muevo por estilos que a veces no pegan mucho, pero para mí es la atmósfera y el relato lo que junta finalmente distintas canciones.

«A César Aira lo encuentro impresionante porque habla de todo, sus libros son narrativa, ensayo y mete muchas cosas personales. Ema, la cautiva (Literatura Random House) me encantó, como todos los libros de Aira, vuela la cabeza».

– Hay una intención de darles una narración a las canciones, al menos con este proyecto, como dices un viaje.

– Para mí es muy importante la narrativa en la música, que puede ser poética o narrativa pura, que viene de un gusto personal por la literatura, quizá de un pequeño sueño de infancia de dedicarse a escribir, que finalmente fue enfocado hacia la música, y ahí sí, busco formas de narrar, de contar, de acompañar mi lenguaje rítmico y musical. He sido muy influenciado por la literatura.

– Bueno y en ese lenguaje, también están las letras, ¿cómo las trabajas?

– Dedicándoles mucho tiempo, por un lado me gusta lo más poético, la sugerencia y la construcción de imágenes, pero también a veces me pongo más narrativo y quiero contar una historia y desarrollar personajes. En ese sentido, “Tu pelo peinar” es más una narración, hay dos personajes que hablan, que viajan. “6,6” es más poética, más de sensaciones, hay un par de imágenes que tomé de mi adolescencia, la escribí en un momento en que pasaban estas noticias en la tele sobre una posible guerra de Estados Unidos con Norcorea, había como una especie de paranoia de que iba a estallar la tercera guerra mundial, e iba en el metro y vi a un niño conversando con su mamá y le decía que estaba muy emocionado porque quizá va a empezar la tercera guerra mundial y vamos a poder vivirla. Entonces, esa idea de ¿dónde te escondes si llega a ocurrir algo así? la dejé para el coro, que tiene esta cosa de recogimiento, pero la canción no habla de eso, sino de protección, de recuerdo y añoranza, la poesía hizo ahí su juego.

– ¿Y eres como de encontrar inspiración en cosas cotidianas como en este viaje en metro?

– Hay distintos métodos, creo que no me funcionaría solo uno, lo agotaría. A veces, un cuento, otras, un libro, o un video en youtube me detona algo. Sí, trato de anotar todo, tengo hartas agendas para apuntar ideas que podría desarrollar.

– ¿Qué te produciría ganas de escribir inmediatamente?

– Ah, pero es muy difícil responder eso (risas).  Hace algunos años, a través del cine, me empecé a dar cuenta de que me interesa la poesía de las cosas. Cuando me metí más en el cine más poético, más contemplativo, ese cine que no te da respuestas en la pantalla, sino que tienes que buscarlas en ti. Cuando ves un plano de diez minutos en que no pasa nada y te genera una ansiedad porque te obliga a analizarte a ti, eso me hizo darme cuenta de que en todas las cosas, como una conversación, un plato de comida, una pintura, de pronto encontrái el momento poético. Me ha pasado mucho con el cine, de pronto hay películas que son una lata, pero hay una escena que te genera algo y dices ¡oh! Creo mucho que el arte nace de una anécdota, se lo he leído a hartos artistas, que hacen una obra completa por solo un momento que querían contar: un tratamiento de luz, una escena, por algo muy puntual. Encontrar eso puntual en lo que nos entrega el mundo o la naturaleza. Cuando encuentras eso, te empiezas a obsesionar, a buscar esa poesía.

– ¿Una suerte de ojo artístico para mirar el mundo?

– No sé, probablemente todos lo ven. El físico que está tratando de dar con su fórmula matemática, también está en la búsqueda de la poesía, a través del método científico. El que construye con su arquitectura, también usa poesía en el uso de los espacios, no necesariamente tiene que ver con el mundo artístico.

Siouxsie and the Banshees fue una banda británica formada en 1976. Pioneros del movimiento post-punk su música continuó evolucionando hacia el rock alternativo en sus álbumes y hacia el pop en sus sencillos. Fuente: Wikipedia. Créditos: Spotify

– Dënver se caracterizó por sus letras algo coquetas, entre lo adolescente como marginación y la indefinición, de querer y no querer al mismo tiempo, la dualidad de ser y no ser.

– Quizá algo de mi personalidad se proyectó en eso. Cuando era más joven me metí harto en la música más contestaría, me gustaba mucho el punk, y por ahí eso me produjo cierta disconformidad, después enganché con el pop y produjo una contradicción en mí, este sentido crítico del punk pero con el gusto absurdo por la fantasía del pop, como que quería ver arder el mundo pero también encontrar la felicidad.

– ¿Y cómo fue ese cambio del punk al pop?

