Logicomix

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Autor: Apostolos Doxiadis y Christos H. Papadimitriou Año: 2011 Editorial: Sins entido Reseña de: Pablo Espinosa

Puede sonar aburrido dicho así: Logicomix narra la búsqueda de los fundamentos de las matemáticas. Suena menos aburrido si agregamos que es una novela gráfica y si vemos su temática de manera más amplia: Logicomix es sobre la búsqueda de la verdad. El protagonista es el matemático y filósofo inglés Bertrand Rusell (1872-1970), actor central de esta búsqueda que reúne todos los elementos para ser llamada “épica”, no sólo por su ambición, sino porque en el camino algunos perdieron la razón o al menos, en el caso de Rusell, estuvieron muy cerca.

En el siglo XIX se generó una crisis fundacional de las matemáticas. Rusell dedicó gran parte de su juventud a solucionar esta crisis y dotar las matemáticas de pilares sólidos. Lo que buscaba era el conocimiento cierto, absoluto; saber de qué podemos estar seguros sin lugar a dudas. Buscando pilares, Rusell pasó de las matemáticas a la filosofía y luego a la lógica. 10 años le tomó escribir —junto a Alfred North Whitehead— Principia Mathematica, libro que tenía como objetivo construir una lógica sin paradojas para sustentar las matemáticas.

Para abordar esta búsqueda por los fundamentos, Logicomix toma como elemento central una charla que Bertrand Rusell dicta en una universidad estadounidense. En esta charla, Rusell hace un recorrido por su vida no sólo refiriéndose a su evolución intelectual — donde se recrean encuentros con pensadores como Wittgenstein, Frege, Gödel y Schlick—, sino que también revelando detalles de su infancia, romances de juventud, su pacifismo militante y sus fracasos. Es en el aspecto biográfico donde aparece la locura que corre por sus venas —y también por la disciplina lógica— y que siempre temerá.

Imagen interior de Logicomix

La narración se hace más interesante todavía cuando aparecen en la historia los mismos guionistas y dibujantes de Logicomix: Apostolos Doxiadis, Christos H. Papadimitrou y Alecos Papadatos, de origen griego, y la francesa Annie Di Donna. Dentro del mismo cómic introducen la historia e incluso la interrumpen para hacerse preguntas del tipo, ¿entenderán los lectores conceptos como tautología? Se trata de un ejercicio autorreferencial que ha sido usado antes en cómics, como en Maus, de Art Spiegelman.

Logicomix no se presenta como una obra histórica y completamente fiel a los textos autobiográficos que dejó Rusell. Esta es una novela gráfica que interpreta o incluso inventa ciertos sucesos o encuentros para beneficiar la narración. Lo que logra, volviendo un tema complejo y abstracto también un problema humano. A esto se agregan excelentes dibujos, con escenarios y atuendos de comienzos del siglo XX cuidadosamente recreados. La evidente complejidad del tema se sobrelleva, en parte, gracias al cuaderno de notas del final, donde se aclaran algunos términos usados y se añaden las biografías de algunos de los pensadores mencionados.

Es posible encontrar Logicomix en las librerías Prosa & Política y Boabab, de Santiago.