Si yo fuese un libro: Pato Mena  

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Con esta primera entrevista, estrenamos una nueva sección dedicada a conversar con ilustradores, en la pluma de nuestra colaboradora, la periodista Paulina Retamales. Motivaciones, inspiraciones y experiencias de destacados creadores con sello propio y que te invitamos a leer y compartir.

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Pato Mena (1980), ilustrador chileno afincado en Barcelona hace cuatro años y con más de una decena de libros a su haber (El balde azul, Al llegar los dinosaurios, Hipo! El sapo y Don Mosco, por mencionar solo algunos chilenos) viajó a Japón a fines de septiembre para presentar en el Instituto Cervantes de Tokyo su libro ilustrado sobre y para niños con autismo “El día de Manuel” junto a la escritora María José Ferrada. Y estando allí los autores y su traductora, Yumi Hoshino, fueron recibidos por la princesa Kiko en su residencia imperial para conocer más detalles del libro sobre un niño con autismo. Sí, la princesa en persona. Deben ser los únicos autores chilenos que hayan sido recibidos por una princesa nipona.

Busco más información para entender cómo es que llegan a suceder estos episodios casi sacados de una película y me encuentro con esto: La princesa Kiko y el príncipe Akishino, hijo menor del emperador de Japón y segundo en la sucesión del trono, se conocieron en una librería en 1985 y desde ese entonces han estado juntos. Pensé: ahora me hace sentido, la librería y los libros como eje central en sus vidas.

Pero sigo. Quizás hay más.

Y encuentro en internet que una de las tradiciones más queridas por el pueblo japonés es cuando la princesa y la familia imperial –que es la más antigua de Japón- asisten en pleno a un acto a principio de año en el pabellón Matsu, para componer poemas en conjunto con las personas “de a pie” que se acercan ese día al Palacio Imperial. Debe ser la única Casa Real que realiza actividades tan vinculadas a la literatura. Algo tendrá que ver también que la emperatriz Michiko, suegra de la princesa Kiko, es poetisa por afición, con una amplia producción de poemas en waka, una composición poética que se remonta al siglo VI.

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¿Cómo llega un joven de Buin, con 30 y pocos años y estudios de publicidad a publicar sus libros ilustrados en Japón, China, Corea, Estados Unidos, España y Chile, ser parte del catálogo de una de las agencias de representación más importantes del mundo, Lemonade Illustration en Londres, y terminar siendo recibido por la princesa de Japón? Aquí algunas pistas y detalles de su viaje.

Patricio “Pato” Mena nació y se crió en la ciudad de Buin, a media hora de Santiago de Chile. Allí cursó sus estudios básicos y cuando llegó la adolescencia su madre insistió en buscarle un colegio “mejor”, más exigente, en la capital. Hasta San Miguel viajaba cada día a pie por la carretera y allí mismo fue que comenzó a poner en práctica sus habilidades con el dibujo. Carteles del club de cine del colegio, afiches para fiestas y encuentros escolares, fanzines, fueron sus primeras obras.

Hace unos días te entregaron un reconocimiento especial en tu ciudad natal, Buin. Cómo te ha marcado tu lugar de origen en el desarrollo de tu trabajo como ilustrador?

“Mis ilustraciones están conectadas directamente con mi infancia en Buin, siempre saco material de allí. Cuando decidí ilustrar libros infantiles y juveniles inevitablemente volví a mi infancia, a ser hermano menor, a esa época cuando hacia fanzines caseros e ilustraba desde los seis años, a cuando hacía dibujos basados en las películas que me gustaban y creaba historias paralelas a las proyectadas en el cine. Lo mejor es que tengo todo eso guardado!

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Un día a los 10 años mi profesora mi escribió un mensaje en la libreta de notas que decía: “Pare de dibujar en clases. Hágame caso y dedíquese a estudiar. Usted tiene talento y lo está desperdiciando.” Ese mensaje llegó hasta mi mamá.

Sin embargo, incluso con esos mensajes, mientras viví en Buin y fui niño, pude disfrutar de un equilibrio que favoreció mi creatividad,  vivía en un pueblo donde me dejaban ser y de alguna forma esa despreocupación favoreció y potenció esa libertad artística.”

¿Y cuándo te confrontaste con la realidad de la ciudad, cómo afectó en tu pasión por la ilustración?

“El cambio fue importante, la educación en Buin era muy básica y en el colegio de San Miguel, en Santiago, era todo más exigente, pero mi mamá insistió y con ello se me abrió un mundo. Empecé a tomar clases de filosofía y eso me encantó. Dibujaba las portadas de la revista del colegio, los afiches del club de cine, y seguramente si me hubiese quedado en Buin eso no lo habría tenido nunca.”

