Reseñas

Diario de Japón: un ensayo a la japonesa

Patricio Contreras Por Patricio Contreras

Diario de Japón es un libro que es un diario pero que podría ser un álbum de fotos y también un ensayo. Las tres cosas a la vez o por separado. Y no en el sentido convencional. [Fotos: Patricio Contreras]

La última publicación de María José Ferrada, Diario de Japón (Seix Barral, 2022), es un texto que intenta reconstruir distintos viajes a ese país y sus vínculos con Chile: con lugares –como Temuco, la Araucanía–; con personas, como la abuela de la narradora o su amiga japonesa que se dedica a ilustrar; y con espacios, como la biblioteca de un amigo que se despide de este mundo y decide desprenderse de sus libros.

Un libro que es un diario pero que podría ser un álbum de fotos y también un ensayo. Las tres cosas a la vez o por separado. Y no en el sentido convencional.

Vamos por parte.

Diario de Japón es un diario, pero no cualquier diario. Acá no hay progresiones cronológicas ni fechas precisas, como si de postales se tratara. No son cartas al yo para leer en la posteridad. Los episodios no fueron escritos poco después de sucedidos. Son evocaciones posteriores sobre hechos del pasado, con toda la bruma y opacidad que el paso de los años imprime en la frágil memoria. 

En un punto la narradora reconoce: “Ha pasado mucho tiempo. Los recuerdos han perdido contornos y se mezclan”. Y después: “Yo misma ordeno y desordeno recuerdos”.

Diario de Japón es también un álbum de fotos. Entre las páginas 71 y 99 vemos 15 fotografías de Japón en blanco y negro, capturadas por Rodrigo Marín. Cada una tiene una breve leyenda. Libros en Jimbocho leemos bajo una imagen de una estrecha escalera rodeada por pilas de libros que cubren los muros desde piso a techo.

Son paisajes, árboles, personas, objetos, panorámicas de Tokio y su Torre. En el texto se hace mención a algunas imágenes, pero a otras no. Cada fotografía habla por sí sola, aunque algunas, como la del Hombre caja caminando por Shibuya, despiertan una curiosidad insaciable.

Y Diario de Japón es, finalmente, un ensayo sobre Japón, su alma, su gente, su idioma y sus tradiciones. Pero con ritmo y reglas propias.

Seix Barral, 2022. Créditos: Patricio Contreras.

Un ensayo que parece bestiario, como cuando describe la fascinación de ese país por los monstruos: “Ancianas de la montaña que devoran a sus visitantes (yamauba), un gato con dos colas que simboliza la rabia (nekomata), mujeres-arañas que matan a sus amantes (jorōgumo)”. 

Un ensayo que parece análisis sociológico, como cuando enumera objetos para explicar una transición histórica: “El nuevo Japón, a cambio, garantiza cosas. A las tres S de la década de los cincuenta: senpūki (ventilador eléctrico), sentakki (lavadora) y suihanki (arrocera) se sumarán las tres K de las décadas del sesenta y setenta: k de (car, automóvil), kūrā (cooler, aire acondicionado) y karāterebi (televisión a color). Un crecimiento anual del 10 % permite ese tipo de lujos”.

Un ensayo-diario-álbum que nos permite, como lectores, entablar una conversación silenciosa con su autora mientras nos toma de la mano para recorrer un país lejano que, gracias a su pluma, se acerca un poco más.

Y un ensayo que parece diccionario, como cuando intenta explicar el significado de palabras brevísimas que encierran un universo: “Existen palabras en japonés que marcan la jerarquía al interior de determinadas relaciones. Una de ellas es senpai, con que se refieren a un compañero de mayor edad o con más experiencia en cierto campo (literalmente: compañero de antes), y, visto desde el otro lado, kohai: un compañero de menor edad o con menos experiencia al que se guía e intenta facilitar el camino (literalmente: compañero de después)”.

Hay un momento en que la protagonista cuenta a una amiga que está escribiendo un diario sobre Japón y esta le advierte sobre la dificultad de la tarea: han pasado muchos años desde su primer viaje. 

“Le digo que no se preocupe”, responde la protagonista. “Soy buena modificando y reparando. Tal como lo hacía mi abuelo carpintero con los muebles rotos: reemplazo, pego, emparejo”.

Diario de Japón es un ensamblaje de distintas piezas: apuntes, experiencias, dolores, diálogos, temperaturas –parece que en Tokio y en Temuco siempre hace frío–, comidas, ritos y traumas. Cada una de estas piezas es distinta y no tienen un encaje único. Es la docilidad de la pluma de María José Ferrada la que permite acoplarlas y unirlas, sin fuerza desmedida.

Quizás el mismo libro provee un concepto que podría explicar su hibridez: “el zuihitsu o ‘ensayo a la japonesa’, que se caracteriza por incluir elementos de realidad y ficción mezclados según el gusto y, sobre todo, la subjetividad del autor”.

Un ensayo-diario-álbum que nos permite, como lectores, entablar una conversación silenciosa con su autora mientras nos toma de la mano para recorrer un país lejano que, gracias a su pluma, se acerca un poco más.

Créditos: Patricio Contreras.
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Patricio Contreras

Periodista freelance, profesor universitario y creador del boletín de libros Hipergrafia.

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