Camila Rojas: “La ilustración es la columna vertebral de Quilombo Ediciones”

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“Pueden pasar muchas cosas, podemos publicar diversos temas, pero todos aquellos temas serán libros ilustrados porque es nuestra línea editorial”, nos dice Camila Rojas, la directora de Quilombo, premiada editorial especializada en libros ilustrados, libros visuales y libros infantiles. Para este 2015, Quilombo prepara la reedición ilustrada del Poema de las madres de Gabriela Mistral y un libro para niños sobre Víctor Jara.

Camila Rojas ilustrada por Marcelo Parra

Camila Rojas ilustrada por Marcelo Parra

Hace seis años Camila Rojas fundó en Concón una editorial dedicada principalmente a los libros ilustrados, los libros visuales y los libros-álbum. La llamó Quilombo –una palabra de origen portugués con la que se designaba a las aldeas de resistencia de los negros esclavos en el Brasil del siglo XVII- como una forma de homenajear “a estos seres libertarios, que escapaban de las haciendas y que huían a la selva para conformar su orden propio, con sus leyes y sus ritos, dándole sentido a su existencia. Es un homenaje a la idea de que se puede inventar un mundo propio y creativo y desde ahí hacer y ser”, nos dice Camila Rojas desde la V región. “Cada editorial tiene un orden y un son distinto, cada una aporta lo suyo desde su manera y su mirada, desde la libertad. Y nuestro trabajo está ligado a esa idea de libertad también, nuestras publicaciones son el resultado de espacio creado”, agrega.

Entre sus publicaciones están Piernal de cueca chora de Araucaria Rojas, La Negra Ester de Roberto Parra y Cosmogonías de Diego Artigas, Sebastián Esquivel y Paula Espinoza: una colección de mitos chilenos sobre el origen del mundo que el 2012 ganó el premio a la edición Carlos George-Nascimento y el 2013 la medalla Colibrí Ibby, además de una mención de honor en la Bienal de Ilustración de Bratislava de ese año. Y estos son solo algunos de los varios premios que ha ganado Quilombo en estos años de existencia, en los que la editorial ha sabido mantenerse “con altos y bajos” y donde las principales dificultades han sido las económicas: “Y la falta es, principalmente, porque aún en Chile no se compran muchos libros, si bien tenemos gente que le gustan nuestras publicaciones, aún tenemos el desafío de llegar a un público mayor y vender más”.

—La línea editorial de Quilombo se enfoca en libros ilustrados, libros visuales, libros álbum y libros objeto de calidad. ¿Cuál es el criterio para elegir a sus autores, dado que han publicado clásicos como La Araucana, escritores consagrados como Bertoni y varios autores jóvenes?

—Los criterios se van transformando, mutando en el tiempo y por cada proyecto también. Para mí es extraño pensar que siempre se mantenga un mismo criterio para elegir a los autores, porque además te limita. Creo también que un libro es algo vivo incluso después de su edición, por lo tanto necesitamos flexibilidad de criterios dependiendo qué libro publiquemos. Por ejemplo al comienzo, que no nos conocía nadie, el principal criterio editorial fue que un autor conocido respaldara o apadrinara a un autor nuevo; es así que en el Piernal de cueca chora tuvimos la suerte de contar con el ilustrador Alberto Montt, que ya era muy conocido por esos años, y con Araucaria (Rojas), una autora que nadie conocía y éste fue su primer libro. En La Negra Ester fue todo lo contrario; Roberto Parra, un autor consagrado, le dio el espacio a Sole Poirot, en ese tiempo una desconocida ilustradora chilena que venía llegando de España.

El criterio editorial actual apunta a salir un poco de Chile o de temáticas tan chilenas, buscamos temas más universales

En La Araucana, particularmente, fue más inesperado. En ese tiempo ya estaba María de los Ángeles Vargas como diseñadora editorial y estábamos en una reunión de equipo en su casa y Alberto Montt, su pareja, escuchó y preguntó si podía ser él el ilustrador. Al comienzo pensé que era otra de sus bromas, pero era en serio, le alucinaba poder ilustrar un texto de esta envergadura, un texto tan importante para la historia de Chile y claro que le dije que sí. No hay como tener un ilustrador motivado antes de comenzar el libro; eso tal vez asegura un final feliz… En realidad nada lo asegura, pero ayuda. Y bueno, así cada libro tiene su historia. Hoy el criterio es distinto y no me asusta tanto publicar un autor desconocido, no ando buscando el apadrinamiento autoral porque tenemos otro piso editorial y no tenemos que probar que podemos publicar buenas cosas. El criterio actual apunta a salir un poco de Chile o de temáticas tan chilenas, buscamos temas más universales. Buscamos un punto de vista, cosas extrañas, seguimos buscando el juego en las publicaciones y por supuesto lo que nos caracterizó seguirá siendo parte fundamental de Quilombo, pero tal vez orientado a una colección patrimonial.

