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Tripantu, una librería móvil para conversaciones importantes

Carolina Illino Por Carolina Illino

Conversamos con Valentina Insulza ―una aficionada que entró con la pandemia al mundo de la literatura infantil― sobre su recién estrenada librería itinerante en la que ofrece libros seleccionados con perspectiva de género e inclusión, para llegar a las plazas donde se encuentra con sus lectores ¡y muchas historias! [Créditos: Tripantu]

Valentina siempre ha sido fanática de la literatura infantil, desde que era chica y hasta grande que empezó a comprar muchos libros para sus hijos. En la pandemia escribió junto a Ángeles Quinteros ―su amiga de infancia― el libro ¡Plántalo tú! (Escrito con Tiza, 2020) y empezó @mama_cuentera, una cuenta de Instagram donde recomendaba libros que le gustaban a ella y a sus hijos, y que le parecían interesantes para que otros los leyeran también. Muchas de sus recomendaciones eran difíciles de conseguir en Chile, había poca oferta con perspectiva de género en primera infancia y la gente solía preguntarle si vendía los libros que mostraba. Entonces empezó a buscarlos, se metió a talleres españoles y nació la idea de abrir una librería virtual, que materializó para la Navidad del 2020. «Le puse Tripantu porque significa un ciclo y me hacía sentido a mí, como los ciclos de la vida que me hicieron llegar a tener una librería infantil», cuenta.

Antes de crear Tripantu, Valentina siempre había trabajado en proyectos sociales, en contextos de vulnerabilidad, de pobreza, principalmente con mujeres (actualmente es parte del Observatorio de Violencia Obstétrica en Chile), por eso le interesó que la librería tuviera perspectiva de género. La ratoncita y la muralla roja de Britta Teckentrup (Hueders, 2017) la inspiró a lanzarse. «Yo sentía que no venía quizás del mundo de la literatura, no había estudiado Letras, soy abogada de profesión y era, en el fondo, una aficionada en este mundo. Sentía que cómo me iba a meter en esto, cómo iba a empezar, entonces ese libro me hizo mucho sentido por las murallas imaginarias que uno se pone y que finalmente está en uno destruirlas, poder mirar más allá y atreverse».

Los primeros libros con los que empezó fueron los de la colección Érase dos veces de los españoles Belén Gaudes y Pablo Macías (Editorial Cuatro Tuercas), quienes hacen reescrituras de historias clásicas como La Cenicienta y Blancanieves: «Los conocí durante la pandemia, me encantaron y lancé la librería con ellos porque rompen los estereotipos a través de las historias tradicionales; en todas las historias son niños y niñas bien autónomos y bien independientes».

La idea del carrito itinerante surgió porque Valentina quería acercar los libros a los lugares donde están las niñas y los niños, «y esos espacios son las plazas. ¿Cómo llego a las plazas? No puedo llegar simplemente a través de ferias, entonces tengo que hacer un carrito», pensó. Se puso a investigar qué tipo de carrito debía ser, que tenía que ser eléctrico porque en el mundo en el que estamos tenía que ser sustentable, «porque si yo estoy promoviendo libros de protección al medioambiente cómo voy a salir en un carro contaminante. También tenía que ser chiquitito, a la altura de los niños y de las niñas». Le costó harto, porque cuando compró el carrito nadie sabía cómo construir la parte de atrás, que era como la de una camioneta. Con su hermano hicieron dibujos de cómo lo imaginaban, para que por dentro fuera como una librería y con exhibidores bonitos para llegar a las niñas y niños, y él la ayudó a materializarlo considerando variables como el peso para que no se volcara.

Tripantu es la primera Librería Infantil Móvil de Santiago. Créditos: Instagram @tripantu

Finalmente inauguró la librería móvil a fines de septiembre en el jardín infantil Casa Kututu y luego en la chocolatería Caramel; próximamente estará en una feria en la Plaza Perú y espera poder visitar muchas otras plazas. «Feliz estaría en todos lados, pero no tengo permiso para estar en todos lados. El mundo más nómade, itinerante, es bonito, uno va conociendo mucha gente, me pasa que cuando uno se pone en la calle se generan muchas historias, porque la gente te conversa mucho, te conversa de sus vidas, como que algo le hace un clic, de contar su experiencia con la literatura, con la infancia». La misma Valentina hace todo sola: maneja el carrito, compra los libros y los vende. Con esta interacción real y virtual ha ido conociendo bien a sus lectores.

Lo que más le piden es a Oliver Jeffers y los libros chiquititos de cartoné: «en general son los primeros papás, los que tienen a los primeros hijos los que compran más libros infantiles, son los que recién están armando sus bibliotecas». Otro de los éxitos es El pedo más grande del mundo (NubeOcho), por lo que Valentina creó la categoría De cacas, pipíes y punes para destacar este tipo de libros, ya que le gusta mucho el humor en la infancia.

También llegan a la librería papás y mamás que buscan literatura feminista, como La niña que tenía dos papás (Edelvives), Federico y sus familias (NubeOcho) y El abecé de las familias (Usborne). «Yo creo que han cambiado mucho las familias, están queriendo tener más literatura que las apoye para ver el mundo, y enseñar o acompañar en el mundo que estamos viviendo hoy día, donde hay mucha diversidad». Sin embargo, Valentina cuenta que hay poca literatura sobre familias homoparentales de mujeres; «hay muchos libros de dos papás, pero muy pocos de dos mamás, o literatura juvenil con dos mujeres». Por eso destaca que en Érase dos veces está La ratita presumida: «es un libro para niñas y niños de 8 años, que están en un momento importante de apertura, de una ratita que se enamora de otra amiga, entonces darles esas posibilidades a esas historias es lo que me gustó».

Entre las novedades, Valentina destaca especialmente dos libros de la editorial NubeOcho: Niñas y niños feministas y Tu cuerpo es tuyo. Además, está con un nuevo proyecto editorial propio: un segundo libro junto a Ángeles Quinteros sobre patrimonio inmaterial de Chile, que esperan publicar el próximo año.

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Carolina Illino

Periodista con experiencia en instituciones culturales y medios de comunicación impresos y digitales. A través de los nuevos formatos, se empeña en revivir maneras analógicas de conectarnos.

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