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Bibliotecas como protagonistas

Carolina Illino Por Carolina Illino

Las bibliotecas son lugares tan fascinantes que no solo aparecen como escenario en películas de todos los tiempos. En algunos casos, como los documentales y ficciones que comentaremos a continuación, son el objeto en torno al cual gira la historia y el universo en el que personajes y espectadores nos sumergimos.

Party Girl (1995)

Parker Posey interpreta encantadoramente a Mary, una neoyorkina buena para desenvolverse en la vida nocturna que pareciera estar por sobre todo lo cotidiano, pero que a sus veintitrés años empieza a preocuparse por qué va a hacer con su vida, ya que no sabe hacer nada. Para comprobarle a su madrina —su única familiar— que es capaz y compensar por haberle pagado una fianza, empieza a trabajar con ella en una biblioteca.

Mary parte encontrando referencias de El mito de Sísifo (1942) de Albert Camus en la vida real, para terminar enamorándose tanto del sistema de clasificación Dewey que hasta ordena con ese método los más de mil discos de su amigo DJ. De manera fluida y casi casual, Party Girl nos muestra cómo y por qué la labor bibliotecaria había sido relegada históricamente como un trabajo para mujeres y, por ende, mal pagado, y reivindica los estudios y la pasión que se necesitan para poder ejercerlo. Así como también que las personas pueden divertirse y trabajar en una biblioteca, sin que sean talentos excluyentes.

La película no solo se ha transformado en un ícono por el tema que nos convoca, sino porque es un retrato muy vivo de lo que eran las fiestas, la moda y la diversidad de personas que se movían por la Nueva York menos convencional; sin alardear de esa diversidad, sino simplemente mostrándola de una manera tan normal que evidencia su autenticidad y que explica también cómo fue filmada en solo diecinueve días. Parker Posey lo ha dicho así: que los clubes nocturnos —en los que vio por primera vez a RuPaul, a comienzos de los años noventa— eran el escenario de la época para la improvisación, a través del humor drag, la performance y el baile.

Party Girl, dirigida por Daisy von Scherler Mayer, fue visionaria de otras maneras: fue la primera película que se estrenó en internet.

Party Girl sigue la vida de una joven neoyorquina que se ve obligada a cambiar su estilo de vida cuando es arrestada por organizar una fiesta ilegal.

Toute la mémoire du monde (1956)

Toda la memoria del mundo, de Alan Resnais (también conocido por Hiroshima, mon amour), es un documental sobre la Biblioteca Nacional de París. Un ensayo visual, con imágenes grandilocuentes y espectaculares que muestran desde las bodegas hasta sus techos, para descubrir la belleza de la construcción. Así también va relatando educativamente las funciones que cumple y espacios que tiene, pasando por el detalle del recorrido que realiza un libro desde que entra gracias al depósito legal, se realiza su ficha de entrega y espera a ser catalogado.

A la vez, la voz en off y algunas de sus imágenes van haciendo una poética comparación con una cárcel ―en la que las palabras se guardan para siempre, sin nunca volver a salir de ahí―, hasta el momento de la conexión de los libros con sus futuros lectores, que Resnais finalmente describe como la felicidad.

El relato está contado desde la observación de lo material: el edificio y los libros, las máquinas que mantienen la temperatura del edificio, la fichas, los métodos de conservación. Planos exquisitos y cinematográficos que dan cuenta de la enormidad tanto del lugar como de su contenido. Dura solo veintidós minutos, pero sus imágenes —en elegante blanco y negro— son tan colosales que se trata de una obra majestuosa, digna de ser vista en pantalla grande.

Entre algunos de los colaboradores de este documental, llaman la atención la silueta de Agnès Varda en la entrada de la sala de estampas. También el nombre de Chris Marker (que aparece como «Chris and Magic Marker»), quien participó en el guion y fue coordinador de la colección de guías Petite Planète, el ingreso de cuyo número 25 a la Biblioteca Nacional de París, publicado en 1956, quedó para siempre inmortalizado en sus imágenes.

Ex Libris: The New York Public Library (2017)

Este documental, aunque también es monumental, podría verse de alguna forma como un opuesto al de Resnais: empezando por su duración, de tres horas y diecisiete minutos. El punto de vista también es el contrario: el de las personas que habitan la Biblioteca Pública de Nueva York, mostrando desde la experiencia los diferentes espacios y actividades que componen la labor de la institución, hasta el porqué del apodo que lleva su edificio principal desde su inauguración en 1895: el palacio del pueblo.

Durante este documental de Frederick Wiseman (quien a sus más de ochenta años estuvo a cargo de la dirección, producción, edición y sonido), asistimos a varios minutos de trabajadores respondiendo consultas telefónicas, en reuniones, visitas guiadas, clases, charlas (vemos un extracto de una conversación abierta con Patti Smith, por ejemplo), clubes de lectura, búsquedas, grabación de audiolibros. Conocemos que los salones y las sedes no son solo esa que aparece en las (otras) películas. Todo se muestra en largas secuencias, casi más parecidas a la vida real que a la cinematográfica.

A propósito del momento actual que vive esta biblioteca, donde muchas de esas labores se ven amenazadas por el recorte de casi sesenta millones de dólares en su presupuesto, esta película es una muestra de cómo las comunidades podrían verse afectadas y de las diferentes dimensiones que componen una institución como esta biblioteca.

Ex Libris, un documental sobre las bibliotecas públicas de Nueva York que muestra un mundo fascinante, lleno de bibliófilos y apasionados por el conocimiento.

La biblioteca de los libros rechazados (2019)

Basada en el libro de David Foenkinos (Alfaguara, 2017), el título traducido al español es quizás más prometedor que el que nos devela el original (Le mystère Henri Pick), que tiene más que ver con la trama: la resolución del misterio de un autor desconocido e intrigante.

A través de ese misterio, la película nos da una mirada de lo que se trata el marketing de libros recién publicados; desde la importancia de la crítica y del relato que rodea a una publicación, hasta cómo un libro exitoso puede transformarse en un fenómeno turístico además de lector.

Quizás como un actor más secundario que el título traducido lleva a un lugar más protagónico, la biblioteca de los libros rechazados es un punto de partida y recurrente en la historia: un lugar de un pequeño pueblo de Francia en el que una editora encuentra un manuscrito que les cambia la vida a muchas personas.

La biblioteca de los libros rechazados es una idea materializada por un ávido lector que inventa este espacio para que escritores que no han sido publicados también puedan depositar sus obras y que estas sean preservadas para siempre en un lugar especial, que de alguna pequeña manera tenga la misma dignidad que tienen aquellas que entran a las bibliotecas oficiales. Y quizás, como sucede con el misterioso manuscrito de Henri Pick, puedan encontrarse con la felicidad de sus lectores.

En esta película, una editora descubre una novela escrita por Henri Pick, un pizzero fallecido dos años antes.
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Carolina Illino

Periodista con experiencia en instituciones culturales y medios de comunicación impresos y digitales. A través de los nuevos formatos, se empeña en revivir maneras analógicas de conectarnos.

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