Crónicas de Santiago a mil: Prometeo, el origen

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En una remodelada sala del Teatro Camilo Henríquez se presentó la obra del dramaturgo Ramón Griffero en el marco del Festival Teatro a Mil. El mito de Prometeo vuelve a acecharnos como humanidad y nos regala una puesta en escena anclada en los sentimientos más atávicos.

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Antes de iniciar la obra, aún con todo el agobiante calor estival acumulado en la Sala del Teatro Camilo Henríquez, bien valían unas aclaradoras palabras de su director, Ramón Griffero. Éstas estaban dirigidas hacia el edificio de Amunátegui 31, el espacio que nos convocaba para presenciar Prometeo, el origen, y donde por años ha tenido su sede el Círculo de Periodistas Juan Emilio Pacull, una de las instituciones gremiales más antiguas del país.

“Agradezco su presencia a esta importante sala para el teatro chileno –dijo Griffero-. Aquí se presentaron grandes compañías y dramaturgos entre el año 56 y el 78. Aquí se estrenó La pérgola de las flores, y aquí también Víctor Jara presentó Antígona. Después de tanto tiempo, el Teatro Camilo Henríquez, que fue la sala principal del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, vuelve a abrir sus puertas”.

Con este preludio comenzó Prometeo, el origen, la reescritura que hizo el dramaturgo sobre el mito griego y la obra de Esquilo, llamada Prometeo encadenado, y escrita hace más de 2500 años.

La obra comienza con un grupo de actores, que en medio de un ensayo común y corriente, se debaten por quién le entregará el regalo a Andrea (Paulina Urrutia) en el día de su cumpleaños. El obsequio es un gran libro, que en su interior guarda la obra Prometeo, el origen. Al abrir sus páginas, los actores quedan obnubilados con la historia y sin más remedio  deben empezar a representarla.

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En un tiempo arcaico Prometeo vio que los efímeros erraban sin ver el brillo de las estrellas y sin dominar el alfabeto, memoria de todo. Tomó el fuego de los dioses y lo compartió con los mortales. Con este acto compasivo del Titán –luego castigado por Zeus- comienza el devenir de la humanidad.

El argumento de la obra nos conduce a la pregunta: ¿qué hemos hecho con este saber entregado y de qué manera alimentamos el fuego robado por Prometeo?  Las respuestas aparecen y son explotadas desde la dramaturgia del espacio de Griffero, donde lo fragmentario y onírico cobra nuevos sentidos en las coreografías, el canto y las rimas. Formas de expresar que tienen los siete actores que nos alejan de un camino racional. Más bien es el lenguaje de lo atávico el que mejor se acondiciona a la obra.

La crítica hacia la especie humana se baraja en cada escena en tratar de develar el amor y odio que nos condena. Si Prometeo se convirtió en un dios rebelde para que los efímeros pudieran tener conciencia de la belleza, por qué cada vez más el saber conduce hacia la destrucción. La reflexión, cargada de simbolismos y dicotomía durante toda la obra, pareciera terminar en las fauces del Poema-Epitafio de Nicanor Parra, cuando señala, con exclamación: ¡Embutido de ángel y bestia!

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Los espectadores, vertiginosamente, van tomando acción en esta reinterpretación. Lo metafísico comienza a invadir los poros. Las cosas que fueron ya no serán. La ilusión de la espiritualidad agoniza. La pregunta de quiénes somos y por qué navegamos en este cosmos va más allá de la filosofía: trasunta la música, la poesía, el silencio. Los colores, las texturas sobre el escenario, los espacios permiten humanizar a este Prometeo inconcluso y preguntarse si ese fuego iluminador aún continúa ardiendo.

Dos mil quinientos años después el libro se cierra en escena y las palabras quedan dando vueltas, mientras los astros – que en un tiempo éramos incapaces de observar- siguen brillando en el firmamento.

Prometeo, el origen

Temporada: Desde el 15 al 17 de enero.

Lugar: Teatro Camilo Henríquez.

Horario Santiago a Mil: Jueves 20:00 horas; Viernes y Sábado 21:45 hrs.

Valores: $8.000 general y $6.000 estudiantes y tercera edad

Dirección: Ramón Griffero

Elenco: Paulina Urrutia, TairaCourt, Antonia Zegers, Manuela Oyarzún, Juan Pablo Peragallo, Danny González y Omar Morán.

Más información: http://www.fundacionteatroamil.cl/obras/prometeo-el-origen

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