Scott McCloud: Cómics para aprender de los cómics

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De visita en Chile el pasado diciembre, el estadounidense Scott McCloud ha dedicado ya tres obras a explicar lo que son los cómics, la forma en que nos comunican y el modo en que son creados. Empleando imágenes y palabras para exponer sus ideas, no ha quedado fuera de polémicas por sus ideas sobre las posibilidades aún inexploradas de las historietas.

scottmccloud

¡Scott McCloud en Chile! ¡Scott McCloud en Chile! Hace unas semanas, sentí que el mundo me gritaba que el famoso Scott McCloud estaba en nuestro país y que yo debía estar ahí para escucharlo. No había opción. Era una especie de obligación moral. Me veía en primera fila, atento y emocionado. Pero el pasado 11 de diciembre, cuando él dio una charla en el Seminario ¿Qué leer? ¿Cómo leer? -organizado por el Ministerio de Educación, la Universidad Diego Portales y la editorial Ekaré Sur- yo figuraba sentado en una sala de profesores, cumpliendo con los aburridos deberes administrativos de cualquier educador chileno en el cierre del año escolar.

Días más tarde, empecé a leer y escuchar los comentarios sobre lo que había sido ese encuentro. En la prensa, una breve entrevista en la que el periodista insistía en establecer un vínculo entre cómic, educación y lectura, mientras Scott McCloud insistía en presentar el cómic como un camino independiente al de la literatura. Más tarde, el vendedor de mi tienda favorita de cómics se fue por el chisme sabroso: McCloud había dejado a los presentes en la sala con los crespos hechos y los libros sin firmar al abandonar rápidamente el salón donde expuso. Y luego, uno de mis tantos jefes me comentó que la charla había dejado a todos los presentes alucinando con las posibilidades de los cómics y lo buen orador que había demostrado ser el estadounidense. Didáctico, entretenido, apasionado: un encantador, dijo mi jefe. Comentarios todos que solo sirvieron para lamentar aún más el no haber podido asistir al seminario por estar… firmando libros de asistencia.

¿Pero quién es Scott McCloud?

Nacido en Boston en 1960, su principal obra como autor de ficción es Zot!, en la que ya se observa el propósito de trascender los géneros que tradicionalmente se han asociado al cómic occidental, es decir, la fantasía superheroica y la caricatura infantil. En Zot! (1984), McCloud parte de una idea nada de original –un héroe joven, sus simpáticos amigos y el enfrentamiento contra variados y pintorescos villanos- pero a poco andar, se aleja de los esquemas preconcebidos y comienza a explorar temáticas que raramente habían sido expuestas en los cómics de la época: la intolerancia, el miedo al futuro, la sexualidad, crisis matrimoniales, inseguridad ciudadana, etc. Y lo hizo con tanta honesta intensidad que el capítulo llamado “Normal”, en el que abordaba la homosexualidad de uno de sus personajes, fue nominado para el Premio Harvey en 1991. Además, escribió algunas historias de Superman, así como la parodia de los violentos superhéroes de los 80’ titulada Destroy! en la que protagonista y antagonista se pasan 32 páginas a golpes sobre la base de un diálogo básico: “¡Destruir!” y “¡Cállate!”.

Pero si por algo es conocido es por haber dedicado ya tres libros a conceptualizar, explicar y cuestionar el cómic como lenguaje, lo que no solo le ha traído el reconocimiento de fanáticos y críticos, sino también la polémica por algunos de sus postulados. Empleando los recursos del mismo medio que analiza, esto es, por medio de un cómic en el que él es el protagonista que dialoga con el lector, Scott McCloud explora la historia del noveno arte y la forma en que su construcción determina la manera en que lo entendemos, estableciéndolo así como una forma de expresión al nivel de la literatura, la música y la pintura. Así, nos lleva paso a paso hacia su visión del medio. Como haría todo buen maestro.

Primera clase: Entender el cómic. El arte invisible (1993)

Definir lo que es un cómic no resulta tan simple como uno pudiese pensar. Y esa es la primera tarea que se impone el autor, llegar a establecer una idea de lo que es este arte. Para él, fundamental es la idea de la secuencia de imágenes y encontrará rastros de esta forma de narración en los albores mismos de la humanidad. Al analizar los cómics introducirá uno de los elementos quizás más atractivos de sus postulados: la importancia radical que adquiere en la lectura la separación entre viñeta y viñeta. Para McCloud, es en ese espacio en el que se da la comunión entre autor y lector, al ser ese vacío el que da un sentido u otro a las dos imágenes que conecta por medio de la participación de quien observa: “Desde las viñetas solo se puede transmitir información visual. Pero entre viñetas ninguno de nuestros cinco sentidos se ve requerido. ¡Y por eso mismo todos ellos se ven empleados!”. En Entender el cómic. El arte invisible, el autor dedicará varias páginas a analizar esta transición y los múltiples significados que puede adquirir en una historia, al punto de señalar: “Nuestra percepción de ‘la realidad’ es un acto de fe basado en meros pedazos”. Y esos pedazos son las imágenes que percibimos al abrir cualquier historieta.

