Crónicas de Arturo Cussen: Segunda parte

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Arturo Cussen —Licenciado en Letras y músico chileno residente en Río de Janeiro— es el corresponsal de la campaña Futboleo en el Mundial de Brasil. Futbolero como pocos, desde los estadios y las calles escribirá periódicamente en este blog. Ya publicamos la primera parte de estas crónicas, ahora vamos con la segunda.

Crónica #9: El mito de Sísifo (27/06/2014)

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Cuando me invitaron de Fundación La Fuente a escribir sobre el Mundial, lo primero que pensé es que probablemente nada de lo que escribiera tendría que ver con libros o bibliotecas. Por ahí relacionarme con Galeano o Fontanarrosa era posible, pero nada de eso sucedió. La contingencia mundialista se transformaba en la única bibliografía de estas humildes crónicas. Sólo que después de estar una semana entera con la cabeza en el partido de octavos de final con Brasil, se me viene a la mente la figura de Sísifo. En la mitología griega relatan que Sísifo es condenado a repetir siempre la misma tarea de subir una piedra hasta la cima de una montaña, sólo que siempre que está cerca de su meta, la piedra vuelve al punto de inicio irrefutablemente. Lo peor de todo es que él está obligado a seguir tratando de subir con la piedra una y otra vez.

Esta podría ser la situación de Chile en la historia de los mundiales, estamos condenados a avanzar e ilusionarnos con nuestro equipo y encontrarnos con Brasil, que nos manda con la piedra al punto de partida. Esta sería una visión pesimista, o por lo menos una forma de asumir nuestra historia como una condena. Esto se argumenta en la deprimente estadística que afirma que las tres veces que Chile avanzó en un mundial, considerando el ’62, ’98 y 2010, fue derrotada por el Scratch.

Me da esperanza la forma en que la prensa y los jugadores de Brasil se sienten confiados. Creo que están más preocupados con el nuevo corte de pelo o los seguidores en instagram.

Pero, ¿por qué tanto pesimismo? Sucede que aquí no me llega el entusiasmo de la prensa chilena, sólo escucho a periodistas, vecinos y amigos riéndose del partido de mañana, porque para ellos la única duda es si nos ganan fácil o por goleada. Y es así mismo, ayer en la tele declaraban “Brasil no debe asustarse con Chile“ mientras comentaban los posibles rivales en semifinal.

En la primera página del diario de ayer la noticia era el par de chuteadores nuevos que va a estrenar Neymar el sábado contra Chile. Sí señoras y señores, un modelo dorado, con el nombre del hijo y que creo que tiene aire acondicionado, teléfono y GPS.

Esto es lo único que me da esperanza, la forma en que la prensa y los jugadores de Brasil se sienten confiados. Aunque algunos hagan declaraciones asumiendo respeto por el rival, creo que están más preocupados con el nuevo corte de pelo o los seguidores en instagram. Lo mejor que nos podría pasar es que se obnubilen con los millones de euros que van a facturar haciendo propagandas y se les olvide jugar a la pelota durante un rato. Mañana lo veremos, la ansiedad es demasiada, pero tenemos que esperar para ver qué es lo que el futuro nos tiene preparados. Por mi parte no creo en mitos ni predestinaciones.

Lo único que pido para el partido de mañana, es que sea un partido digno, que se resuelva exclusivamente en el plano deportivo. También que los jugadores e hinchas de los dos lados sepan que Brasil y Chile nunca serán enemigos, sino solamente rivales durante 90 minutos o 120 máximo. Por último, desearle a nuestro equipo la fuerza máxima para enfrentar este enorme desafío y que si logramos superarlo, seamos dignos de un futuro victorioso.

