Seis preguntas a Juan Lima (y dos poemas)

A A
Recortada

El poeta Juan Lima nació en El Perdido, una localidad de la provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1944.

Hay varias comunidades
subterráneas de rabanitos
fabricando vitamina C
la remolacha, el repollo, el brócoli
usan computadora
los rabanillos no

se manejan solo con minerales
y logran destilar un jugo
de color picante
escriben la fórmula en la tierra
(y después la borran)

los rabanitos trabajan todo el año
-llueva mucho o no llueva nada-

vienen del futuro
van al invierno pasado.

(de Botánica poética. Calidoscopio, 2015)

Hacer una entrevista tradicional a Juan Lima, sería lo que menos le gustaría a Juan Lima. Porque es el menos tradicional de los poetas, diseñadores e ilustradores de Argentina. Entonces intentaré hacer una entrevista que le guste: para presentarlo diré que Juan Lima es poeta, pero que sobre todo es un experto en rabanitos, en baobabs y en gatos. ¿Dónde aprendió la poesía que cuenta, a veces con palabras y otras, con imágenes? Donde la aprenden todos los poetas: en almanaques, en historietas y en los sueños que tenía a hora la siesta.

Cuenta: “Soy hijo de una modista y de un esquilador de ovejas, cero libro, otra poesía. En mi casa estaban —todos los años renovados— los almanaques de la fábrica Alpargatas, con las impactantes ilustraciones de Molina Campos. Imágenes inspiradas en el mundo gauchezco con un desborde de humor caricaturezco y cromático que se conectaba mucho más con el expresionismo que con lo naif. Esos almanaques fueron la primera hemeroteca y la más visitada exposición permanente en el museo imaginario de mis primeros años. Si mis marcas de infancia no estuvieran hundidas en aquellas siestas polvorientas de pueblo, me pregunto qué razones tendría hoy para pensar imágenes y hacer poesía”.

La verdad es que esta entrevista está quedando un poco desordenada, pero creo que eso no le importará mucho (se me estaba olvidando contar, a quiénes aún no lo conocen, quién es y qué hace. Aquí va: nació en El Perdido, una localidad de la provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1944. Realizó sus estudios en la Universidad Nacional de La Plata y  ha publicado decenas de libros con sus ilustraciones. También objetos, poesía visual, afiches y diseño editorial.  Fue director de Arte de las revistas de Ediciones de La Urraca: Humi, revista infantil; Fierro, revista de historietas y Raf, revista sobre artes visuales. Todas publicaciones que marcaron época en el mundo del dibujo argentino).

Los libros

La lechuga, la manzana, los tomates, todo tiene en el interior un poema y Juan no se queda tranquilo hasta encontrarlo. Así lo demuestra en su entrañable Botánica poética (Calibroscopio 2015), gracias al cual nos enteramos que la almendra es cálida como una casa, que el aguaribay es un pimiento falso y que en marzo los árboles juegan a las estatuas con otros árboles.

Avanzando por las páginas también recordamos otra cosa (una que los niños saben): no solo con palabras se puede hacer poesía. Porque en este libro cada poema está acompañado de una pequeña instalación vegetal, que el mismo Juan hizo y fotografió para el libro.

—¿Qué opinas de la poesía para niños en general?

—Me parece que hay un proceso renovador de crecimiento y construcción de nuevas poéticas, que otros poetas furtivos asumen el riesgo de trascender el mero oficio, y que nos proponen momentos de incertidumbre con el lenguaje y la creación. Y editores que acompañan y estimulan. Como te darás cuenta, tengo una mirada muy sesgada, trato de responder tu pregunta desde la simpatía. Lo otro es poética pasteurizada, el loop del mercado.

—¿Crees que a los niños les gusta la poesía?

—¡Sí, sí, sí, totalmente! Para ellos es el tiempo de los sueños, están abiertos a la musicalidad y al delirio del lenguaje poético. Solo hay que rascarles delicadamente la corteza e invitarlos a jugar, los chicos se desviven por la palabra.

Aún en estos tiempos, saturados de consumo y sobreestimulación, donde a un click de distancia y en pocos segundos, podemos observar el océano salitroso de Ganímedes o el hallazgo de un hueso de mamut en la boca de un perro fosilizado hace trillones de años, el vínculo niños-poesía sobrevivirá. Siempre habrá alguien que con la máquina de cortar el césped escriba un poema dedicado a los parapentistas, (dice el poeta). Y eso les encantará a los niños.

