Cultura + Fútbol: Revista El Escorpión (Colombia)

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En Colombia los triunfos deportivos se disfrutan gracias al ciclismo, el patinaje o las pesas; sin embargo, el fútbol termina colándose por todos los rincones. Es un fenómeno extraño, tanto como la jugada que transformó en leyenda al arquero René Higuita y que inspiró el nombre de la revista. Contra la mafia de la opinología futbolera, su director Camilo Salas apunta hacia lo esencial: contar ni más ni menos que una buena historia.

el escorpion

¿Qué representa para ustedes la jugada que René Higuita realizó en Wembley y por qué la utilizan como título de la revista?

Al cranear el nombre de la revista pensamos en algo que no fuera tan obvio. Revista El Escorpión habla del ícono que fue esa jugada para Colombia y lo que marcó esa época y generación del 90 por lo que pasaba en el país con el narcotráfico y el cambio de la constitución. Acá el tema cultural está muy ligado a lo futbolero y eso se ha reflejado en nuestros artículos. Es ver cómo el fútbol se representa en nuestra sociedad todos los días.

El fútbol cumple esa función tan particular y latinoamericana de ir detonando identidades, formando relatos de país.

Sí, y creo que en Chile pasa algo muy parecido. Colombia no es un equipo que tenga triunfos en el fútbol. Los únicos torneos ganados han sido una Copa América y dos Copa Libertadores, pero no tenemos los triunfos de Uruguay, Argentina o Brasil. Y es impresionante como el colombiano es tan futbolero y siente el deporte de una manera tan cercana. Aquí el ciclismo, el patinaje, las pesas son deportes que sí dan muchos triunfos, pero acá lo realmente importante es el fútbol. Si hay un partido de Colombia al medio día, pues no hay trabajo.

¿Qué secretos guarda lo escrito y la crónica especialmente al momento de contar historias?

La crónica, el reportaje y hasta el mismo cuento requieren mucho trabajo

Todo parte de un periodismo deportivo que no representa a la mayoría. Es una mafia donde llegan muy pocas personas y donde no hay un trabajo real de periodismo, sino que todo se ha vuelto opinión. Los grandes periodistas deportivos lo único que hacen es opinar sobre fútbol. A todos nos queda muy fácil sentarnos y opinar sobre un partido, eso no tienen ningún mérito. En cambio la crónica, el reportaje y hasta el mismo cuento requieren mucho trabajo. Eso queremos representar: un trabajo periodístico importante alrededor del fútbol, donde vas a encontrar artículos bien diseñados y curados para que el lector encuentre algo diferente.


¿Qué criterios emplean para detectar una buena historia?

Un país está lleno de historias que no se han contado

Cuando nosotros nos sentamos a hablar de fútbol las historias que quedan en el lente son las cosas curiosas que pasan. Por ejemplo el tema que está en la segunda revista con el caso de René Houseman, que metió borracho dos goles jugando por Huracán y al otro día no se acordaba. Un país está lleno de historias que no se han contado, como la vez que metieron un ataúd al estadio para darle una despedida a un chico que llamaban ‘El Iguana’; el realismo de García Márquez está ahí.

El continente tiene muy buenos exponentes en periodismo narrativo y crónica. ¿De qué fuentes se nutren ustedes al momento de escribir?

Juan Pablo Meneses y su libro Niños futbolistas es una de las buenas cosas que hay por acá. Ricardo Silva Romero, que es un autor colombiano que escribió el libro Autogol (la historia de la muerte de Andrés Escobar) también es muy importante en la narrativa de fútbol. Eduardo Sacheri también marca un hito. Quique Peinado desde España. También la revista Panenka nos aporta ideas. En el último número miramos las crónicas que Gabriel García Márquez hacía alrededor de Junior de Barranquilla. Era algo que no habíamos encontrado y dijimos ‘¡guau! escribía muy bien de fútbol’ y no era seguidor, que era algo mucho más interesante porque escribía desde la otra orilla, de una persona que no es tan futbolera.

hasta siempre gabo

Hinchas de Junior de Barranquilla sostienen un lienzo en homenaje a Gabriel García Márquez.

¿Me puedes contar un poco más de esos escritos?

García Márquez escribió en una revista que se llamaba Crónica. Alrededor de 1950 hubo un hecho muy importante en el fútbol colombiano y es que llegó Heleno de Freitas, un jugador icónico en el mundo. Un jugador brasileño que era abogado, amaba el Botafogo y empezó a tomar malos pasos con el alcohol, pasó a Boca Juniors y después al Junior. Gabriel García Márquez hizo un seguimiento desde que llegó hasta el momento del debacle en que se fue. La crónica hace todo un análisis a partir de no conocer el fútbol. Encontrar todos esos reportajes fue increíble porque vimos que el Nobel también escribió de fútbol en algún momento.

¿Cuál es el perfil de los lectores de El Escorpión?

Uno es el segmento grande de las personas que le gusta el fútbol y hay otro segmento muy pequeño, que es la gente que le gusta leer. En Colombia hay un problema bastante grave pues el nivel de lectura no es muy alto y el colombiano lee en promedio un libro al año. Entonces el lector de El Escorpión es una persona que le gusta el tema periodístico y de crónica dedicada al fútbol. O quizás ni siquiera el fútbol, sino que le gusta leer buenas historias y que también tiene un sentido desarrollado de lo estético, que le gusta el diseño y la ilustración, dos áreas que valoramos muchísimo en la revista. Es un nicho pequeño, pero muy fiel.

Una ilustración de Roberto "Cóndor" Roja en un artículo dedicado al engaño en el fútbol.

Una ilustración de Roberto «Cóndor» Roja en un artículo dedicado al engaño en el fútbol.

¿Qué importancia tiene en un medio de comunicación la ilustración y la fotografía al momento de transmitir un mensaje?

Al seguir diarios y revistas de fútbol me daba cuenta que no se le daba importancia al tema fotográfico ni a la ilustración. Es una información muy light y rápida de consumir. Para nosotros es completamente lo contrario, queremos tener historias que perduren en el tiempo y para eso tienen que estar acompañadas de grandes imágenes y de buena calidad. Y con la ilustración es dar a conocer a tanta gente que tiene talento y también revivir desde otro ángulo ciertas historias.

Con ya cierta cantidad de ediciones en el cuerpo, ¿qué han aprendido del arte de editar revistas?

Hay un fenómeno no sé si solo colombiano donde la gente saca revistas por sacar. Tengo un tiraje de 100 mil unidades, pero vendo 10 mil y el resto termina en la basura. La idea de El Escorpión es tener un crecimiento orgánico, que la gente vaya conociendo la revista y lo considere un producto de fidelidad. Es lo que pasaba antes con los vinilos, donde la gente los cuidaba y les tenía cierto tributo y afecto. La revista es complicada por el factor digital, pero si hay calidad, un buen papel y contenido, la gente la va a pagar.

AvatarAutor: Germán Gautier (36 Entradas)

Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Tiene una pasión por las revistas que desaparecen, donde ha escrito sobre viajes, conservación ambiental y cultura.


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