¿Por qué decidiste estudiar publicidad y no seguir en la ilustración?

“Por los mismos fantasmas que me dejó aquella nota de mi profesora a los 10 años y el peso del enfoque más productivo, de no cuestionar nada y seguir una vida más estable. Era muy pollo también, con 18 años es difícil tomar decisiones  tan relevantes. Además mi padre era publicista colegiado, de esos antiguos.

Quizás si el escenario laboral y de producción de libros ilustrados hubiese sido distinto, me lo habría pensado. Ni si quiera había una carrera oficial sobre esto, solo cursos y talleres particulares. Nada que diese cierta garantía de estabilidad, muchas de las referencias de ilustradores que yo conocía se había ido a Estados Unidos buscando mejores oportunidades.

Hoy la decisión sería muy diferente, en un escenario actual donde se puede vivir de esto y un género que ostenta un momento de producción muy esperanzador.”

De Buin a San Miguel, de ahí a Santiago y luego – y hasta ahora- a Barcelona. ¿Cómo fue dar ese paso?

“Estaba en mi apocalipsis personal. Sucedieron muchas cosas en ese momento, terminé con una polola de mucho tiempo y hace años estaba con ganas de hacer otra cosa, no me pagaban bien en la agencia donde trabajaba como creativo y aproveché que mis mismas barreras de exigencias estaban por el suelo para dar un giro, postulé a la escuela EINA, Centro Universitario de Diseño y Arte en Barcelona, a un curso de especialización en ilustración infantil y partí a Europa en 2013 con mis ahorros y mis ilusiones.

Creo que para dar ese paso fue muy relevante el curso que hice con la escritora chilena María José Ferrada, después de escribir mi primer libro llamado Don Mosco (inspirado en la estética de la Lira Popular) y que fue publicado por Pehuén en 2011. Allí compartí clases y orígenes con la ilustradora María Ángeles Vargas, la editora Ángeles Quinteros y el ilustrador y diseñador gráfico Fabián Rivas.”

A diferencia de esos compañeros tienes la dualidad de escribir e ilustrar tus propios libros. ¿Qué haces primero?

“Depende de la obra, me ha tocado de las dos maneras, indistintamente. La gran parte de mi trabajo es digital, ilustro la gran parte de mi trabajo en soporte electrónico. Hay libros que parten de una reflexión, de alguna frase que me gusta y me anoto en mi libreta. Y en otros casos, veo en alguna parte una imagen que me atrae, la guardo y luego la desarrollo en un libro o en una viñeta.”

Desde ese primer curso en Barcelona a su última visita a Chile a propósito de la Feria Internacional del Libro de Santiago a fines de octubre, Pato Mena ha cosechado grandes éxitos. Ha sido publicado en varios países de Asia, traducido al inglés y publicado por grandes grupos editoriales españoles. Además, su libro “La Siesta Perfecta” en 2016 fue reconocido con el sello de la Junior Library Guild Selection, de las bibliotecas públicas de Estados Unidos y este año como Best Fiction Picture Book en los International Latino Awards.

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¿Cuál es la receta para haber conseguido todo este éxito en menos de 5 años, desde que decidiste dejar la publicidad y dedicarte por completo al libro ilustrado?

“Uf, lo resumiría básicamente como recompensa al esfuerzo. Todo esto bueno que me está pasando ahora, lo vinculo a ese ámbito, al esfuerzo que he volcado en mi trabajo.

El caso de Japón, por ejemplo, fue quizás más fortuito ya que gracias a un tuit de mi socia en el proyecto, la escritora María José Ferrada, que fue a su vez replicado por la reconocida escritora peruana de libros infantiles, Micaela Chirif, quien estaba casada con el poeta peruano José Watanabe, llegamos a su amiga japonesa traductora, Yumi Hoshino, a quien le gustó muchísimo el libro El día de Manuel, lo tradujo y se encargó de moverlo entre las editoriales japonesas que ella conocía.  A ella le debemos mucho por todo ese esfuerzo, pasaron tres años hasta conseguir lo que tenemos ahora.

De hecho en la visita a Japón en septiembre aprendimos que la mejor fórmula para ser publicado en Asia es ir directo al traductor, es él quien hace de scout y promueve tu libro ante los editores locales. Nosotros hemos tenido el privilegio de ser publicados por Kaisei-sha, una editorial muy prestigiosa que ha puesto especial énfasis en difundir álbumes ilustrados en braille y otros libros de lectura fácil para niños con diferencias de aprendizaje o comprensión”.