understandingAbordando aspectos concretos de la elaboración de un cómic, tales como el tiempo (¿habían pensado alguna vez que en los cómics el tiempo ES el espacio? Yo, al menos, no) o los pasos que debe seguir un creador desde la idea hasta el producto acabado, el estilo en que expone su visión sobre lo que es el cómic resulta clara y directa, alejada de complejidades filosóficas o extremadamente técnicas. El dibujo que emplea le permite ir ilustrando aquello que expone lingüísticamente, al tiempo que a lo largo de toda la obra se percibe un humor cordial que agradece uno como primerizo en la materia.

Quizás uno de los puntos de su trabajo que más conflicto generará posteriormente es el intento de definición de arte que presenta. Para McCloud, el arte es cualquier actividad humana que no sea resultado de ninguno de los dos instintos básicos de la especie humana, es decir, la supervivencia y la reproducción. Para muchos, este acercamiento al arte resulta simplista y peligroso, al abrir las puertas a todas esas actividades que realizamos sin un propósito definido. Sin embargo, el autor también afirma que el arte “es nuestra manera de afirmar nuestra identidad como individuos y escapar del estrecho papel que nos ha asignado la naturaleza”.

Segunda clase: La revolución de los cómics (2000)

Tras la publicación de Entender el cómic. El arte invisible, Scott McCloud fue considerado uno de los responsables de la progresiva aceptación de los cómics en los círculos académicos e intelectuales, si bien él siempre reconoció la importancia fundamental de los creadores que lo antecedieron (Will Eisner, Jack Kirby, Art Spiegelman, entre otros). Esto no quitó, por cierto, que su obra despertara cierta polémica incluso entre sus mismos compañeros de lápices. Algo comprensible, siendo que era un pionero al definir lo que no se había definido.

La revolución de los cómicsAl llegar el nuevo milenio, publicó la secuela de su obra, esta vez partiendo de la base de que el noveno arte ha sido históricamente limitado en sus infinitas posibilidades. De ahí el título: para McCloud ya es tiempo de que el cómic viva una revolución. Y no solo una: ¡doce son las revoluciones de las que según él los creadores de historietas deben hacerse cargo! Así, en lo que para muchos fue un verdadero manifiesto, señala la urgencia de que guionistas y dibujantes ahonden en su conexión con las consideradas “artes mayores” con las que el cómic se le emparenta, es decir, la literatura y la pintura. Se deben dejar atrás los esquemas repetidos hasta el cansancio y explorar los caminos literarios y visuales tal como han hecho escritores y pintores a lo largo de la historia. En un ataque directo al funcionamiento de una industria estancada, McCloud se refiere al injusto trato de las editoriales con los creadores en relación a los derechos de autor (recordemos que los creadores de Superman vivieron en la pobreza toda su vida mientras la editorial… ya sabemos, ¿no?). Y aborda también la necesidad de abrir el mundo de los cómics a la inmensa variedad de seres humanos que existen en el planeta, reflexionando sobre el machismo inherente que parece existir en la industria y en la fanaticada del cómic, así como la poca visibilidad de las minorías étnicas, religiosas y sexuales. Según él, esta revolución implicaría la apertura de los géneros que el cómic principalmente trata (superhéroes, superhéroes y más superhéroes) a la diversidad infinita que podría llegar a abordar. Como se ve, lo que hace Scott McCloud en La revolución de los cómics es un llamado a atreverse a liberar al cómic de las ataduras culturales y económicas que lo han mantenido sujeto a una visión reduccionista. Es un llamado idealista en muchos casos, si bien deja en claro que no se puede esperar mucho de la misma industria y pone su confianza en las editoriales pequeñas e independientes que se atreven a innovar formal y temáticamente.

Al abordar las tres revoluciones que tienen que ver con el desarrollo de los cómics digitales y su comercialización, Scott McCloud se empantana en explicaciones que resultan pesadas y difíciles de seguir, lo que espantó a muchos de los lectores que habían valorado la exposición sencilla y directa en su anterior texto. Y como todo manifiesto, La revolución de los cómics generó reacciones, algo que el mismo autor ha manifestado era su intención ya con Entender el cómic. El arte invisible: iniciar un debate entre creadores, lectores e industria que enriqueciera a todos. Hoy, pasados ya casi 15 años de su publicación, resulta interesante repasar las doce revoluciones que propuso y ver cuánto y cómo ha cambiado el panorama.

