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1973: los trazos de una época

David Agurto Por David Agurto

Hace pocos días se cumplieron cincuenta años del triunfo de Salvador Allende y la Unidad Popular en las elecciones presidenciales de 1970. Hoy en un nuevo 11 de septiembre, fecha en que Allende dejó de gobernar a causa del golpe de Estado, realizamos una revisión de cuatro novelas gráficas dedicadas a su imagen y a la dictadura.

Un nuevo 11 de septiembre. Para nadie en Chile es una fecha indiferente. El 4 de septiembre de 1970 Salvador Allende Gossens era electo Presidente de Chile. Era un triunfo inconmensurable para la Unidad Popular, la coalición de partidos de izquierda que lo apoyó. Allende fue el primer presidente socialista en el mundo elegido democráticamente. Ya había sido diputado, ministro, senador e incluso candidato a la presidencia en al menos dos ocasiones. Su mandato no alcanzó los seis años que correspondían. El 11 de septiembre de 1973 la Junta Militar de Gobierno, encabezada por Augusto Pinochet, derrocaba al presidente electo para dar paso a lo que sería una dictadura de 17 años. Desde el 3 de noviembre de 1970, fecha en que asumió la presidencia, Salvador Allende alcanzó a gobernar 1041 días. Pero todo esto es historia sabida.

Lo que no siempre es historia sabida, desde la perspectiva más social, son los detalles. Esta se construye mediante diversos relatos, literarios, musicales, audiovisuales. No es raro encontrar parte del cine chileno abordando la dictadura como tema central o al menos como contexto para plantear la ficción. Para qué hablar de la poesía o el teatro, ambas, con la mayoría de sus representantes, al menos transita por la dictadura como tópico literario. La narrativa gráfica también ha hecho lo suyo. La antropóloga Bernardita Ojeda Labourdette —que además es guionista de cómic y autora de la colección Varua Rapa Nui—, en un artículo señala que ya en plena dictadura había autores, guionistas y dibujantes como Hervi, Rufino, Guillo y Gus, que escapaban de la censura de la época y lograban publicar —arriesgando incluso la vida— tiras cómicas en contra del régimen. La guionista destaca a autores como Hervi, Rufino, Gus, cuyo trabajo hoy en día es difícil de hallar. Pero no solo durante la propia dictadura la narrativa gráfica tuvo algo que decir. En los últimos años, la oferta editorial del mundo del cómic en relación a la figura de Allende, el golpe militar y las historias de ciudadanos comunes que sufrieron sus consecuencias.

Los años de Allende (Hueders, 2015) es una de las novelas más representativas de todas estas. Escrita por Carlos Reyes e ilustrada Rodrigo Elgueta, narra una serie de acontecimientos bajo el lente del periodista estadounidense John Nitsch. Su primera tarea es cubrir el proceso de elecciones de 1970 y seguir el rastro de la campaña de Allende. Gracias a su trabajo conoce a dos militantes de la Unidad Popular, con quienes formará amistad y será testigo de los tres años de gobierno de Allende y de los obstáculos que tuvo hasta su término con el golpe militar. El trabajo de Reyes y Elgueta es impecable. Un muy buen recurso, sin duda, es usar este personaje extranjero que le da objetividad el relato, a pesar de que muestra una mirada de la historia. Como señala el propio Carlos Reyes en una entrevista para nuestro blog, “queríamos que Nitsch fuera el vicario del lector. Un personaje vicario a través del cual el lector joven o el adulto que vivió el periodo pueda ser guiado. Es a través de su mirada que nosotros vemos la Unidad Popular”. También es una gran elección el usar solo tinta negra por parte del ilustrador. Es una muestra de un tiempo que tuvo aires de luces y terminó siendo gris. No por nada, esta novela, que fue producida después de una exhaustiva investigación de los autores, ha sido publicada también por la editorial madrileña Oveja roja y traducida al italiano por Edicola ediciones.

