Escribir sobre Susan Sontag, autora de obras fundacionales del pensamiento contemporáneo como Sobre la fotografía (publicada originalmente en 1973, y en 1981 en español), Contra la interpretación (publicada originalmente en 1966, y en 1984 en español) se hacía inabarcable. Quizás por eso, me pareció más abordable revisar lo más relevante que se ha creado sobre ella y su legado. Y en Susan Sontag lo abordable se ve más o menos así: una entrevista para una revista publicada en 1979 que se transformó en un libro publicado —¡y vigente!— treinta y cinco años después, y una biografía de más de ochocientas páginas (veintidós horas en audiolibro) que obtuvo un premio Pulitzer.
Susan Sontag. La entrevista completa de Rolling Stone (Yale University Press, 2013; Ediciones UDP, 2014), de Jonathan Cott, consiste en la conversación que el autor realizó en dos partes, en Nueva York y París, a fines de los años setenta, y que se animó a pedirle a Susan después de conocerla por años. La entrevista publicada en la revista era un tercio de lo que se ve en este libro. «Me gusta el formato de la entrevista, y me gusta porque me gusta la conversación, me gusta el diálogo, y sé que mucho de lo que pienso es producto de conversaciones (…) Conversar me da la oportunidad de saber lo que pienso». El autor destaca que, como prácticamente nadie más que él conociera, Susan Sontag hablaba no con frases, sino con párrafos extensos y medidos.
«La mayor parte de lo que hago, al revés de lo que la gente piensa, es intuitivo y no premeditado, para nada esa forma cerebral y calculada que pueden imaginar», aclara en un momento de la conversación. «Una de mis cruzadas más antiguas es contra la distinción entre pensamiento y sentimiento (…) Tengo la impresión de que el pensamiento es una forma de sentimiento y el sentimiento una forma de pensamiento». «Creo que el rock and roll es la razón por la que me divorcié (…) No eran las palabras, era la música». Entre otros muchos temas sobre enfermedad, arte, filosofía y sexo, Sontag y Cott repasan cómo en los años cincuenta la cultura popular y la alta cultura eran temas totalmente separados. Pero no para ella quien, como en muchas otras etapas de su vida, sentía que no tenía a nadie con quién compartir y debatir seriamente.


Sontag. Vida y obra (Ecco, 2019; Anagrama, 2020), de Benjamin Moser, es un libro monumental que aborda con detalle desde el nacimiento de una niña llamada Sue Rosenblatt hasta el funeral de Susan Sontag, retratado por su pareja de ese entonces, quien era la fotógrafa más famosa del mundo. Esta biografía cuenta cómo se escapó del campamento a los seis años, y desde esa edad hay testimonios de personas que la recuerdan como inolvidable. Cómo leía a Elias Canetti y era la única que había escrito de él en inglés antes de que obtuviera el Nobel, y que hablaba hasta de Roberto Bolaño antes de que fuera reconocido.
También recuerdan cómo la discriminaron por hablar de The Supremes, lo mucho que quiso identificarse como novelista, cómo nació su mechón blanco (después de las quimioterapias en las que no perdió el pelo, pero aparecieron las canas), y su aversión a la muerte que la acompañó durante gran parte de su existencia y más allá.
Las contradicciones mezclan inevitablemente su vida personal con la profesional. El mito de que maltrataba a Annie Leibovitz se ahonda en el libro de Moser, donde describe en detalle las formas en las que la trataba de tonta delante de amigos en común, así como la negó pública y privadamente tal como muchas veces lo hizo en su relación ambivalente hacia el reconocimiento de sí misma como lesbiana. Al mismo tiempo, su biografía reconoce la valentía con la que se involucró en Sarajevo durante la guerra de Bosnia, donde fue a realizar un montaje de Esperando a Godot y desde donde rescató a personas que luego recibió en su propia casa en Nueva York.
El reconocimiento que tanto quería como novelista comenzó a llegar con la publicación de El amante del volcán (Farrar Straus & Giroux, 1992; Alfaguara, 1995; Debolsillo, 2008) que fue un éxito de ventas y luego con En América (Farrar Straus & Giroux, 1999; Alfaguara, 2002; Debolsillo, 2010), libro que luchó con terminar mientras pasaba por uno de los cánceres que sufrió, y con el que obtuvo en National Book Award, un ansiado reconocimiento, aunque no tan ansiado como el Nobel con el que soñaba desde niña.
Y aunque no quería morir, eligió la música para su funeral: Beethoven, su última Sonata de piano nº 32 y el Cuarteto de cuerdas número nº 15.

Con respecto a Susan Sontag (2014) es un documental de Nancy Keates que se puede ver en HBO Max. Es como una sinopsis del libro de Moser, pero audiovisual, con testimonios directos de algunas de sus protagonistas y registros en los que apreciamos la encantadora y demoledora sonrisa de Susan; una foto de portada que fue casi pornográfica para tantas mujeres y se acentúa lo dolorosa e inesperada que fue su muerte para ella misma.
Ahí podemos verla en algunos de sus más famosos debates, como en el encuentro con Norman Mailer donde lo encara por referirse a «mujeres escritoras» en vez de simplemente escritoras, o cuando cuestiona la condena al ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre 2001. Y también en algunas de sus mencionadas contradicciones; algunos desencuentros con el feminismo pese a que en la práctica tiene actos como dejar atrás la separación entre hombres y mujeres después de las comidas de su círculo social (en la que los hombres conversaban de los temas relevantes); y el rechazo a la culpa pero reconocimiento de hidalguía frente a la enfermedad que había enfrentado tantas veces.
«Para mí, lo más horrible sería estar de acuerdo con las cosas que ya he dicho y escrito; eso es lo que me incomodaría más porque significaría que dejé de pensar», declara al terminar la entrevista de Rolling Stone. Durante más de cincuenta años Susan Sontag impuso los términos del debate cultural, dice el epílogo del libro de Moser, lo que hace casi inevitable echar de menos qué pensaría, sentiría y diría sobre lo que estamos viviendo hoy en día.

