Yo, profesor lector

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En el contexto del programa Bibliotecas Escolares Abiertas a la comunidad de Coronel, se realizó una capacitación a profesores con el objetivo de invitarlos a reflexionar en torno a sus orígenes como lectores, valorando el impacto que la literatura tuvo en su infancia.

Por Lorena Fuentes.

La jornada contó con el profesor Roberto Cabrera

La lectura en el ámbito escolar está estigmatizada, otorgándosele solo un valor pedagógico, vista quizá como una forma de medir la comprensión de los alumnos. Sin embargo, como señala la escritora austriaca, Christine Nöstlinger, “la literatura no es una pastilla pedagógica envuelta en papel de letras sino literatura, es decir, mundo transformado en lenguaje”.

Como una forma de invitar a los profesores a re-encantarse con la lectura placentera, recordando y compartiendo lecturas significativas, se realizó esta capacitación denominada “El profesor como lector”, que fue dictada por el doctor en literatura Roberto Cabrera.

La jornada se extendió desde las 9:30 a las 17 horas del lunes 19 de agosto, contando con la participación de treinta profesores provenientes de las escuelas Playas Negras, Vista Hermosa y República de Francia, quienes compartieron sus recorridos lectores y reflexionaron sobre su rol como mediadores de lectura.

La profesora Ana Milla lee el libro "Una caperucita roja"

Esta capacitación estaba orientada a que los docentes se visualizaran como lectores, porque de otro modo sería prácticamente imposible que invitaran a leer a sus estudiantes, ya que como dice la escritora brasileña Ana María Machado, “imaginar que alguien que no lee pueda hacer leer a otros es tan absurdo como pensar que alguien que no sabe nadar pueda convertirse en instructor de natación. Sin embargo es eso lo que estamos haciendo”.

En estas líneas, Machado no solo se refiere al ejemplo en casa, sino al problema de tantos profesores, e incluso bibliotecarios, que no tienen el hábito de leer, la necesidad, de leer porque no aman la literatura. Y nadie que no esté convencido, que no esté enamorado de la lectura podrá trasmitir esa pasión a los niños.

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