—¿Qué importancia le das a la ilustración y al papel que juega el ilustrador en cada publicación?

—Para nosotros la ilustración es fundamental, es nuestra columna vertebral. Pueden pasar muchas cosas, podemos publicar diversos temas, pero todos aquellos temas serán libros ilustrados porque es nuestra línea editorial, somos una editorial especializada en este tipo de publicaciones. Y lo es básicamente porque nos gusta el lenguaje visual de la ilustración, nos conmueve este arte que sin duda es más democrático y cercano que otras artes. La ilustración se cuela en lo cotidiano y eso es lo que me gusta de ella; además tengo la sensación de que es infinita y eso me causa una indescriptible sensación de alegría y libertad.

Nos gusta el lenguaje visual de la ilustración, nos conmueve este arte que sin duda es más democrático y cercano que otras artes

Por lo mismo, el papel del ilustrador es fundamental en todos nuestros libros. Para nosotros el ilustrador o ilustradora es un autor o un co-autor en el caso de publicar textos que no son propios y es fundamental la elección de cada uno de ellos porque al elegirlos confiamos en su trabajo, creemos en su talento y ponemos en sus manos la creación de lo que finalmente queremos entregar como mensaje. Ellos son los artífices del nuevo mundo creado.

—Quilombo editó «Piernal de cueca chora», de Araucaria Rojas (hija de Dióscoro Rojas), y «La Negra Ester», con las décimas de Roberto Parra. ¿Cuál es la relación de Quilombo con el mundo popular y con las tradiciones chilenas? ¿Hay más proyectos de este tipo esperando ser publicados?

—La primera relación que existe es sin duda la más importante: Araucaria Rojas es mi prima hermana y la viuda de Roberto, Catalina Rojas, es nuestra tía, hermana de mi padre. Por lo mismo la relación de Quilombo con el mundo el popular nace desde ahí, más allá incluso que las temáticas expuestas que tal vez son una excusa incluso para hacer familia. La relación con las tradiciones chilenas lo veo más bien como una herencia. Mi padre que está muerto también era cantor y tocaba la guitarra, como muchos de sus hermanos, y creo que dejó una semilla de ideales, de lo propio, de lo que importa. Por lo mismo, claro que existirán más proyectos de este tipo en la editorial porque es mi manera de rendirle un homenaje a mi padre de la manera que me resulta más fácil, haciendo libros.

Parte importante de la línea editorial de Quilombo es lo patrimonial, aunque esté un poco manoseado el término, la idea siempre será dar otra lectura a lo propio, para que gente que se sienta lejana se pueda acercar y descubrir que somos parte de este país intenso, extraño y creativo, claro, siempre de la mano de la ilustración.

—Cada libro que han editado –o varios de ellos- aparecen en Youtube. Me gustó mucho la grabación que hiciste sobre el libro «Desgarraduras», de Claudio Bertoni, donde se ve tu cercanía con el autor. ¿Te involucras emocionalmente con cada uno de tus autores? ¿Crees que la edición debe estar unida también al afecto?

—Pensé que nadie había visto el video (quizá en el fondo quería que nadie lo viera para asegurar un poco de neutralidad en la publicación), pero sí, creo que la edición tiene que estar ligada al afecto absolutamente, porque es desde ahí que nacen las mejores cosas. A Claudio lo conozco desde que era niña, es el tío de una de mis mejores amigas de la infancia. Pasaba mucho con ella y él siempre estaba ahí, sacando fotos, hablando con su grabadora, leyendo. Era un personaje dentro de la casa y para mí siempre fue una persona cercana. Por lo mismo ser vecinos en Concón es bastante natural, no lo idealizo como autor, lo veo como el tío de mi amiga aún. Eso de “involucrarse emocionalmente” con los autores puede estar cerca en este caso, pero en otras no necesariamente es así. Hay autores con los que curiosamente uno tiene cercanía con su obra y no necesariamente con su personalidad y eso es un aprendizaje en estos seis años porque al comienzo pensaba que sí, que era muy necesario. Eso nos enseñaron en la escuela de edición, pero ahora lo pongo en duda, casi diría que tengo certeza de aquello; si al final del libro nos hacemos grandes amigos, qué alegría, pero no es una obligación estar vinculados emocionalmente para poder hacer un libro bueno, lo que no quiere decir que no puedas hacer un libro con amor, son dos caminos muy distintos.

