Susana Münnich: “En poesía Gabriela Mistral dice todo lo que piensa”

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Un 10 de diciembre de 1945 la Academia Sueca entregaba por primera vez a un escritor latinoamericano la máxima distinción que una persona de letras puede aspirar. La recordamos con la lectura y visión de la filósofa chilena Susana Münnich, quien en su libro Gabriela Mistral. Soberbiamente transgresora (LOM) estudió a fondo gran parte de su obra poética. El juicio es determinante: “En la poesía ella no ejerce ninguna vigilancia, sale todo lo que ella piensa, lo que siente, lo que realmente es”.

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Susana Münnich Busch es Licenciada en Filosofía por la Universidad de Chile. De la misma casa de estudios fue profesora, investigadora y directora del Departamento de Estudios Humanísticos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. En aquel departamento coincidieron, varios años atrás, dos profesores que la marcaron y motivaron en el estudio de la obra poética de Gabriela Mistral: Patricio Marchant y Jorge Guzmán. Dos estudiosos que –valga mencionar- protagonizaron una de las polémicas más eruditas que se tenga recuerdo en la academia chilensis. Tiempo después, Jorge Guzmán –autor de un amplio repertorio de novelas históricas- se convertiría en su actual pareja.

Gabriela-Mistral-soberbiamente-transgresora-00000116197221Susana quedó prendada con una conferencia que dictó Guzmán sobre la Premio Nobel. “Me pareció interesantísimo esa manera de trabajar tan reflexiva. Le salió una metodología que después me traspasó y que hace posible analizar los poemas de una manera más viable”, apunta la académica. Este fue el origen del libro Gabriela Mistral. Soberbiamente transgresora, que la editorial LOM decidió publicar en 2005 y que tras diez años de circulación sigue teniendo una venta sostenida. Se ha transformado en un libro accesible para que un público no especializado pueda leer y reflexionar sobre una amplia selección de poemas completos de Gabriela Mistral.

El libro está dividido en cuatro partes. La primera se refiere a los poemas vinculados con el oficio de escribir, luego los relacionados con la Madre, para cerrar con el Amor y el Dolor. La premisa del libro es tajante: “Leer poesía es un arte que requiere mucha práctica y gran paciencia”. Pero pareciera tener una mejor recompensa: “Aunque leer un poema es un proceso largo, difícil, a veces penoso, justamente en esa longitud y dificultad consiste el placer de leer poesía”.

Leer poesía es un arte que requiere mucha práctica y gran paciencia

Susana Münnich es una gran lectora y como estudiosa está en permanente búsqueda. Sus libros más destacados tienen que ver con autores como Kierkegaard y Nietzche. En literatura ha investigado sobre María Luisa Bombal. Y actualmente está trabajando el tema del deseo con cuatro autores del siglo XIX (Stendhal, Balzac, Zolá y Flaubert). Sin embargo, estas lecturas diversas la han ayudado a iluminar la obra de una poeta genial. “La poesía trabaja mucho con intertextos, es decir, con lo que han dicho otros. En Mistral se alude mucho a la tragedia y aparecen datos como, por ejemplo, en el poema La otra, donde se habla de un águila que no es alimentada. Allí tú tienes que saber que Prometeo fue castigado con que una rapiña le comiera las entrañas. Y si tú no sabes eso, te quedas fuera del poema”, concluye.

¿Invita la poesía de cierto modo a jugar un puzzle?

Más se parece al ajedrez. En la novela todo es sucesivo, generalmente es lineal, hay una causalidad, hay capítulos y van ocurriendo cosas en una lógica sucesiva. En cambio, en la poesía todo es simultáneo, te traen todas las cosas al mismo tiempo. Si trabajas por aquí te va a salir el otro lado. Si estás trabajando un verso, el otro es atraído también. Esa lógica es difícil de manejar y creo que es como el ajedrez, donde tienes que calcular todas las jugadas siguientes y al mismo tiempo mantener lo que tú ya has jugado. La lectura de poemas es como un juego, produce un poco de desesperación porque no sabes si va a resultar.

