Tomi Ungerer: sus hadas y sus monstruos

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Ilustrador y cuentista alsaciano, Tomi Ungerer comenzó su carrera en la ciudad de Nueva York, donde llegó desde Estrasburgo, en 1956, con 25 años, 60 dólares y una maleta llena de dibujos. Al año siguiente, sus ilustraciones se convirtieron en suceso y aparecieron en revistas y diarios importantes de esos años como el Village Voice, Life, Harper’s Bazaar, The New York Times y Esquire, y además de publicar su primer libro para niños –The Mellops Go Flying con Ursula Nordstrom, la legendaria editora de Harper & Row, quien luego publicará con éxito a dos amigos de Ungerer: Maurice Sendak y Shel Silverstein.

Tomi Ungerer. Crédito: Totally Dublin

En sus cuentos infantiles, Tomi Ungerer (1931) siempre pone algo de dulzura en las historias más tristes y algo de bondad hasta en los personajes más malos. En Otto (Ediciones B, 2011) cuenta la historia de un osito de peluche fabricado en la Alemania anterior a la Segunda Guerra Mundial y que es drásticamente separado de su compañero, un niño judío, con quien se vuelve a encontrar años después de que ambos han sobrevivido a los horrores de la guerra.

En El ogro de Zeralda (Ekaré, 2013) narra la historia de un horrible gigante que deja de comerse a los niños del pueblo cuando se encanta con los manjares que le prepara la joven Zeralda en su cocina. Y en Los tres bandidos (Kalandraka, 2008) crea un mundo donde los temibles malhechores también son buenos y donde los botines que han robado los usan para proteger  a los niños “infelices y abandonados” del pueblo: una especie de “tierra de nadie”, como dijo Ungerer en una entrevista, donde “los buenos pueden aprender mucho de los malos, y los malos pueden aprender mucho de los buenos. ¿Por qué no pueden tener un poco de entretención entre ellos? Perdón, de eso se trata la vida”.

Entre los 60 y los 70, Ungerer creó más de una treintena de libros para niños, además de ilustrar algunos para otros escritores. Pero en 1974 dejó la ilustración infantil y se dedicó a los libros para adultos, cuyo enfoque principal estaba en la sexualidad y el erotismo; y solo volvió a los libros infantiles en contadas ocasiones, como con la historia del osito Otto (1999) y con Flix (1999), un libro precioso sobre un matrimonio de gatos al que le nace un hijo perro, quien a la larga se convierte en héroe social que logra que la ciudad de los perros se una a la ciudad de los gatos y que lucha por la educación mixta, los idiomas compartidos, el respeto mutuo y la igualdad de derechos.

De héroes y caídos

El tema del heroísmo va a aparecer en varios libros infantiles de Tomi Ungerer. Héroe es el oso Otto que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial; héroe es Flix, el perro que lucha por la igualdad entre perros y gatos y héroes son también la cangura de Adelaida (Kalandraka, 2014), que se pone a volar y termina viajando por el mundo, enamorándose, liberando a su novio del zoológico y siendo muy feliz;  y la serpiente domesticada que protagoniza el cuento Críctor (Kalandraka, 2014), que también termina convertida en una heroína nacional, con plaza y estatua en su honor.

Adelaida 2

Ilustración de “Adelaida”, editado por Kalandraka

Una faceta más política del artista puede verse en los icónicos pósters que realizó en contra la guerra de Vietnam o en su ilustración Eat, en donde la Estatua de la Libertad aparece en medio de la garganta de un hombre. Años después Ungerer contaría que fueron hechos en un día de rabia, como consecuencia por haber crecido en una Alsacia ocupada por los nazis.

En 1974, Tomi Ungerer también se convirtió un héroe de su propia historia, cuando decide dejar el exitoso mundo de la ilustración infantil para dedicarse a sus dibujos para adultos. Su viraje no estuvo exento de controversia y hasta sus libros infantiles fueron prohibidos durante años en Estados Unidos, sacados de bibliotecas y castigados por el Times (que se negó a reseñarlos) por haber sido creados por un artista tan ofensivo. Para algunos, su libro Fornicon (1969) fue el culpable de su exilio de Nueva York: un libro con dibujos eróticos que podría ser visto como pornográfico, si no entiendes la sátira que hay detrás, criticando justamente la mecanización del acto sexual. Con esto, Ungerer dejó de ser el ícono que había sido para la generación anterior y decidió abandonar la ciudad con su tercera esposa, Yvonne, para instalarse, primero en Canadá, en un pueblo costero, donde se dedicó a pintar y a criar a sus hijos, y luego en Irlanda, donde se alejó por siempre de Norteamérica.

Erotico Tomi

Muestra de trabajos eróticos del ilustrador alsaciano

En Europa su obra se siguió comercializando como siempre, pero en Estados Unidos cayó en el olvido hasta que Phaidon volvió a editarla treinta años después. Uno de estos libros que volvió a publicarse, No kiss for mother, narra la historia de un gato adolescente que trata muy mal a su madre cada vez que ella quiere darle un beso o mimarlo y que, en el fondo, habla de un niño que quiere crecer. Como muchos cuentos de Ungerer están su ternura y su dureza: las dos presencias que también se ven en la biografía de este autor, para quien la vida, “ha sido un cuento de hadas –con todos sus monstruos”.

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Ilustración para “Hombre Luna” (Moon Man), editado por Phaidon en inglés. 

En 1998 recibió la medalla Hans Christian Andersen por su contribución a la ilustración infantil. Actualmente, a sus 84 años, el provocador Ungerer divide sus días entre su casa rural de Irlanda y su casa de Estrasburgo, donde además tiene un museo dedicado a su obra, un lugar donde conviven sin problemas sus tres intereses: la política, el sexo y los dibujos –infantiles y adultos- presentes en sus libros, sus campañas publicitarias, sus pósters políticos, sus paisajes y su erótica sadomasoquista. Algo que para algunos parecía algo imposible.

 

Autor: Soledad Rodillo (53 Entradas)

Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Literatura de la Universidad de Chile. Lectora empedernida, dedica su tiempo a escribir artículos culturales para diarios y revistas especializadas. Es colaboradora estable de nuestro blog.


 

 

Un comentario para “Tomi Ungerer: sus hadas y sus monstruos

  1. Susana hidalgo

    Reconfortada y agradecida de leer tu muy interesante y útil artículo, he buscado hace unos años en chile información sobre Ungerer y su legado, especialmente a la familia Mellops.
    Felicitaciones

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