—También creo que hay humor y juego en tu trabajo. Como la idea de incluir un pañuelo blanco en la caja del libro «Piernal de cueca chora». ¿Es así?

—Absolutamente. Así me gustaría que se recordara a Quilombo, un juego permanente en el mejor sentido de la palabra. El juego como camino de vida, el juego como parte necesaria del existir, el juego como enseñanza, el juego como lenguaje, el juego que sana y al libro como el mejor soporte para ello.

—Quisiera que hablaras sobre tus ediciones de cuentos infantiles, los que, por lo demás, te han llenado de reconocimientos. ¿Cómo han elegido a los autores y los proyectos?También me gustaría que hablaras sobre» Hermanos», que me pareció un libro precioso, y donde nuevamente aparece el tema del afecto en tus publicaciones.

—Tal vez para muchos es curioso que no partiéramos editando libros infantiles desde el comienzo si nuestra línea editorial eran los libros ilustrados. Justamente la idea era publicar ilustración no infantil, por lo mismo la colección infantil Wuawua nació mucho después. Cuando fuimos a la feria de Bolonia con María de los Ángeles (ex diseñadora editorial e ilustradora de cuatro de nuestros libros), creo que nos explotó un poco la cabeza con tanta información, con tantos detalles, con tanta diversidad de experiencia editorial, pero también sirvió para concretar otros proyectos como los libros infantiles, esa experiencia gatilló la idea de hacer una colección infantil centrada en los afectos, como bien dices, centrada en el desarrollo emocional de los niños. A demás, estaba esperando a mi hijo y eso terminó de cerrar el círculo.

La elección de los autores es una mezcla de experiencias, en la mayoría de los casos a los ilustradores los elijo yo, la historia llega de una u otra manera y me imagino qué estética es la que mejor calza y voy proponiendo. Y claro, la colección Wuawuan tiene como particularidad el formato, que si bien es un libro de calidad, no es lo que siempre la gente ve para un público infantil. Eso también es parte de la propuesta, la diversidad estética es parte también de la experiencia lectora.

Portada-libro-Hermanos_baja_Quilombo_-Pati-Aguilera

En el caso de Hermanos, se unió la ficción con la realidad y eso es lo maravilloso del libro. Ese tono tan íntimo y sutil es porque realmente los autores son hermanos y se ve el resultado en la obra. Claudio Aguilera llegó con el texto, que nos emocionó mucho a todos, y cuando la ilustradora Pati Aguilera, su hermana, lo leyó para illustrarlo, no sabía que era él el autor hasta que se encontró en el  mismo relato, viéndo reflejada su infancia

Aquí pasó algo muy curioso porque no siempre pasa que ambos autores compartan una misma historia con imaginarios disimiles, si no que además pueda ver ese imaginario plasmado en un libro. No sé si me explico bien, pero creo que es hermoso para ellos develar el imaginario del otro con una historia que los dos conocen muy bien, es volver siempre a la hermandad desde el hacer.

—¿Qué proyectos tiene Quilombo para este 2015?

—Para este año tenemos una muestra hermosa de nuestra hoja de ruta; en agosto lanzamos una reedición del Poema de las madres de Gabriela Mistral, ilustrado por la maravillosa y sutil Cecilia Afonso Esteves, argentina. Un texto que fue publicado por primera vez en 1950.

En septiembre lanzamos un libro que se llama Víctor, de Elena Roco e ilustrado por la talentosa ilustradora chilena Francisca Robles. Un libro que busca contar la vida y muerte de Víctor Jara a un público más pequeño, porque queremos que nuestros hijos lo conozcan también.

Y para noviembre una sorpresa juguetona, Catalina Infante junto a las ilustraciones de María Elisa Monsalve, darán vida a un libro llamado Dichos Redichos, un juego de palabras e imágenes que nos hará reflexionar sobre los tradiciones que adoptamos y que tal vez no son necesariamente lo que nos identifica. Es el paradigma cultural que se transforma a través de nuevos dichos redichos.

Autor: Soledad Rodillo (58 Entradas)

Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Literatura de la Universidad de Chile. Lectora empedernida, dedica su tiempo a escribir artículos culturales para diarios y revistas especializadas. Es colaboradora estable de nuestro blog.


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