Arturo Cussen —Licenciado en Letras y músico chileno residente en Río de Janeiro— es el corresponsal de la campaña Futboleo en el Mundial de Brasil. Futbolero como pocos, desde los estadios y las calles escribirá periódicamente en este blog. – See more at: https://www.fundacionlafuente.cl/cronicas-de-arturo-cussen-corresponsal-en-brasil/#sthash.KpPupyiD.dpuf

Crónica #8: La pelota no se mancha (25/06/2014)

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Arturo durante la transmisión del partido Chile-Holanda

Uno de los conocedores más profundos del fútbol es Diego Armando Maradona, quien dijo al momento de despedirse de las canchas: “La Pelota no se mancha“, esculpiendo en el bronce la frase más seria sobre este deporte que cualquier futbolista haya dicho. Y realmente la pelota no se mancha, el fútbol sigue siendo lindo, a pesar de la gigantesca mafia que creció alrededor de él e incluso a pesar de que la mayoría de los envueltos en este mega-negocio deportivo piensen exclusivamente en el beneficio personal a toda costa. Es como si el fútbol fuera un hermoso árbol florido, cubierto por una enredadera venenosa y horrible que es la FIFA. Ojalá algún día aparezca algún dirigente decente, con una buena tijera de podar y extirpe todo lo que Havelange, Blatter y sus secuaces han hecho crecer de manera horrorosa.

Pero como decía, el fútbol sigue siendo lindo, porque en el grupo de las poderosas Italia e Inglaterra, clasifican Costa Rica y Uruguay o porque el humilde equipo chileno adelantó las vacaciones del campeón del mundo. Es decir, todavía hay brechas para observar el genuino valor del fútbol, el deporte colectivo en el que el ímpetu de un grupo de jugadores, puede destruir la prepotencia de equipos que se sienten con el derecho a ganar sólo por ser más famosos o representar mayores ingresos para el patrón, la FIFA.

Lo único que yo espero para el sábado es un clima de paz, porque ya hay una cierta decadencia y cansancio entre los hinchas chilenos.

El mundial es el gran evento, la instancia de mayor lucro y al mismo tiempo el momento de levantar el espíritu nacionalista de todos los países que participan. Por todo esto, sabemos que es muy difícil que estas brechas para los equipos chicos se mantengan después de la primera fase. Esa es nuestra esperanza, poder ganarle a Brasil en la cancha, sabiendo que el rival es históricamente superior y para colmo está de local necesitando una victoria para convencer a su hinchada. Por último, un detalle importante, en tres meses más son las elecciones presidenciales, y el cometido de la selección será determinante en el resultado de éstas. En suma, son muchos intereses en juego.

Contra Holanda vimos cómo es difícil enfrentar un rival superior. Tenemos que reconocer que nuestro equipo es fuerte y voluntarioso, pero que sin duda hay equipos mejores en la competencia. Es el caso de Brasil, que siempre se impone en estos duelos y por goleada, sólo que como siempre debemos prepararnos para hacer lo mejor, sin pensar en triunfos morales. Chile tiene herramientas para ganar, solo que los once que entren tienen que hacer el mejor partido de sus vidas.

Como era de pensar, los hinchas chilenos que sorprendieron con su entusiasmo al inicio de la competencia, se transformaron ahora en los enemigos de turno. En el metro de São Paulo me tocó ver un par de discusiones e incluso una pelea entre chilenos y brasileños. Es lógico que los locales no tienen ganas de ver a la hinchada rival gritando todo el día y también el sentido de humor de los chilenos es muy diferente de los brasileños, que se molestan mucho y pelean poco.

Lo único que yo espero para el sábado es un clima de paz, porque ya hay una cierta decadencia y cansancio entre los hinchas chilenos. Son casi dos semanas recorriendo Brasil y se ven chilenos durmiendo en terminales de buses y aeropuertos, mucha gente que asumió deudas absurdas para venirse a la suerte de la olla. Aparte, la euforia que creo la victoria sobre España puede transformarse en depresión si perdemos con Brasil. Ojalá mantengamos la calma y lleguemos hasta el final del mundial de manera decente. Sin más escándalos como el del Maracanã y sin disturbios el día del partido. Yo sé que no voy al estadio, porque creo que va a ser mejor estar tranquilito en la casa, donde podré gritar los goles sin incomodar a nadie.