Aprender a leer poesía

Aunque el lenguaje poético reside en cada persona desde la más temprana infancia, es una cualidad que con el tiempo va desapareciendo para optar por un lenguaje funcional. La investigadora cree que son pocos quienes saben leer poemas, pero que se puede aprender con cierto talento y esfuerzo.

La lectura sostenida de poemas de un autor permite ir identificando situaciones que a simple vista no se verían. Una de ellas es el significado que tienen los títulos de Gabriela Mistral. “Hay que distinguir dos cosas: primero la matriz del poema, el núcleo, donde todo confluye. Pero al mismo tiempo, el poema necesita un modelo, una forma de decir esa matriz. En la Mistral el modelo generalmente está en el título”.

gabriela mistral - Dibam

¿Por ejemplo?

En el poema La bailarina la matriz es la opción por la poesía de la mujer poeta y el modelo es bailar. Esa opción que toma Gabriela Mistral se dice bailando, tira cosas para arriba, hace pasos, aventea el mundo, pone caras. Los títulos son para ella el modelo, la manera como se dice.

De acuerdo a las nuevas publicaciones pareciera que Gabriela Mistral, por todo lo que escribió y lo que se sigue conociendo de ella, es inabarcable. ¿Dónde ves más valor, en su prosa o en su poesía?

En la poesía ella no ejerce ninguna vigilancia

Su poesía me parece mucho más hermosa. Tiene muchos poemas excepcionales y allí hace algo que no se atreve a hacer en la prosa. En la poesía ella no ejerce ninguna vigilancia, sale nada más, dice todo lo que ella piensa, lo que siente, su postura frente a las cosas, la que realmente es. En la prosa es mucho más vigilante y está más preocupada de decir lo que corresponde. Y si bien ella fue una mujer de avanzada, también tenía unas posturas bastante reaccionarias y conservadoras en otras cosas, que yo no se las veo en poesía. Siempre asombra las atrocidades que a veces dice, incluso en los poemas de Ternura, como Estrellita, Canción amarga o Que no crezca. Son bravos.

Podríamos señalar que se trata de dos Gabriela Mistral.

Era bien ambiciosa Gabriela Mistral. Le interesaba que le fuera bien, llegar a las ligas mayores. Hizo bien sus cosas, se contactó con la gente que correspondía, escribió sus cartas que quienes las hemos leído sabemos que tenían su qué, se cuidaba de decir las cosas que iban a caer bien. Era una persona realista, pragmática y sensata para manejarse con el mundo real. Pero en el otro lado, ella sabía, tiene que haber sabido, que si hacía lo mismo en la poesía le iba a salir algo muy superficial, sin fuerza y que a fin de cuentas toda la belleza de la poesía consiste en atreverse y soltar –que es una imagen que usa bastante-. Además, como en la poesía muchas veces no se sabe lo que se está diciendo, tenía un campo de mucha mayor libertad.

¿A 70 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura qué cosas se han vuelto anacrónicas y qué otras siguen teniendo vigencia?

Algunas cosas están siendo anacrónicas, por ejemplo, los poemas de amor. Está muy cargado el tema de los prejuicios, como la diferencia entre el amor rojo y el azul, donde uno es el caliente y otro el platónico. Salvo en comunidades muy alejadas de las capitales no creo que tenga mucha vigencia. Me parece que el tema del amor se ha desgastado, ya no es tan importante como era antes. Yo creo que los jóvenes no engancharían con esto.

Pero sí repercute, especialmente para las mujeres de hoy, la vocación de mujer poeta y el ceder a la maternidad. Encuentro increíble y precioso que Gabriela Mistral tome la opción por la poesía y niegue la maternidad y el ser mujer con todo su erotismo. Pero luego lo recoge, ya que a pesar de negarlo, todos sus poemas están hechos de maternidades, de amor, de amor heterosexual. Lo femenino está muy presente; es el centro de la poesía de Gabriela Mistral.

 

Autor: Germán Gautier (36 Entradas)

Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Tiene una pasión por las revistas que desaparecen, donde ha escrito sobre viajes, conservación ambiental y cultura.


 

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