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Estruendomudo: el grito sordo de la literatura peruana

Paulina Retamales Por Paulina Retamales

El proyecto literario que marcó tendencia e hizo historia en el mercado editorial peruano se encuentra en pausa y reconvertido en librería, pero su extenso catálogo sigue circulando por Latinoamérica como una bandera de internacionalización de aquellos autores por los que apostó su editor, Álvaro Lasso.

Tiene algo de poética la historia del editor peruano Álvaro Lasso y su editorial Estruendomudo. Y algo de cuento tiene también el origen de su historia personal, cuando sus padres —ambos estudiantes de ingeniería becados por la Unión Soviética— se conocieron a fines de los años setenta en Azerbaiyán, a trece mil kilómetros de Perú. Álvaro nació unos años después de ese amor de juventud, en aquel país que ya no existe, en la ciudad de Bakú, rodeado por el mar Caspio y las montañas del Cáucaso. Un país que colinda entre Europa Oriental y Asia Occidental.

Cuando Álvaro tenía tan solo diez meses su familia regresó con él a Lima y es allí donde desarrolló una carrera vinculada a las letras y a la gestión cultural. La poesía seguía siendo un elemento central en su vida: sus amigos eran casi todos poetas, él mismo escribía poesía y en ese círculo de vida lírico, cuando recién llegaba a los veinte años, todo eran libros, manuscritos, organizar festivales, participar de lecturas en vivo y encuentros con grandes poetas como José Watanabe y Rodolfo Hinostroza.

Para ese entonces —corrían los años noventa y eran los últimos años de la dictadura fujimorista—, no existía en Lima un panorama editorial como el actual. Por lo mismo, algunos autores noveles buscaron en Álvaro una alternativa real en vez de esperar a cumplir esa quimera, y le comenzaron a entregar sus primeras novelas para que él las editase. Con el tiempo le convencieron y en 2004 fundó una de las editoriales independientes más representativas de América Latina, a la que llamó Estruendomudo.

Su aparición motivó a otros jóvenes a ser parte de la misma guerrilla literaria que emprendía Álvaro y con ella surgieron otras editoriales pequeñas, conformando la primera camada de editoriales peruanas independientes, como Matalamanga, Sarita cartonera y Solar.

El grito callado de Estruendomudo no tardó en hacerse oír en la sociedad literaria limeña. Su primer libro publicado fue Casa de Islandia, del escritor Luis Hernán Castañeda, el mismo que en su presentación llenó con más de quinientas personas el auditorio de la Feria Internacional del Libro de Lima y se terminó convirtiendo en el libro revelación de ese año.

Le siguió una exitosa Antología de narradores peruanos 1990-2005, entre los que se encontraban unos primerizos Santiago Roncagliolo, Daniel Alarcón, Iván Thays, Fernando Iwasaki. Muchos de ellos, si no es que todos, son actualmente figuras relevantes de la narrativa peruana contemporánea. Estruendomudo vendió más de 2 mil ejemplares de ese libro y fue este triunfo lo que le animó a cruzar fronteras y pensar en publicar también autores extranjeros, aun cuando en esos años era muy extraño ver literatura latinoamericana en las librerías del país.

Álvaro le había tomado el gusto a la selección de autores y en 2006 volvió a publicar otro libro del estilo: Una terraza propia, una antología de nuevas narradoras argentinas, a la que invitó a participar a Samanta Schweblin, Mariana Enríquez y Selva Almada, entre otras. Nuevamente su apuesta fue un éxito y en pocas semanas se acabaron todos los ejemplares que mandó a imprimir. El mercado peruano estaba listo para leer a narradores jóvenes del resto del continente, pensó el editor de Estruendomudo, y dos años más tarde consiguió publicar una de las más reconocidas novelas del escritor argentino César Aira, Cómo me hice monja.

En el intertanto que seguía buscando nuevos libros y autores que revelar, Álvaro volvió a escribir y publicó en el año 2006 su primer libro poemario al que llamó Dos niñas de Egon Schiele y en el año 2010 sacó un segundo libro de poemas, The Astrud Gilberto Album

Han pasado casi 20 años de la fundación de Estruendomudo y el catálogo alcanzó a tener más de 300 títulos de reconocidos autores de la región: Claudia Ulloa Donoso, seleccionada por el Hay Festival en Bogotá39, Dany Salvatierra, Alexis Iparraguirre, Ricardo Sumalavia, Martín Roldán, Sergio Galarza, Alejandro Zambra, Fabián Casas y Aurora Venturini.

