Las aventuras agrícolas de un cockney

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Autor: Virginia Woolf Año: 2017 Editorial: Nórdica Libros Reseña de: David Agurto

Virginia Woolf es considerada una de las grandes escritoras inglesas de todos los tiempos. Siendo una figura destacada y referente dentro del modernismo,  escribió de todo, ensayos, novelas, teatro, cartas, relatos breves. La doble publicación de Las aventuras agrícolas de un cockney y su secuela Las aventuras de un padre de familia (Nórdica Libros, 2017), por primera vez en español, se enmarca en estos últimos. La genialidad de la autora se refleja en estas dos novelas cortas que en suma no alcanzan a tener cien páginas, pero que desbordan calidad narrativa, humor y diversión. Tal vez, para muchos no sea Woolf la dueña de ambas historias, ya que, carecen de su temple oscuro, pero se entiende al conocer que estos relatos fueron escritos cuando Virginia tenía solo diez años y aún se apellidaba Stephen.

Cockney, tal como explica Ainize Salaberri quien traduce los relatos, se refiere de forma despectiva a las personas del bajo Londres, caracterizándolos como ignorantes y de costumbres rurales. Las aventuras agrícolas de un cockney son más bien las desventuras de un hombre recién casado que quiere escalar socialmente. Sin embargo, no tiene mucha noción de cómo lograrlo, y con su esposa, deciden comprar una granja. Aquí parte lo gracioso, el protagonista no tiene idea de agricultura ni de animales. Saca media pulgada de leche de su vaca, pensando que es la máxima cantidad que puede dar, la vaca se muere, lo engañan al comprar un perro callejero haciéndole creer que es de raza. Y a pesar de su ignorancia logra su objetivo de ascendencia social por una casualidad, una tía muy pero muy lejana, se muere y le deja en herencia una gran cantidad de dinero.

Fuente: http://www.maitegurrutxaga.com

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La secuela Las aventuras de un padre de familia comienza en otro escenario. En el campo ya tienen una criada encargada de los quehaceres del hogar y un campesino que hace funcionar la granja y cuida de los animales. Han pasado tres años y el matrimonio ahora vive en Londres en sus afueras. Además ha crecido la familia, ya que, han tenido un bebé, la mayor calamidad para este hombre. Sin duda, la ironía y el humor crecen en este segundo relato. Se muestra a un hombre egoísta, incapaz de ser padre, que ve a su hijo como un extraño, deseando que jamás hubiese nacido. No le gusta jugar, intenta escaparse al campo para evadir a la familia, no soporta el llanto, cuelga a su bebé de un árbol para poder pasear tranquilo. Una novela breve cargada de crítica social, en especial al mundo masculino, pero que sin embargo, termina de manera cortante, y que claramente, necesita de más capítulos.

Fuente: http://www.maitegurrutxaga.com

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Uno de los elementos destacados de estas dos historias es la radiografía a la sociedad de fines del siglo XIX que hace Virginia Woolf. Por un lado está el hombre que quiere ascender socialmente como ya se ha dicho, y que lo logra sin esfuerzo, gracias a dos herencias que recibe; la importancia del dinero por sobre el conocimiento; el machismo presente. Pero por otro lado, también hay cierta defensa de la mujer. Woolf fue revolucionaria, me parece, que no solo literariamente. En primer lugar, el protagonista, no tiene nombre, se le muestra torpe en los deberes supuestamente masculinos, no sabe ser padre, y es caracterizado implícitamente como un niño. Por otro lado, su esposa sí tiene nombre, Harriet, y si bien está confinada a la casa, exige tener criada y niñera, obliga a su marido a jugar con el hijo, y es ella quien sustenta el lenguaje irónico en ambos relatos, pues se burla constantemente del hombre  y lo regaña siempre al percatarse de sus errores.