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Recuento de fin de año: las recomendaciones de libros de este 2025

Consuelo Olguín Por Consuelo Olguín

Ensayo, cuento, poesía, novela. Todos los géneros se cruzan en los libros nacionales y extranjeros que se publicaron este año y que fueron los más destacados para este grupo de editoras, escritoras y periodistas.

Gabriela Alburquenque
Escritora y directora de Revista Origami 

Una novela que leí hace poco y que le recomendaría a quien pregunte porque la disfruté mucho es Gruñona, de Greta Montero (Overol). Ya al inicio lo notamos: en ella la historia corre tanto hacia adelante como hacia atrás, pues es transformación y pérdida para la protagonista. Pérdida de inocencias y quiebre de las primeras verdades que constituyen su mundo, como la idea de que aprender a defenderse era suficiente para sobrevivir en el Coronel de los noventa, porque eso aprendió de las teleseries. Narrada con una agilidad que no sacrifica densidad ni profundidad, la novela avanza con ritmo firme, alternando voces para mostrar personajes que iluminan distintos ángulos de la historia, aunque siempre orbitan la figura magnética y terca de la protagonista, quien, a su vez, orbita la historia de su abuela y su abuelo.

Ariel Florencia Richards
Escritora

Lo primero que me impresionó fue el tono. Es como si la autora nos estuviera hablando muy de cerca (y con esto quiero decir de manera próxima pero también íntima, casi como si la escucháramos hablarse a sí misma) acerca de su relación afectiva con el espacio construido. Cuando terminé Ensayos de una casa, de Macarena García Moggia (Alquimia) entendí que el espacio no es —en este libro— un fin, sino sólo un pasaje. En términos cotidianos y caseros: una puerta o ventana a través del cual acceder a la memoria. Experiencias-casas-relaciones-calles-recuerdos-ciudades están aquí trenzadas en un sencillo y precioso juego de ensayos marcados por la pérdida y los quiebres. Pero también por el amor. Celebro la condición experimental que atraviesa el libro (lanzarse a ensayar una casa), pero también el arrojo que eso involucra, a nivel afectivo. Y celebro, sobre todo, que en el centro de esa trenza de la que hablé antes esté muy viva y relevada una práctica que amo: la de leer.

Camila González Simon
Editora

Recomiendo Publicar. Quadern d’educació porque inaugura una línea editorial del Departamento de Educación del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) centrada en prácticas educativas, arte contemporáneo y museos. En este primer número participan varias personas que comparten reflexiones y aprendizajes en torno a la edición como práctica artística y pedagógica, desde la materialidad, los cuerpos, la autoedición y los fanzines. Para quienes les interesa explorar los gestos de publicar desde experiencias colectivas.

Pablo Retamal
Periodista de cultura

Mi libro del año es El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (Penguin Random House). Una crónica vívida sobre un viaje a Mongolia junto al papa Francisco, y donde Cercas se mantiene un lugar a medio camino entre el observador y el pensador crítico. De hecho, genera unas interrogantes imperdibles sobre los temas de fe y religión, y todo narrado con agilidad y solidez. Le hace una pregunta crucial al pontífice que este termina respondiendo. Además, sirve como un retrato del fallecido santo padre. Muy recomendable. 

Catalina Infante
Escritora y editora

El buen mal, de Samanta Schweblin (Penguin Random House). Son seis cuentos muy inquietantes, donde nada sobra y cada detalle tensiona; están hechos de relojería, con mucha técnica literaria. Como siempre pasa en su literatura, lo “normal” se va corriendo apenas un poco hasta volverse desconcertante y turbador. Me gusta mucho cómo trabaja las relaciones familiares y afectivas, siempre en una zona gris donde nada se explica, pero todo se siente, logra armar climas que se quedan pegados después de cerrar el libro. El primer cuento es una joya. 

Ismael Rivera
Poeta, cantor, editor y mediador de lectura

Persona sin identificar, de Verónica Jiménez Dotte (Garceta Ediciones). Un libro de poesía muy al estilo de ella, que es una forma de homenaje a quienes perdieron su vida durante la revuelta de 2019. Los poemas hablan desde la perspectiva de las familias, se mete con el lenguaje forense y da cuenta del manejo de distintas voces que tiene Jiménez en su escritura. Verónica Jiménez sorprende con un libro muy sensible, muy bien escrito y que apela a que no perdamos nuestra humanidad. 

Pía Barros
Escritora, editora y tallerista

Infamias, de Karo CP (Editorial Asterión) es un libro que reúne 26 cuentos que abordan el poder, la violencia y las relaciones asimétricas entre hombres y mujeres. Es un libro de microficción muy estremecedor, muy duro, pero creo que es una publicación importante para aprender a abrir la mirada hacia lugares y pliegues que la realidad nos ofrece de manera bastante lapidaria. 

Roberto Careaga
Periodista de cultura

Fue escrito por lo menos hace 43 años, pero lo acaban de publicar y me parece un libro sorprendente. Es (Un texto a la deriva), un poema de Juan Luis Martínez (Ediciones PUCV), de 45 páginas del cual no se sabía nada. Estaba entre el montón de papeles que dejó al morir y que nunca fueron destruidos, pese a que él pidió que fueran eliminados.

Es un largo poema mecanografiado que fue corrigiendo con notas y paratextos. Lo inesperado no es solo que apareciera de pronto (de esas rarezas está plagada su vida), sino que en este libro Martínez no recurre a materiales gráficos ni collages: es un poema tradicional en endecasílabos.

El incombustible impacto de su libro más clásico, La nueva novela, se funda en habitar una zona en que los géneros y lenguajes están en tensión: antes que poemas, en cada página pareciera estar dispuesta una obra visual que, sin embargo, requiere el aliento de la poesía para tener sentido. Mientras que en (Un texto a la deriva) Martínez recurre a la lírica tradicional, desnuda y directa, para componer un texto conceptual sobre el destino de un naufragio: la escritura en tiempos en que la autoría perdió sentido. Eso por lo menos. Habrá que leerlo mejor, yo recién tengo mi copia. Recién me estoy dando cuenta de que quizá (Un texto a la deriva) opera como un mapa para avanzar en la geografía velada que Martínez diseñó en su obra. Que, por esta vez, esta sola vez, haya decidido no tachar su nombre en la portada, quizás indica que esta vez, quien habla es él.

Emiliana Pereira
Escritora

Pastoral, de Carl Phillips (Ágata Musgo), publicado por primera vez en Chile, es un libro que desarma cualquier intento de lectura dócil: exige entregarse con la misma tensión y extrañeza que instala en cada imagen. Su poesía funciona como un sueño lúcido: cuerpos, lagos, cisnes y plegarias aparecen con una nitidez misteriosa que obliga a volver sobre cada verso. Phillips nombra lo que creemos innombrable y en esa precisión abre una zona de reconocimiento íntimo. La lectura avanza y retrocede como una marcha transparente, pero cargada de descubrimientos. Pastoral captura ese instante en que lo bello y lo brutal conviven, invitándonos a aceptar la trampa luminosa del poema. Un libro imprescindible para quien quiera entrar en una poesía que toca donde todavía no hay nombre.

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Consuelo Olguín

Periodista UC de medios escritos. Ha trabajado en El Mercurio y en El Dínamo, transitando por las secciones de actualidad y cultura.

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