La editorial Estruendomudo ganó fama de dar cobijo a aquellas literaturas consideradas marginales por esos años: publicó textos homoeróticos, narrativa de mujeres cuando pocos apostaban por el género, textos de escritores jóvenes latinoamericanos y traducciones de autores no canónicos.

Por haber tomado todas estas iniciativas (y esos riesgos), Estruendomudo ha recibido diversos reconocimientos, como los premios Perú Exporta Servicios en el 2012 y el Premio Gourmand en 2014 y 2015. Su libro Historia secreta del Perú, del escritor Fred Rohner, fue reconocido con el premio Luces del diario El Comercio como el Mejor Libro de No Ficción en el 2017. 

Al cabo de unos años Estruendomudo comenzó a buscar nuevos horizontes fuera de Perú, a tender puentes con otros mercados latinoamericanos en donde también pudiesen circular los autores peruanos que él había publicado. Le surgió entonces la posibilidad de abrir una filial en Chile y decidió establecerse en Santiago; con él llegaron también los libros de Daniel Alarcón, Gabriela Wiener y Martín Roldán Ruiz. Y de vuelta, se fueron a Lima en cada uno de sus viajes, los libros de algunos autores chilenos, como Daniel Hidalgo y Alejandra Costamagna, por ejemplo.

La autora chilena recuerda que «el trabajo que hizo Estruendomudo desde sus inicios fue muy significativo y pionero en la articulación de una escena de editoriales independientes y autogestionadas en la región, en sintonía con otras editoriales independientes, como La Calabaza del Diablo o Cuneta en Chile, Sexto piso en México y Mansalva en Argentina». Y destaca el catálogo como una apuesta «muy sólida y singular, con una estética muy particular rompiendo lo establecido desde la gráfica en sus portadas hasta la selección de temas y autores, que destacó por revitalizar y dar una nueva visibilidad a autores muy significativos como Argueda o Reynoso, pero también en hacer una apuesta por autores que emergían con propuestas innovadoras que se acercaban a la literatura desde otras realidades, como Gabriela Wiener».

Pero el mayor reconocimiento viene de la misma comunidad literaria, quien le reconoce a la editorial de Lasso el haber liderado el proceso de internacionalización de muchos autores latinoamericanos. Basta ver el camino que siguió el libro de la autora chilena Alejandra Costamagna, «Imposible salir de la tierra» desde su estreno en 2016. Esta colección de cuentos «encontraría su camino en otras editoriales independientes latinoamericanas con las que fue dialogando», recuerda la propia Alejandra.

«Un poeta debe ser más útil que cualquier otro ciudadano de su tribu», versaba el poeta uruguayo conocido como Conde de Lautréamont sobre la relevancia de preservar la poesía y a sus creadores. Lamentablemente la sobrevivencia de la labor editorial de Estruendomudo se ha detenido —al menos por el momento— y sus actividades se concentran ahora en la gestión de una librería con su nombre en el barrio de Miraflores. 

El fondo del catálogo sigue circulando y muchos de esos libros se han convertido en objetos de culto, cargando la mística de un proyecto editorial que marcó tendencia e hizo historia en el ecosistema del libro latinoamericano. Otros, nostálgicos, lamentan como en el poema “Trilce”, de Cesar Vallejo: «Oh, escándalo de miel de los crepúsculos. Oh estruendo mudo».

Inauguración de la librería Estruendomudo en Miraflores. Créditos: Estruendomudo.
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Paulina Retamales

Periodista de la Universidad de Viña del Mar. Gran parte de su vida la vivió en España, en donde se graduó en las universidades Autónoma de Barcelona y Oberta de Catalunya. Encontró su pasión por los libros y el mundo de la edición dirigiendo la FILSA de Santiago. Cofundadora de la Corporación del Libro y la Lectura, en los últimos años dirigió la editorial Vicens Vives Chile. Actualmente es docente del Diplomado de Cultura escrita y fomento lector de la Universidad Adolfo Ibáñez.

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