El libro–que fue publicado inicialmente por Alfaguara en Chile en 2014- lleva por título “Una línea y Manuel” en su versión japonesa y en ambas versiones existe un protagonista que en ciertos aspectos es diferente del resto de los niños: Manuel es autista y su mundo lo construye en base a líneas que va descubriendo a su alrededor. Y a la vez Manuel es como cualquier otro niño: especial en sus gustos y hábitos.

Y fue así como llegamos a la anécdota sacada de película y al encuentro imperial.

Este año se conmemoraba el 120˚aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Japón y Chile,  por lo que ya estaba previsto una visita oficial a Chile de la princesa Kiko y el príncipe Akishino para fines de septiembre. En Agosto se publicó el libro en Japón y a mediados de septiembre Pato Mena y María José Ferrada fueron invitados por el gobierno chileno a presentar “Una línea y Manuel” en el Instituto Cervantes de Tokio y en la Universidad de Senshu. Dadas las coincidencias y la contingencia del aniversario entre ambos países,  la princesa Kiko – a quien le interesa mucho la literatura infantil- solicitó un encuentro privado con los autores y la traductora.

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Sin duda ha sido una muy buena forma de acabar el año. ¿Qué se viene para 2018, tienes libros comprometidos, planes de viajes?

“Esta última visita a Chile ha sido muy intensa, enriquecedora pero sin tregua entre presentaciones, talleres, entrevistas y compromisos, así es que espero que sea un año más tranquilo, con menos viajes. Para julio de 2018 está previsto que salga por la editorial Planeta en España el comic de “Ese Momento”, una selección de viñetas que publico en Facebook con bastante periodicidad hace algún tiempo y que finalmente verá luz en formato libro físico. Será mi primer libro quizás para un público más adulto.

Por otra parte, hay un proyecto que me gusta mucho y lo tengo en maqueta, un libro muy zen, del que ya tendrán más noticias.

Y sobre viajes, tengo entre ceja y ceja la feria del libro en Shangai en China.”

La pregunta que da nombre a esta nueva sección es “Si fueses un libro”; ¿cuál escogerías tú?

FotoMeta“Querría ser La Metamorfosis, de Kafka. Es un libro que leí saliendo de la infancia y rompió algo de los mecanismos que manejaba hasta entonces, redefiniéndolos para siempre. Podría decir que el libro dejó una huella o cicatriz tan grande que pasó a formar parte de mí, de mi manera de ver y hacer las cosas incluso. Además la presencia de un bicho gigante y el peso narrativo-simbólico que maneja Kafka, me identifica mucho (es como la mezcla perfecta entre incluir un animal y un ingrediente de ciencia ficción en tu historia), sobre todo porque de fondo hay una cuota de absurdo y humor permanentes en toda la obra.

Aprovecho de recomendar una edición reciente de la Metamorfosis de la editorial española Astro Rey, bellísimamente ilustrada por Manuel Marsol.

Es evidente que los acontecimientos fortuitos o las coincidencias entre el libro El día de Manuel, los intereses monárquicos y la contingencia histórica no son las únicas razones del encuentro entre el ilustrador chileno y la princesa japonesa el pasado septiembre. Había más. El trabajo constante y esforzado de los últimos años en España, y aquella creatividad y talento que desarrolló desde la infancia en la provincia central de Chile, son algunas de las otras razones de aquel encuentro y del éxito de Pato Mena. Así lo supieron ver tanto la princesa Kiko cuando se interesó por su obra, las autoridades que le reconocieron en Buin hace algunos días, quienes le otorgaron importantes premios internacionales de ilustración a su libro La Siesta perfecta, y seguramente ahora  también nosotros, los lectores.

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Autor: Paulina Retamales (17 Entradas)

Periodista de la Universidad de Viña del Mar. Gran parte de su vida la vivió en España, en donde se graduó en las universidades Autónoma de Barcelona y Oberta de Catalunya. Encontró su pasión por los libros y el mundo de la edición, dirigiendo la FILSA de Santiago. Actualmente es directora de Vicens Vives Chile.


Un comentario para “Si yo fuese un libro: Pato Mena  

  1. Carlos Mena Araya

    Estar con Pato es volver a la infancia, es sentirse niño, es olvidar las preocupaciones del diario vivir, lleva consigo un mundo de felicidad, qué contagia. Si estás triste o aproblemado, conversar con Pato te llena de alegría el corazón. Te felicito por tus libros, muy lindos todos, que llenan de felicidad no solo a los niños de Chile sinó también a los niños del mundo.

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