Hueders, 2015

Siguiendo a Allende como figura central de un cómic encontramos a ¡Ese maldito Allende! (Grafito ediciones, 2016). Inicialmente publicada en 2015 con el título Maudi Allende por la editorial francesa Futuropolis, es una novela gráfica escrita por Olivier Bras e ilustrada por Jorge González, que relata no solo la vida de Allende sino también la de Pinochet en una suerte de biografías cruzadas. De hecho, es sabido que es el presidente Allende quien nombra a Augusto Pinochet como comandante en jefe del Ejército solo unas semanas antes del golpe militar. Los encuentros previos a este se ilustran en este libro, cuando, por ejemplo, Allende ya siendo senador, visita un cuartel militar del que estaba a cargo de Pinochet para liberar a un prisionero. Uno de los elementos más destacados de este cruce es la infancia. Pinochet, predilecto de su madre, enfermizo a punto de morir. Allende, de familia aristócrata, de educación privilegiada, conocedor a temprana edad del marxismo.

Sin embargo, uno de los elementos más destacados de esta novela gráfica es la forma en la que está relatado. Leo es hijo de una familia chilena que dejó el país en el año 1970 que odia a Allende y su gobierno, y que son defensores de Pinochet. Es por eso que Leo crece manteniendo esa imagen y conociendo muy poco de su país natal. De hecho, su conocimiento tiene que ver más con la participación de Chile en un mundial de fútbol que con otra cosa. Por esa razón viaja hacia el pasado de Chile, gracias a un tío, y logra conocer lo que su familia no le ha contado acerca del país y de Allende. El trabajo de González es tan bueno como el de Elgueta, aunque em este caso hay un gran uso del color. Es el juego en el cambio de la paleta de color, lo que va ayudando al lector a fijarse en el pasado y en el presente.

Grafito ediciones, 2016

Tal vez de una forma más lejana a las figuras de Allende y Pinochet, pero como ejemplo de víctimas del régimen militar se encuentra la novela gráfica Historias clandestinas (LOM, 2014) de los hermanos Ariel y Sol Rojas Lizana. Esta historia muestra la infancia de ambos, cuyos padres eran parte de la resistencia contra la dictadura del general Pinochet. Lo interesante e importante de este relato, es que muestra una microhistoria de dos niños sobrevivientes del régimen militar pues vivían en una casa de seguridad, donde sus padres y otros adultos, no solo se mantenían en la clandestinidad, sino que también organizaban y discutían las formas de resistir. Es un relato autobiográfico sumamente sencillo, sin rodeos, con diálogos breves, pero que da cuenta de los esfuerzos para mantener la infancia intacta en un escenario complejo de amparar. Las ilustraciones también tienen un trazo muy simple y los dibujos se pueden remitir a cierta idea de la infancia aunque, al igual que en Los años de Allende, todo está hecho a base de tinta negra, un recurso bastante utilizado por varias novelas que abordan esta temática. La riqueza de este libro es mostrar la normalidad de una familia que se opone a Pinochet en tiempos que era casi imposible llevar una vida normal.

LOM, 2014

También desde una perspectiva personal, el dibujante de historietas Ricardo Fuentealba publicó el año 2017 Fuentealba 1973 con el sello Pehuén editores. Es un libro artístico pero también académico —a diferencia de los otros tres—, ya que cuenta con la intervención de diversos profesores e investigadores relacionados al arte, estudios culturales y al cómic, entre ellos su hijo, quien fue el que lo convenció de publicar este libro inédito. Fuentealba ya era conocido por ser dibujante en importantes revistas de nicho como El Trauko y por personajes de su autoría como el Conde de Matucana. No resulta extraño esta entrega, ya que, el golpe militar fue el hecho que marcó su carrera como ilustrador. El libro básicamente muestra tres historias, al igual los Rojas Lizana, historias de personas comunes y corrientes, víctimas de la dictadura. Los tres relatos se van mezclando con los del propio autor, quien también usa solo tinta china negra para dar cuenta de los terribles acontecimientos. Al igual que Guillo y otros autores de la época es un testigo directo de la dictadura. En ello está la riqueza de su relato.

Pehuén, 2017

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David Agurto

Coordinador local zona centro de Viva Leer. Licenciado en Letras, profesor de Lenguaje, magíster en Edición y futuro máster LIJ. Forma parte de los equipos de trabajo de Viva Leer y Troquel. Realiza talleres de rap, cómic y adaptación literaria.

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