Mi cuaderno de haikus

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Autor: María José Ferrada y Leonor Pérez Año: 2017 Editorial: Amanuta Reseña de: David Agurto

Nunca he entendido los haikus. Comprendo que son poemas breves, que provienen de Japón y que se caracterizan por tratar la relación del hombre con la naturaleza. Sin embargo, me cuesta llegar a las imágenes que proponen estos poemas que casi siempre, alcanzan solo las tres líneas. Tal vez me falta estar en tierras orientales y conocer su cosmovisión para disfrutar de esos pequeños instantes donde una hoja cae del árbol, o una rana salta de un lugar a otro, o una mariposa se posa en tu mano.

Para María José Ferrada, la cosa es distinta. No es extraño que desde su ingenio y sensibilidad poética llegue a un libro como mi cuaderno de HAIKUS (2017), un completo híbrido de géneros ficticios y no literarios. Por un lado, es un libro de poesía donde la autora emula la creación tradicional japonesa, pero por otro lado es una narración, un relato donde Shigeko san conversa con su madre, quien le enseña a escribir haikus. Pero además, es una enciclopedia literaria, ya que, Ferrada recopila una serie de versos de los más grandes poetas nipones. Y aún más, es un libro informativo, un manual de construcción de haikus y un actividario de ejercicios que el lector puede realizar a partir de una serie de recomendaciones.

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Si bien, hay una definición e incluso estructura del haiku, su verdadera esencia está en el relato que construye Ferrada, en la voz de la madre de Shigeko san. Un haiku no solo es un texto poético breve que se compone de tres versos y diecisiete sílabas. Va mucho más allá. El haiku es el instante. La naturaleza dicta las imágenes. “Mira los brotes del jardín, las nubes. Todo está en movimiento ¿lo notas Shigeko san?” señala la madre a la pequeña protagonista. Las hojas que se desprenden de los árboles en otoño, el frío en las manos en pleno invierno, las flores del cerezo en primavera, las coloridas frutas en verano. Todo es material para crear un hermoso poema. Solo es cuestión de observar, escribir y agradecer. Los haikus transmiten el espíritu de cada estación del año.

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Ese espíritu es reflejado por Leonor Pérez en sus ilustraciones. Shigeko y su madre son siempre dibujadas muy pequeñas al lado de la vasta naturaleza, utilizando uno de los recursos más trascendentales en la gráfica oriental. La paleta de colores exhibe cada estación. Ha llegado el otoño, se ven hojas volando en la página, distintos tonos de café y rojo. La primavera se anuncia, aparece el cerezo, la hoja en blanco se ilumina en magenta y el verde de los árboles. Usando técnica de collage y tinta, Pérez logra recrear la candidez del haiku.

¡Un libro ideal para los niños en vacaciones!