Ahora toda la concentración del mundo para Sampaoli y los jugadores, que sepan que confiamos en ellos hasta el final.

Crónica #7: Una situación de vida o muerte  (23/06/2014)

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Llegó la hora de un nuevo capítulo de la zaga épica de la selección chilena en Brasil. Hace diez días eran pocos los que se podían atrever a decir que Chile era capaz de ganar su grupo. En efecto, el mero hecho de clasificar se consideraba una proeza. Pero hoy estamos en Sao Paulo, no solo con la esperanza de ganarle a Holanda, sino con el aval futbolístico del equipo chileno que nos hace creer que seguir avanzando en el mundial es una meta alcanzable.

Es lógico que Chile y Holanda se van a jugar la vida para evitar el choque con Brasil y no solo eso, la llave que sigue el primero del grupo B se ve cada vez más interesante. Si logramos superar el histórico escollo de octavos de final, nos encontraríamos en cuartos con Costa Rica. Hablar de cuartos de final ahora puede ser peligroso, cualquier exitismo en relación a nuestra selección da una sensación rara. Es que no estamos acostumbrados a ganar y pensar en eso da miedo, solo que actualmente estamos en el deber de creer en este equipo y en su cuerpo técnico.

No da lo mismo si ganamos o perdemos, estamos nuevamente en una situación de vida o muerte, porque perder hoy nos llevaría a chocarnos con nuestra bestia negra en mundiales. He escuchado muchos chilenos diciendo que jugando así le ganamos a Brasil, yo no sé, a mí me parece que nadie va a sacar a Brasil de la competencia. Si el partido fuera en cancha neutral y fuera del contexto del Mundial, podría ser que Chile le gane a Brasil, pero no durante la fiesta que ellos organizaron y pagaron para ganar.

No importan los millones de dólares que valen los jugadores, ni el pasado glorioso de las selecciones. Gana el que tiene más hambre de victoria.

Este mundial ha sido especial por los resultados sorprendentes: el grupo de Italia e Inglaterra es liderado por Costa Rica, España esta fuera después de solo dos partidos, Estados Unidos se está robando la película en el grupo de Alemania, y Brasil sufre para pasar la primera fase. Parece que simplemente el futbol se niveló y no importan los millones de dólares que valen los jugadores, ni el pasado glorioso de las selecciones. Gana el partido el que tiene más hambre de victoria y que lo digan Costa Rica, Chile, Colombia y Estados Unidos, selecciones que se muestran como favoritas para seguir avanzando y destacan por su juego en equipo. El futbol es un deporte colectivo y eso es lo que muchos no entienden, da lo mismo tener un crack famoso en el mundo entero si el equipo no está realmente unido y comprometido en pelear cada pelota.

Aquí en Sao Paulo, el clima mundialero no esta tan fuerte como en otras ciudades, pero se ven chilenos por las calles, con el entusiasmo de siempre. Pasa que en una ciudad de casi 20 millones de habitantes, ni el mayor evento mundial es capaz de alterar por completo el día a día. En Río, eso si, el mundial ya va cansando a los que viven en Copacabana por la cantidad de disturbios e hinchas durmiendo y haciendo sus necesidades biológicas en la playa. En la rodoviaria también hay muchos que están acampando. Creo que cuando se acabe el mundial va a ser un alivio para la mayoría de la población local.

Ojala que hoy no haya ningún grupo de genios que decida invadir el Itaquerao, que ande todo bien, que los muchachos lleguen tranquilos y con la fuerza necesaria para vencer a un tremendo equipo como Holanda. Confió en Sampaoli y en este grupo de jugadores, sabemos que no será fácil, pero por lo menos tendrán el apoyo de miles de hinchas que tratan de olvidar el tamaño de la deuda que han ido acumulando y lo dejan todo por seguir a la roja

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