– No fue de un día para otro, te influye mucho tu círculo de amigos, sobre todo viviendo en San Felipe, con internet recién apareciendo. Descubrí el post punk, el new wave, bandas como Pixies, Sonic Youth. Luego vino Siouxsie and the Banshees y The Cure, entonces esta cosa rabiosa se convirtió en algo más sofisticado. Siouxsie tiene discos de muy buena producción, donde intentó hacer pop, se metió en la electrónica. “Peek a Boo” pa mí es una fantasía de producción muy oscura. Luego hago el salto a The B-52’s, una cosa bien festiva, con un imaginario lúdico, muy sesentero, con muchos colores. De ahí me metí en la onda noventera del pop británico, fui fan de Pulp, de Suede.

– Hasta ahí, si bien es pop, sigue siendo de guitarras, ¿en qué momento pasas a apreciar la música hecha con máquinas?

– Aprendí a tocar guitarra con Nirvana, pero nunca pude tener una banda así en San Felipe. Con Mariana intentamos hacer agrupaciones pero nadie quería hacer ese tipo de música, todos querían hacer punk o metal, para apalear eso, me metí a hacer bases en el computador, a los 18 años, ese fue otro mundo que desconocía, no había indagado en la electrónica, tuvimos que hacer encajar esa guitarra con el computador. Algo que tengo hasta el día de hoy.

– Me imagino que por esas fechas empezaste también a encontrarte con esos libros que te marcarían, no solo como letrista, sino en tu identidad.

– Sí, en mi adolescencia me influenció mucho la novela Qué viva la música (Penguin), de Andrés Caicedo. Me sentí muy identificado con esta sensación de marginación que tenía Caicedo en su Cali, me pasaba lo mismo en San Felipe, esta cosa de estar aislado, de sentir que estaba pasando todo en el mundo pero aquí nadie se enteraba. Llegué a ella por amigos, con quienes nos prestábamos libros, habíamos leído de él en la Zona de Contacto, Fuguet hablaba mucho de él.

– ¿Qué otro libro te marcó?

– Drácula, de Bram Stoker, lo leí en una época muy oscura y muy adolescente de mi vida, me parece genial que esté escrito con solo cartas, pareciera que no falta nada, que es perfecto, y muy divertido. Al principio me preguntaba: ¿se podrá mantener toda esta historia a través de esta simulación de cartas? Y sí, po, todo el rato, me voló la cabeza eso. Creo que toda esta cosa del vampirismo que después, por el cine, cayó en un cliché, en su sentido más profundo trata sobre absorber a la otra persona, me pareció súper actual, más alejado de la idea monstruosa que se nos ha transmitido hoy del vampiro, una necesidad de compañía, de no sentirse solos, me encantaría releerlo hoy. (Con Dënver) tengo una canción que se llama “Los Vampiros”, que habla de eso, no de la caricatura de los vampiros, sino de querer estar con los amigos, Caicedo también hablaba de los vampiros, estos personajes de pueblo que aparecen en la noche.

– ¿Y qué estás leyendo actualmente?

– Ahora estoy leyendo otras cosas, muy distintas. Soy muy fan de Yukio Mishima, quien hizo un ensayo de su libro favorito que pasó instantáneamente a ser mi libro favorito, El Hagakure (Yamamoto Tsunetomo), que es el código de los samuráis, un libro fundacional, de esos que te dan ciertos patrones para vivir, es muy interesante leerlo porque tiene contradicciones en sí, tiene cosas muy sensatas, hay que pensar en cómo aplicarlo según la época, es muy entretenido, sobre todo esa búsqueda de soluciones que a veces no encuentra. Es muy alejado al mundo de la narración, pero pasa que la narración, a veces, lo leís una vez y se agotó, en cambio El Hagakure lo tengo en el estudio, y tengo esta ley de que, cada día, al llegar e irme, leo un capítulo. Porque creo que, para ir teniendo disciplina, el cerebro es como un vinilo, y hay que ir marcando ese surco.

– ¿Te aburrió la narrativa?

– He estado leyendo más ensayo, he leído poca ficción, para este disco leí, de hecho, harta física, pero a César Aira lo encuentro impresionante porque habla de todo, sus libros son narrativa, ensayo y mete muchas cosas personales. Ema, la cautiva (Literatura Random House) me encantó, como todos los libros de Aira, vuela la cabeza, él dice harto que tiene una forma de producir su literatura, mediante el auto boicot, yo trato de replicarlo en mi música. Me interesa esa idea, llega un momento en que ciertas estructuras ya fueron hechas y son grandiosas, pienso en los clásicos, y la forma de reaccionar a eso, y poder crear algo nuevo,

Autor: Daniel Hidalgo (2 Entradas)

Profesor y escritor (Valparaíso, 1983), es autor de "Canciones punk para señoritas autodestructivas" y de la novela "Manual para robar en el supermercado". Ha escrito en Paniko, Zona de Contacto, El Mostrador y El Dínamo. Hoy inaugura una nueva sección: Puño y Letra.


Un comentario para “Puño y Letra: Milton Mahan

  1. Fabiola

    Gracias!!!
    Fue un agrado leer su interacción.
    Éxito a Milton y a Puño y letra.

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