Tercera clase: Hacer cómics (2006)

El mismo Scott McCloud se hizo cargo de la mala recepción que tuvo su segundo trabajo teórico. En una parte de Hacer cómics se ríe de sí mismo y de lo difícil que fue para muchos lectores seguir sus razonamientos sobre el impacto de la tecnología en el mundo de las historietas. Y este pequeño chiste le permite mostrar de qué forma los distintos elementos de un cómic se integran a la hora de contar una historia. Porque ese es el propósito de Hacer cómics: ser una guía práctica para quienes están interesados en elaborar historietas, tanto para dibujantes como para guionistas. Así, es una especie de manual que va repasando los elementos básicos de la construcción de personajes, encuadres, perspectiva, expresiones faciales, secuencia narrativa, etc. Todos, aspectos concretos y ya vistos en muchos textos que enseñan a dibujar o componer una página. Se aleja de los esfuerzos de teorizar sobre lo que son los cómics, lo que deben ser y la forma en que deben ser leídos, para centrarse en aspectos prácticos como las distintas herramientas que pueden emplear los dibujantes (desde las tradicionales a las digitales) y ofreciendo una serie de ejercicios para los autores principiantes.

Hacer cómics

Siendo la menos intelectual de sus tres obras aquí presentadas, Hacer cómics cumple con el propósito de entregar trucos y estrategias para quien quiera iniciarse en la elaboración de historietas, pero carece de mayor vuelo reflexivo. Quizás sus dos capítulos finales, en los que trata sobre la necesidad de construir un estilo propio y reflexiona sobre el actual momento de la industria, resultan los más interesantes para quien no quiere dejar el cómodo lugar del lector, ya que en ambos plantea una visión personal sobre los tipos de creadores o de estilos que existen, al tiempo que valora y hace un último llamado a los nuevos artistas. Deben zafarse de las reglas escritas sobre el cómic (incluso las que él mismo ha propuesto en sus tres libros) para superar a los creadores de la generación a la que McCloud pertenece. Así, este volumen tiene al cierre un cierto aire de maestro dando el paso a sus discípulos, sensación acrecentada por la nueva figura con que él mismo se representa: más redondo y con canas en las sienes.

Lo que aprendemos de Scott McCLOUD

Más allá de las polémicas de las que ha sido causante y objeto, el hecho de que McCloud emplee el mismo lenguaje de los cómics para reflexionar sobre ellos resulta atractivo e innovador. Y exigente, también, al obligar al lector a desentrañar muchas veces las conexiones existentes entre el dibujo y la palabra que lo acompaña. Es una forma directa de mostrar al lector lo que el artista piensa sobre el medio que los comunica. Y si además lo hace con la claridad y calidez que recorren los tres libros, resulta un acercamiento didáctico para el lector que quizás no conoce tanto sobre el tema, ya sea por desinterés personal, por el menosprecio cultural del que es objeto o por la falta de material al respecto. Y es quizás este último uno de los principales aportes del estadounidense: haber sido capaz de plasmar en palabras e imágenes el amor que a todas luces él siente por el trabajo que ha realizado toda su vida. Como un profesor dedicado que expone con pasión aquello que conoce y que desea compartir con otros para, quizás, encontrarse con ellos. Como un profesor que considera a sus alumnos inteligentes y, por lo mismo, les exige construir en conjunto una nueva concepción del mundo que le rodea. Y luego, les da la libertad para cuestionar todo lo aprendido.

Y mientras tanto… yo firmaba libros de asistencia. Como todo profesor.

Autor: Rodrigo Costas (21 Entradas)

Licenciado en Literatura de la Universidad Católica de Chile. Es fanático de los cómics desde niño. Además, pinta, ilustra y escribe. Ha ganado diversos concursos de cuentos. Actualmente trabaja como profesor.


3 comentarios para “Scott McCloud: Cómics para aprender de los cómics

  1. Catalina Echeverría

    Rodrigo, te agradezco el completo recorrido por la obra de Scott. Está muy bueno.
    Tuve la suerte de verlo en la UDP, y me sentí dentro de una charla TED. Y es chistoso, porque él precisamente tiene charlas TED y puedes encontrar mucho de lo que vimos ese día en una de ellas. Te recomiendo la revises en: http://www.ted.com/talks/scott_mccloud_on_comics

    Saludos!

  2. Wendy Profesora

    Me pareció muy interesante su artículo, recién lo descubrí, creo que las ideas de McCloud es fresca e innovadora, considero que todos los profesores deberíamos involucrarnos más con estos temas, porque las generaciones de ahora esperan y exigen más de nosotros. Rodrígo espero que siga siendo profesora y sobre todo siga en esta lucha encarnizada a la que nos enfrentamos los profesores para ser innovadores y no morir en el intento, porque siendo honestos en el sistema educativo conductista que prevalece en muchas escuelas sobre todo en educación básica, es complicado salirnos con la nuestra, en un sistema tan tradicionalista, lo digo porque en el instituto donde doy clases mis niños de 14 o 15 años prácticamente tienen que pedir permiso hasta para respirar, triste pero cierto, sin embargo me salí con la mía e hicimos una historieta por equipos y tengo alrededor de 40 comics para hacer una pequeña exposición interna, en las historietas los chicos demostraron que un comic puede servir para ser critica, pero con una intensión propositiva. Saludos desde México.

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