Botánica 2

Según Marianela Trovato, el libro Botánica Poética “es una invitación a dirigir una mirada de asombro que desnaturalice lo cotidiano”

Así lo ha visto Juan Lima en las escuelas públicas de distintos lugares de Argentina, a las que va y en las que ha logrado no solo mostrar su poesía sino que lo más importante: leer junto a los niños “esa partitura no escrita, para instrumentos diversos que forma una música rara y divertida”, es decir, compartir, disfrutar y hacer que la poesía no sea una señora lejana sino una compañera de juego más.

Los oficios

—Eres diseñador, ilustrador escritor, editor, ¿prefieres alguno de estos oficios más que otro? 

—Elijo ilustrar y escribir, es ahí donde asumo plena libertad creativa, corrido de cualquier condicionamiento extrapersonal. Cuando estoy diseñando o editando libros de otros autores pongo en juego un poco de cada uno de mis saberes profesionales; algunos saberes a veces te tiran un cable, a veces te pesan como una prótesis. Cuando aprendo demasiado bien mis recursos hago poesía o gráfica relamidas. Inventar cosas visuales y escribir son mi esencia, una forma de curiosidad como de la segunda infancia.

—Has ilustrado tus propios libros, pero también has trabajado con otros. De hecho tu próximo libro está hecho por “Juan Lima y amigos”, ¿cómo ves este trabajo con otros? ¿qué te ha enseñado?

—He compartido espacios de creación durante muchos años, como director de arte de revistas de historieta e ilustración y como editor, he sido un atento interlocutor de un par de generaciones de creadores gráficos y escritores, compartiendo y alentando críticamente sus búsqueda, sus encuentros y desencuentros. Una compleja, alegre, irritante e increíblemente enriquecedora ensalada de egos, papeles y grafito. Y es una posibilidad de autoconocimiento sensacional. Aprendes o aprendes, sobre todo de tus límites, potencialidades, recursos, excusas, rollos, prejuicios, etcétera. Cada autor, un espejo.

En poesía, mi camino ha sido más solitario, muchísimo más despojado del vínculo creativo y social entre pares. He realizado mi obra por los bordes, exoplaneta, boyando por fuera del sistema solar de la literatura infantil.

—¿Me cuentas sobre los libros que publicarás este año?

—Acaba de salir un nuevo libro-objeto, publicado por la editorial Vox, de Bahía Blanca, para su nuevo proyecto Lux. Se llama Silencio. Diseñé y mandé a producir una pieza con formato libro y al abrirlo te encuentras con un teléfono celular intervenido, entre la extrañeza, la joya y el fósil del siglo XXI. Una lectura áspera y poética del consumo alienante y perverso de estos tiempos. Es un múltiple de 30 ejemplares.

En el marco de la Feria Internacional de Libro de Buenos Aires se presentará Un día, un gato, editado por Calibroscopio. Poemas y diseño míos, ilustrados por amigos artistas de los que admiro su obra: Isidro Ferrer, Martin Jarrie, Isol, Mandana Sadat, Camilla Engman, Max Cachimba, José Muñoz, Dr. Alderete, Rebeca Luciani, entre otros. Son 25 gatos que me hicieron con total onda y generosidad, especialmente para el libro. Incluye a Klee, al que también considero un amigo.

Y para la Feria del Libro Infantil en julio, presentaremos Las Indias, un largo poema, reescritura del Diario de viaje, de Cristóbal Colón, en la versión de Fray Bartolomé de las Casas. Lo edita Comunicarte, de Córdoba, y le propuse ilustrando a Christian Montenegro, un talentoso artista gráfico con quien compartimos estéticas, ética e ideología.

Sí, con Juan Lima se podría estar hablando muchísimo tiempo y siempre tendría algo que contarnos acerca de los rabanitos, los baobabs, los gatos. Pero tenemos que despedirnos (Juan debe ir ahora a  tomar un mate y después hará un poema a las hormigas). Le pedimos que nos deje un poema. Y dice que claro, que un poema es la mejor forma de saludo y despedida que se ha inventado.

 

El gato pone una pata

en la realidad

y luego la otra

(cauteloso)

en el misterio

desde donde nos mira

con un solo ojo

como diciendo

estoy aquí

pero enseguida

vuelvo

(Un día, un gato de Calibroscopio, 2017)

 

Autor: María José Ferrada (12 Entradas)

María José Ferrada es periodista y escritora de libros infantiles. Su trabajo ha sido publicado en Chile, Brasil, Argentina y España, y ha sido premiado tanto en nuestro país como en el extranjero.


 

 

Un comentario para “Seis preguntas a Juan Lima (y dos poemas)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>