Niños

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Autor: María José Ferrada y Jorge Quien Año: 2013 Editorial: Grafito ediciones Reseña de: Germán Gautier

Raúl Armando Sepúlveda Catrileo murió el 12 de septiembre de 1973 en Santiago. Según el certificado emanado del Instituto Médico Legal su muerte se produjo a las 18:00 horas, producto de una herida de bala. El proyectil fue disparado por efectivos de la Fuerza Aérea de Chile, quienes patrullaban en pleno toque de queda la Población José María Caro, e impactó el cuerpo de Raúl y el brazo de su madre, que lo sostenía en brazos mientras cerraba el portón de su casa, ubicada en calle Inés Rivas. El niño tenía 5 meses de vida y falleció en el Hospital Barros Luco.[1]

La reconocida escritora de literatura infantil, María José Ferrada, acude a lo esencial, a la poesía, para urdir un tejido donde los sueños y las fantasías –de cada uno de los niños- van construyendo un relato de la memoria, levantando una voz para rendir homenaje a esa infancia despojada.

Raúl

Su madre le llama pajarito.Y a él le gusta como suena. Pajarito

Niños (Grafito Ediciones) consta de 33 relatos breves. Es la evocación de los 32 ejecutados y un detenido desaparecido –todos menores de 14 años-, que perdieron su infancia a causa de la dictadura militar. El libro no pretende explicar las circunstancias de las muertes, sino que a partir de la documentación recogida en los informes Rettig y Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación su autora, a través de la ficción y la poesía, crea un mundo íntimo para Raúl, Magla, Jaime, Luz, Hugo, Soledad…

“Lo terrible de estos listados de niños violentados es que se siguen confeccionando ante nuestras narices -afirma la escritora-. Los adultos permitimos esta violencia, la prensa permite esta violencia, el Estado permite esta violencia. Cuando leí los informes para este libro tuve pena, pero luego mucha mucha vergüenza, porque yo también soy parte de una sociedad que no ha sido capaz de hacer justicia, una sociedad que se sigue quedando callada.”

Esa rabia que declara la autora contrasta con la vivacidad y sutileza de los textos, que están bien ilustrados por Jorge Quien. Este artista gráfico avecindado en Argentina y ligado al mundo de las historietas, logra con sus trazos sencillos y el uso de tonos azules y la escala de grises, dar cuenta a su manera de las estaciones, los árboles, las hojas, los insectos que pueblan los escritos de Ferrada. Mención aparte merece Grafito Ediciones, quienes lanzan su segundo título de su colección con un libro de cuidada edición y diseño.

Quienes han seguido la trayectoria de María José Ferrada podrán percibir una continuidad con respecto a su libro anterior, Notas al margen (Alfaguara) -con ilustraciones de Francisca Yáñez-, en el cual una selección de noticias globales son hábilmente convertidas en literatura. El constructo realidad-ficción parece haber tenido un mejor logro con Niños, entregando una obra tan emotiva como bella (aun cuando de sufrimiento se trate).

Por último, hay un antecedente en la biografía de María José Ferrada que, tal vez, ayuda a entender la perdurabilidad del libro más allá de un registro poético-histórico: ella trabaja directamente con niños y en último tiempo ha estado realizando talleres de escritura para jóvenes privados de libertad en la comuna de Puente Alto. Se sabe que no son pocos los menores de edad que viven y sufren violencia actualmente, ¿cuántos de ellos coleccionarán buenos recuerdos? ¿Cómo harán para exorcizar los malos? Niños arroja una luz, es un guijarro en medio de la corriente.